Jedba – Música espiritual de Marruecos

Abdesselam Damoussi y Nour Eddine – Jedba – Spiritual Music from Morocco

Abdesselam Damoussi y Nour Eddine van a publicar Jedba – Spiritual Music from Morocco (Jedba – Música espiritual de Marruecos), un CD de música Sufi de Marruecos en enero de 2019.

‘Jedba’ muestra que la música sufi no se limita a las mezquitas o zawiya (monasterios), sino que es una parte intrínseca de la vida marroquí cotidiana. Es música de las calles, casas, mercados y el desierto. Profundo, místico, convincente, fascinante, todo el álbum es un viaje a través del corazón y el alma de Marrakech. Rinde homenaje a la música espiritual y las canciones del Marruecos urbano y rural.

Incluye auténticos cánticos sufi místicos que a veces se alargan con una repetición similar a un trance a través de los arreglos cuidadosos y hábiles de los coproductores Abdesselam Damoussi y Nour Eddine. Jedba incluye actuaciones de cantantes y músicos que se escuchan en las calles, en una mezquita de Tánger, y cuenta con un músico maestro sufí de las montañas del Atlas. La música resultante es tan variada como los paisajes de donde proviene, pero siempre se mantiene fiel a sus orígenes.

Thraki – Danzas tradicionales y canciones de Tracia

Rodopi Ensemble – Thraki – Thrace – The Paths of Dionysus

Thraki – Thrace – The Paths of Dionysus es el título del album Nuevo de Rodopi Ensemble. El disco saldrá el 25 de enero de 2019.

‘Thraki’ es una colección encantadora de 11 canciones y bailes tradicionales tracios del Rodopi Ensemble interpretados con violín, clarinete, kanun, laúd y voces interpretadas por Drosos Koutsokostas.

El sonido de Rodopi se caracteriza por el uso de la percusión tradicional de Yorgos Pagozidis, incluida la darbuka; el dumbelek y def; dos panderos; el riqq (pandereta) y el bendir norteafricano, así como los platillos para los dedos. ‘Thraki’ honra y celebra con alegría la danza tracia y las canciones populares.

Rodopi Ensemble está intensamente conectado con Tracia, un triángulo geográfico e histórico único en el sureste de Europa que comprende el sur de Bulgaria, el noroeste de Turquía y el extremo noreste de Grecia. El nombre de Rodopi Ensemble está inspirado en la cordillera tracia de Rodopi, que se extiende por 240 km. Los visitantes de las montañas Rodopi disfrutan de los abundantes ríos, cascadas y paisajes asombrosos de la región, mientras que pocos pueden conocer el significado cultural de estos picos ondulados.

Tracia ocupa un lugar especial en la mitología antigua, ya que el contorno de las notas es: “Esta tierra fronteriza fue considerada como la puerta de entrada de Dionisio y el” hogar de la música.” Con ‘Thraki’, el Conjunto Rodopi garantiza que esta puerta de enlace permanecerá abierta durante muchos años.

Músicos de Rodopi Ensemble: Violín: Kyriakos Petra;s Clarinete: Nikos Angousis; Kanun: Alkis Zopoglou; Percusión (darbuka, dumbelek, def, riqq, bendir, platillos de dedo): Yorgos Pagozidis
Laúd y voz: Drosos Koutsokostas.

Luminosa Luz

Luz Casal

La vocalista gallega Luz Casal demuestra estar en plena forma, tras adversas vicisitudes

Por Alvaro Feito y Kike González Badiola

Intérpretes: Luz Casal (voz), Baldo (teclados, acordeón), Jorge Ojea y Borja Montenegro (guitarras), Tino di Geraldo (batería).

Lugar: Auditorio Kursaal, San Sebastián

Fecha: 21 de noviembre de 2018

Muy valiente la propuesta de la nueva gira de Luz Casal. Pocos artistas se atreven a arrancar un concierto desgranando uno a uno los temas de un nuevo disco. Desde que, transcurridos unos minutos después de las diez de la noche se cerrase el telón rojo del escenario y empezara a sonar “Que corra el aire”, hasta “La única verdad”, fueron escuchándose hasta siete de sus más recientes creaciones. Un cambio de vestuario y los primeros acordes de “Entre mis recuerdos” anunciaban el fin de la primera parte del espectáculo, marcada por temas intimistas acerca de la lucha por la existencia, el paso del tiempo y las ganas de volver a vivir.

Después, uno a uno, comenzaron a sonar casi todos los clásicos de su repertorio. Comunión perfecta entre Luz y el público donostiarra que abarrotaba el Auditorio y que aplaudió con ganas títulos como “Y no me importa nada”, “Besaré el suelo” y “Un pedazo de cielo”. Con “Loca” y “Rufino” terminó la segunda parte del show, que tuvo un carácter muy rockero, y en el que destacaron las guitarras eléctricas de Jorge Ojea y Borja Montenegro.

Luz Casal

Sin apenas descansar un minuto, reapareció Luz para interpretar junto a su pianista “Lo eres todo”, esa preciosa canción de amor que le regalaron las añoradas chicas de Vainica Doble. La voz de Casal en esta canción rozó lo sublime. Tras la inevitable “Piensa en mí” (tiene mérito que una composición de Agustín Lara de 1953 siga cautivando a gentes de todas las generaciones), Luz volvió a demostrar que es una mujer valerosa que no vive de las rentas, atreviéndose de nuevo a encarar otras dos canciones de su nuevo CD: “Morna” (una hermosa música tradicional caboverdiana) y “Amores”, una relectura del clásico de la también desaparecida Mari Trini.

Finalizó el recital con “Te dejé marchar”, con todo el público del Auditorio puesto en pie. Fueron dos excelsas horas en las que Luz Casal demostró estar saboreando una segunda juventud.

El Reggae es declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO reunido en Port-Louis, capital de Mauricio, decidió incluir en la lista de géneros musicales de alta raigambre cultural al Reggae de Jamaica.

En la reunión estuvo presente la Ministra de Cultura de Jamaica, Olivia Grange, que viajó especialmente a Mauricio para el evento. Según la Ministra esta decisión reconoce y destaca el valor cultural del género que difundiera internacionalmente Bob Marley y en el que se destacan el mensaje de amor, unión y paz.

La UNESCO, para elegir el Reggae de entre cuarenta solicitudes presentadas, tomó en cuenta la aportación de este género musical a la reflexión internacional sobre cuestiones como la injusticia, la resistencia, el amor y la condición humana destacando la fuerza intelectual, sociopolítica, espiritual y sensual de este elemento del patrimonio cultural.

Además se destaca la trascendencia del género más allá de sus comienzos como expresión musical de comunidades marginadas para ser abrazado por amplios sectores de la sociedad sin distinción de sexo, etnia o religión.

La lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad se creó en 2003 e incluye, además del Reggae, alrededor de cuatrocientas tradiciones o expresiones culturales entre las que se encuentran géneros musicales como el Flamenco y el Tango.

Nueva vida para los grandes de la música sudanesa

Varios Artistas – Two Niles to Sing a Melody: The Violins & Synths of Sudan (Ostinato Records, 2018)

Two Niles to Sing a Melody: The Violins & Synths of Sudan (Dos Nilos para cantar una medodia – Los violines y sintetizadores de Sudán) es una magnífica colección de música producida durante la edad de oro de la música moderna sudanesa en la capital del país, Jartum, en los años setenta y ochenta.

La antología comienza con la encantadora música orquestal impulsada por el acordeón y el violin de la década de 1970 que mezclaba influencias árabes y ritmos africanos seductores.

Con la llegada de los instrumentos electrónicos, los músicos sudaneses comenzaron a usar sintetizadores y cajas de ritmos en la década de 1980, mezclando la tradición con las influencias occidentales.

A mediados de la década de 1980, la creciente influencia de los islamistas seguidores de Hassan Al-Turabi condujo a la represión del consumo de alcohol, la quema de discos y la prohibición de canciones sobre mujeres. Un golpe militar brutal a fines de la década de 1980 trajo al poder a los extremistas de creencia Turabi y aumentaron los ataques contra los músicos. Algunos fueron torturados y muchos huyeron del país o fueron silenciados.

Two Niles to Sing a Melody: The Violins & Synths of Sudan presenta artistas esenciales como Abdel El Aziz Al Mubar y Mohammed Wardi y muchos otros músicos destacados también.

Encontrar las grabaciones originales en Sudán fue una tarea difícil. Afortunadamente, la influencia de la música sudanesa en la región del Sahara fue generalizada en los años 70 y 80. Los productores de Ostinato viajaron a la vecina Etiopía, Somalia, Yibuti y Egipto en busca de cintas de cassette y grabaciones de vinilo.

Con la ayuda de la colaboradora y recopiladora sudanesa Tamador Sheikh Eldin Gibreel, que fue una poeta y actriz famosa en la década de los setenta en Jartum, el equipo de Ostinato restauró y remasterizó la música y la ha lanzado en varios formatos.

La versión en CD de la compilación contiene dos discos y está bellamente empaquetada en un libro de tapa dura que proporciona una visión histórica de cómo la música prosperó en Sudán y luego murió debido a factores políticos y religiosos, ya que los islamistas de la línea dura atacaron y persiguieron a los músicos. Las notas están escritas por Vik Sohonie y editadas por Manish Melwan.

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Alto nivel de Jazz argentino en el nuevo disco de Hernán Mandelman.

El baterista y compositor argentino Hernán Mandelman continúa su viaje discográfico con su tercer trabajo llamado “Memoria”, en el que refleja un Jazz de alto vuelto con identidad propia, vanguardista y maduro, pero también rico en ideas y conceptos.

Memoria” es un disco para escuchar, pero también para pensar. Mandelman, que cuenta con un amplia experiencia tanto en la escena nacional como internacional, está acompañado aquí por un sexteto (con el que grabó también “Reflexiones en verano” (2015)) integrado por Juan Cruz de Urquiza en trompeta, Natalio Sued en saxo tenor, Rodrigo Domínguez en saxo alto, Francisco Lo Vuolo al piano, Sebastián de Urquiza en el contrabajo y Hernán Mandelman en batería y composición Esta formación, sin lugar a dudas, consigue expresar todo lo que el autor ha pensado al definir las líneas argumentales de los temas.

La música de “Memoria” expresa, desde un lugar particular del mundo, los conflictos sociales, las búsquedas intelectuales y filosóficas que hay detrás de los grandes cambios en las sociedades y que se van desarrollando como olas energéticas que impulsan nuevos climas socioculturales, mejores o no.

Según Mandelman, “la composiciones que habitan el álbum fueron abordadas desde una perspectiva diferente,  buscando, en tiempos cada vez más duros y violentos, que  cada tema refleje un clima, un estado de ánimo particular”.

Cada título de cada tema propone una idea que se desarrolla luego en la música (o es una clave nacida de la obra). El “estado de ánimo particular” es el que marca las directivas estéticas en las excelentes y expresionistas composiciones de “Memoria”. Todos los datos cuentan como una estructura contenedora sobre la que luego van fluyendo las emociones o los mensajes del inconsciente.

Cuando la música tiene el volumen conceptual y la calidad artística de las composiciones, arreglos y ejecución grabados por este gran sexteto en ”Memoria”, el arte se manifiesta en un alto nivel, siendo una herramienta de comunicación y transformación desde lo sensitivo hacia lo más denso de la manifestación humana, como es la realidad del mundo de la materia.

Hernán Mandelman nació en Buenos Aires en 1972. Desde los años 90s formó parte de diferentes agrupaciones musicales del ámbito local. En el año 2000 se radicó en Brasil y posteriormente en Europa, donde tuvo la oportunidad de tomar contacto con músicos de la escena internacional. De regreso a Buenos Aires en 2006, grabó el disco “Amistad” formando parte de un cuarteto y en 2010 editó su primer disco como solista, “Detrás de esa puerta“, encabezando un quinteto. En el año 2014 regresó al estudio de grabación, esta vez con nuevo sexteto con el que grabó “Reflexiones en  verano” y “Memoria“.

Más información en la página de Hernán Mandelman

La cantante y compositora malgache Razia lanza el álbum The Road

En su tercer álbum, The Road (la carretera), la cantante y compositora malgache Razia regresa a su hogar en Antalaha, su lugar de nacimiento en el noreste de Madagascar, donde se cultiva la vainilla.

A la edad de 11 años, Razia Said dejó atrás una infancia idílica en Antalaha para comenzar sus viajes por el mundo como estudiante, activista y músico, viajes que la llevarían a Gabón, la isla de Comoros, Francia, Italia, Bali y Nueva York, en donde comenzó su carrera musical con dos álbumes que recibieron críticas positivas: Zebu Nation (2011) y Akory (2014). Ahora reside en la isla de Santa Lucía en el Caribe.

La música de Razia mezcla las tradiciones malgaches, jazz y pop, y vigorosos mensajes relacionados con la destrucción del medio ambiente y los enormes desafíos que enfrentan hoy las jóvenes naciones postcoloniales como Madagascar. Ahora, en The Road, Razia recurre a su historia personal, y resulta tan convincente como los grandes cuentos de avaricia, corrupción y devastación en el mundo natural que han animado su música en el pasado.

En 2016, Razia fue llamada a su hogar en Antalaha ya que su abuela, la mujer que la crió, estaba gravemente enferma y se enfrentaba a la muerte. A su llegada, la abuela de Razia, Tombozandry, revivió, y estaba claro que Razia estaría allí por algunos meses. Así que invitó a su baterista de Surinam, Harvey Wirht, a unirse a ella y dijo: “Hagamos un álbum“. Llamaron a un gran guitarrista de un grupo de baile local. Aunque muy solicitado por los mejores artistas de salegy, Raledey aceptó acudir a Antalaha y ayudar con este álbum. Los tres músicos alquilaron un piso y se pusieron a trabajar.

La idea era hacer canciones sin arreglos complejos, acústicas, para crear un paisaje sonoro más adecuado para los delicados temas que Razia quería abordar, y que pusiera su voz al frente y en el centro.

Razia nació en 1959. Su madre tenía 17 años y su padre no estaba dispuesto a casarse con su madre, ya que ambos provenían de ramas incompatibles del Islam. Con el corazón roto y avergonzado, la madre de Razia dejó a la niña en Antalaha con su propia madre, Tombozandry, y se fue a la isla de Comoros. Aunque regresó para estar con Razia once años después, las dos nunca han estado cerca, y la madre y el padre de Razia nunca hablan en absoluto. Esta historia estuvo siempre presente para Razia mientras trabajaba en The Road, ya que todas estas personas aún vivían en Antalaha. “Mi madre vivía a unos cinco minutos de donde yo estaba“, recuerda Razia. “Mi abuela estaba a unos diez minutos en auto, y mi padre estaba a unos cuatro minutos a pie. ¡Así que tenía todo el resto de mi vida a mi alrededor!”

Los horizontes nuevos de la música acadiana de Vishtèn

Horizons (Horizontes) es el nuevo álbum del grupo canadiense Vishtèn. Horizons presenta composiciones originales que amalgaman los géneros musicales actuales y tradicionales, así como los textos y las melodías tradicionales de Acadia.

El estilo de este grupo francófono se basa en el ritmo contagioso del zapateado y la voz, fusionado con el violín, la guitarra, el acordeón, la mandolina, las flautas, el piano, el bodhrán (pandero irlandés) y la guimbarda.

Para este nuevo álbum, los artistas han optado por ir un paso más allá al presentar nuevos instrumentos como la guitarra eléctrica y el piano, así como bailes típicos y las melodías de canciones pegajosas.

El trio lo integran Emmanuelle (voz, mandolina, zapateado, guimbarda, pitos, pandero y baile) y Pastelle LeBlanc (voz y acordeón) de la región Evangeline de la Isla Prince Edward, y Pascal Miousse (violin, guitarra y voz) procedente de las islas Magdalenas.

Los discos anteriores del grupo son: Vishten (2004), 11:11 (Coop Breizh, 2007), Live (Distribution Plages, 2008), Mosaïk (Coop Breizh, 2012) y Terre Rouge (Distribution Plages, 2015).

Una noche con Rubén Blades, la Lincoln Center Orchestra y Wynton Marsalis

Rubén Blades, el gigante de la salsa, compositor de canciones, actor, activista y ganador de varios Grammy, colaboró con la Jazz at Lincoln Center Orchestra con Wynton Marsalis en 2014 para llevar a cabo una experiencia extraordinaria. Fue una serie de actuaciones en el escenario Jazz at Lincoln Center. En estas noches tan especiales, los mundos de la salsa y el swing se mezclaron. El resultado es el album Una noche con Rubén Blades.

La Orquesta de Jazz del Lincoln Center con Wynton Marsalis la dirigió el bajista Carlos Henriquez. Rubén Blades algunos de sus temas mas conocidos como “Pedro Navaja”, “Patria” y “El Cantante”, así como estándares de la era del swing como “Too Close for Comfort” y “Begin the Beguine”.

Conozco a Rubén Blades desde que tenía dos años, o al menos siento que sí“, dice Henríquez. “Sus álbumes, y el sonido y la calidez que generaron, llenaron el apartamento de mi familia en 146th y Brook Avenue en el Bronx, y su música fue una de mis primeras influencias“.

El jazz es la historia de tomar partes viejas y construir algo nuevo“, continúa. “Cuando Rubén se unió a nosotros para nuestras actuaciones en el Jazz en el Rose Center del Lincoln Center, hicimos exactamente eso usando el Great American Songbook y los ritmos afrocubanos que impulsan toda la maravillosa música que Rubén cantó esa noche. La música que arreglé para que Rubén Blades tocara con la Orquesta suena a Panamá, Nueva Orleans y Nueva York, todo en uno. Esos sonidos forman el corazón de todas nuestras historias como músicos, y al combinarlos, reafirmamos que estamos todos juntos en esto“.

Instrumentos de lengüeta

Sherman Irby – saxofón alto y saxofón soprano
Ted Nash – saxofón alto, flauta, piccolo
Victor Goines – saxofones tenor y soprano, clarinete
Walter Blanding – saxofón tenor
Joe Temperley – saxofón barítono *
Paul Nedzela – saxofón barítono

Trompetas

Ryan Kisor
Kenny Rampton
Marcus Printup
Wynton Marsalis

Trombones

Vincent Gardner
Chris Crenshaw
Elliot Mason

Sección de ritmo

Dan Nimmer – piano
Carlos Henríquez – Bajo
Ali Jackson – tambores

cantante solista, maracas – Rubén Blades

Invitados especiales:

Eddie Rosado – voz de acompañamiento
Bobby Allende – congas, coros
Marc Quiñones – timbales, coros.
Carlos Padron – bongos, cencerro
Seneca Black – trompeta
* No actuó en este concierto.

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