Archivo de la categoría: Críticas de CDs

Nueva vida para los grandes de la música sudanesa

Varios Artistas – Two Niles to Sing a Melody: The Violins & Synths of Sudan (Ostinato Records, 2018)

Two Niles to Sing a Melody: The Violins & Synths of Sudan (Dos Nilos para cantar una medodia – Los violines y sintetizadores de Sudán) es una magnífica colección de música producida durante la edad de oro de la música moderna sudanesa en la capital del país, Jartum, en los años setenta y ochenta.

La antología comienza con la encantadora música orquestal impulsada por el acordeón y el violin de la década de 1970 que mezclaba influencias árabes y ritmos africanos seductores.

Con la llegada de los instrumentos electrónicos, los músicos sudaneses comenzaron a usar sintetizadores y cajas de ritmos en la década de 1980, mezclando la tradición con las influencias occidentales.

A mediados de la década de 1980, la creciente influencia de los islamistas seguidores de Hassan Al-Turabi condujo a la represión del consumo de alcohol, la quema de discos y la prohibición de canciones sobre mujeres. Un golpe militar brutal a fines de la década de 1980 trajo al poder a los extremistas de creencia Turabi y aumentaron los ataques contra los músicos. Algunos fueron torturados y muchos huyeron del país o fueron silenciados.

Two Niles to Sing a Melody: The Violins & Synths of Sudan presenta artistas esenciales como Abdel El Aziz Al Mubar y Mohammed Wardi y muchos otros músicos destacados también.

Encontrar las grabaciones originales en Sudán fue una tarea difícil. Afortunadamente, la influencia de la música sudanesa en la región del Sahara fue generalizada en los años 70 y 80. Los productores de Ostinato viajaron a la vecina Etiopía, Somalia, Yibuti y Egipto en busca de cintas de cassette y grabaciones de vinilo.

Con la ayuda de la colaboradora y recopiladora sudanesa Tamador Sheikh Eldin Gibreel, que fue una poeta y actriz famosa en la década de los setenta en Jartum, el equipo de Ostinato restauró y remasterizó la música y la ha lanzado en varios formatos.

La versión en CD de la compilación contiene dos discos y está bellamente empaquetada en un libro de tapa dura que proporciona una visión histórica de cómo la música prosperó en Sudán y luego murió debido a factores políticos y religiosos, ya que los islamistas de la línea dura atacaron y persiguieron a los músicos. Las notas están escritas por Vik Sohonie y editadas por Manish Melwan.

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La belleza de las músicas insulares del sur

Various Artists – Small Island Big Song (Small Island Big Song, 2018)

Small Island Big Song es un magnifico proyecto musical concebido por el productor y cineasta australiano Tim Cole y su pareja BaoBao Chen.

Preocupado por el aumento del nivel del mar debido al cambio climático y cómo esta alteración tendrá un efecto devastador en los habitantes de muchas islas que han logrado vivir una existencia sostenible, Cole y Chen pasaron tres años grabando la música de diversas culturas y grupos indígenas de países y naciones insulares en el Pacífico Sur y el Océano Índico. Tim Cole explica: “Me di cuenta de que junto con la tierra íbamos a perder las canciones de agua salada, grupos de canciones que pueden almacenar y transmitir conocimientos prácticos, como la forma de mantener comunidades en armonía con entornos frágiles“.

El viaje musical sigue las antiguas rutas de migración y comercio que conectan las islas. Los productores capturaron una gran cantidad de grabaciones, con más de 100 músicos de 16 países.

La colección que aparece de Small Island Big Song contiene actuaciones y descargas entre músicos de diversas culturas. Algunos de estos incluyen la colaboración el laúd sape del pueblo Dayak de Borneo (Malasia) con un conjunto de bambú de Papúa Nueva Guinea; Música maorí mezclada con armonías indígenas taiwanesas; reggae jaiwaiano de la Isla de Pascua junto con un grupo de Kompang de Singapur; y la fascinante música acuática de Leweton Village de Vanuatu.

La extensa lista de artistas incluye:

Madagascar: Bosco Rakoto, Clara Andrianaivo, Monja Manitsindava, Sammy Andriamalalaharijaona, Rajery, Ankivio Village Band, Nofy Be, Belo sur Mer, Saroba and Sandro.
Taiwan: Piteyo Ukah, Ado Kaliting Pacidal, Siao-Chun Tai, Djanav Zengror and Luona Cultural Group
Singapur: Kompang Hut
Indonesia: Gus Teja
Vanuatu: Leweton Village
Tahití: O Tahiti E and Poemoana
Malaysia: Alena Murang, Arthur Borman, Tepu’ Doo’ Ilah, Pahin Lusang and Uko Usun
Islas Salomón: Charles Maimarosia
Papúa Nueva Guinea: Airileke, Ben Hakalitz, Markham Galut, Koyawa, Yumi Yet Bamboo Band, Richard Mogu and Mongal String Band.
Hawai (USA): Kekuhi Kealiikanakaoleohaililani and Kuana Torres Kahele
Rapa Nui/Isla de Pascua (Chile): Yoyo Tuki
Estrecho de Torres Australia: Mau Power, Will Kepa, Gabriel Bani and Tommy Billy
Aotearoa/Nueva Zelanda: Waimihi Hotere and Horomona Horo

La edición física está bellamente empaquetada y diseñada con letras, numerosas fotos y créditos. Es música de comercio justo, donde el 50% de la ganancia neta se le paga a los músicos y las comunidades.

El cruce de culturas vigoroso de Kiran Ahluwalia

Kiran Ahluwalia – 7 billion (Kiran Music, 2018)

La compositora y cantante Kiran Ahluwalia es un exploradora e innovadora en el campo de la música india moderna. En su álbum 7 Billion (7 mil millones), incorpora la energía de la guitarra eléctrica, el órgano y el bajo, junto con la batería, la tabla y la percusión global.

7 mil millones es fusión étnica en donde las fascinantes tradiciones del sur de Asia y las letras en la lengua india se combinan con un sabroso funk, rock potente y blues del desierto del Sáhara.

La banda que aparece en 7 Billion incluye a su esposo productor, Rez Abbasi, en la guitarra; Louis Simao en el órgano, acordeón y sintetizador; Rich Brown en el bajo eléctrico; Davide Direnzo en la batería; Nitin Mitta en tabla; y Mark Duggan en el yembe y percusión de mano.

7 mil millones es un álbum hermoso en donde varias tradiciones musicales del mundo están conectadas impecablemente.

Kiran Ahluwalia – 7 billio Ahluwalia ganó el premio JUNO (el equivalente canadiense al Grammy) dos veces. Arraigada en la música india y pakistaní, sus canciones están influenciadas por el blues del desierto africano y el jazz. Canta sobre el amor divino en forma de mística sufí. Nacida en la India y criada en Canadá, ahora vive en la ciudad de Nueva York.

Kiran explica: “Cuando tomas estilos diferentes y los combinas y no quieres un simple cortar y pegar, entonces realmente estás desarrollando un nuevo género híbrido. Hay planos para ayudarte. Para mí, es importante difuminar las fronteras musicales entre mi pasado indio, las influencias de los sonidos occidentales y las cosas que amo de África occidental, a saber, Mali. Es increíblemente estimulante cuando siento una conexión con las expresiones de diferentes culturas y luego descubro maneras de conectarlas sin problemas en mi música. Esos momentos de descubrimiento son sublimes. Realmente es la esencia de todo para mí“.

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Cribas, otra visión del folklore.

La agrupación originaria de la ciudad de La Plata (Argentina), Cribas presenta “Las Cosas“, en donde consolida su impronta sonora a través de catorce canciones originales. El carácter folklórico de sus composiciones deja ver una apuesta a la música popular latinoamericana, expresando un arriesgado y profundo tratamiento de los arreglos, influidos por el folk, el jazz, el tango y la música contemporánea, además de proponer una ruptura entre las barreras de lo popular y lo académico.

Cribas propone un sonido intimista que recrea la conexión con la tierra en instrumentos típicos de la música académica, pero que matiza las tonalidades para pintar el contacto místico del hombre de la tierra y su relación con ella. La construcción de las canciones y los arreglos tienen un aspecto experimental que denota una búsqueda personal del autor, adentrándose en el folklore desde el punto de vista de quien puede mirar desde afuera y jugar con las partes para crear un nuevo universo sonoro con nuevos elementos y colores.

Nacido en 2009, en sus orígenes Cribas se desarrolló como un proyecto de canciones rock con aires spinetteanos (en relación al célebre cantautor Luis Alberto Spinetta). Comenzando como un trío, con los años, la formación fue mutando. Poco a poco, las canciones  giraron hacia lo acústico y folclórico. En 2014, Cribas grabó su primer disco, “La hora diminuta” y en 2016, se consolidó como quinteto, integrado por Juan Fermín Ferraris en piano, voz y composición, Nicolás Padín en guitarra y coros, Federico Aguirre en acordeón y coros, Mariano Ferrari en contrabajo y coros, y Joaquín Mendy en batería y percusión.

Con poesías sutiles, los temas de “Las cosas”  (todos de Juan Fermín Ferraris), son como una sucesión de fotos que cuentan historias que relacionan instantáneas de la naturaleza con el desarrollo de la vida humana, que expresan impresiones espontáneas vueltas canción. Las líneas melódicas de la voz juegan como un viento que dice entre la expresión pura del hombre y el mensaje del texto, manteniéndose en un tono y con una emotividad cruda que sintonizan con las armonías creadas en tal sentido.

Durante el próximo mes de agosto Cribas inicia su “Gira por los ríos” con “Las cosas”, tocando en diferentes puntos de Argentina y Uruguay. Se presentarán el Jueves 23 en Rosario en “El Trocadero”, junto a Martin Reinoso. El viernes 24 en Paraná, en “Mainumbí”, junto a Sebastian Macchi. El sábado 25 en Concordia, en la “Fundación Magma”, junto al Dúo Messina –Gutiérrez y el domingo 26 en Montevideo, Uruguay, en El Mingus, junto a Maleza.

Sonidos cautivadores del crisol de culturas griego

Loxandra Ensemble – In Transition (Dalit-Music, 2018)

Loxandra Ensemble, uno de los mejores grupos de músicas del mundo del Mediterráneo oriental, regresa con su tercer álbum titulado In Transition (En Transición). La banda griega ofrece una mezcla excelente de música tradicional griega, influencias turcas, gitanas, sefardíes, del Cercano Oriente y de los Balcanes.

La banda cuenta con la encantadora cantantea Ria Ellinidou y músicos magnificos que utilizan una amplia gama de instrumentos musicales del Mediterráneo, Cercano Oriente y más allá.

Loxandra Ensemble incluye nuevos miembros. Los músicos que aparecen en el disco son Nikos Angousis en el clarinete y voz; Foibos Apostolidis en el req, cajón, darbuka y davul; Makis Baklatzis en el violín, voz solista y coros; Ria Ellinidou en la voz solista; Thanasis Koulentianos en el kanun y coros; Loukas Metaxas en bajos acústicos y eléctricos y coros; Dimitris Panagoulias en la darbuka y req; y Kyriakos Tapakis en el laúd árabe.

Loxandra Ensemble se formó en 1997 en Tesalónica y rastrea el espíritu de los siglos pasados, trayéndolos hábilmente al presente.

El nombre del grupo procede del personaje principal de la novela homónima de 1962 de la escritora griega María Iordanidou. La novela se desarrolla en la histórica Constantinopla de Bizancio, y el personaje principal “Loxandra” es un símbolo de las muchas similitudes culturales entre griegos y turcos, especialmente en la música.

Su primer álbum fue “Shedon Opos Palia …” (2006) y el segundo fue “Meyhane – Kafe Aman” (2011).

 

 

In Transition es un bello álbum que ilustra las múltiples y fascinantes influencias musicales que se encuentran y se combinan en el Mediterráneo oriental.

Compra la descarga digital o el CD en la tienda de www.dalit-music.com

Frescura y sobria elegancia de Man of La Mancha

Eliane Elias – “Music from Man of the Mancha” (Concord Jazz, 2018)

Siempre vamos al pasado. Todo vuelve. La idea es buscar un punto de partida. Un referente en pos de construir una narrativa. Es el caso de “El Hombre de la Mancha”, un musical surgido a mediados de los años sesenta, con composiciones del estadounidense Mitch Leigh. Hace 23 años, a la paulistana Eliane Elias se le encargó retrabajar este musical, por encargo de Leigh. Por razones contractuales, el disco nunca vio la luz hasta el pasado mes de abril y el fallecimiento del compositor complicó su publicación.

La brasileña Eliane desviste este musical basado en Miguel Cervantes, el mismo de El Quijote. Algunos detalles interesantes acontecen. La lectura de Elias no acarrea nada ibérico, salvo la portada de Eliane en el disco. Tampoco Elias interpreta ninguna de las nueve canciones.

El álbum tieme mucho que destacar. Por ejemplo, el coqueteo del bossa “The Impossible Dream” es convocante con esa sutileza de la mano izquierda de Elias. Hierve lentamente y se apodera de nosotros por la ternura y un drama que es capaz de tejer es mano derecha. En cambio, con “A little Gossip”, entra una digitación sólida, como un frevo, ese género musical de noroeste de Brasil. El tema cambia de colores y de repentinos tempos. La percusión de Manolo Badrena decora con exactitud junto al esposo de Elias, Marc Johnson en el bajo y la bateria de Satoshi Takeishi.

En esos planos resolutos y sosegados, Elias es eficaz. Nada sobra. En ese tenor se desliza con “The Barber song”, esta vez acompañado de otra sección ritmica: Eddie Gomez en el bajo y la bateria de Jack Dejohnette junto a Badrena.

En “The Barber Song” el bajo marca el pulso de un baiao en tanto que el salpicar del triángulo delata una sección rítmica que llega aderezada de lo afrocaribeño. Los arreglos de la brasileña están a merced de imaginación y dinamismo. Otra magnifica muestra recae sobre “It is all the same”. Respira algo aflamencado, con una inclinación a la clara conversación del bajo y el piano, pero adherido al jazz tradicional.

“Man of the Mancha” posee renovada frescura y sobria elegancia. La pianista brasileña reinventa a un “Hombre de la Mancha” postrado en el olvidado. Asombra pensar que se grabó hace más de dos décadas

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La trampa del amor de Susheela Raman

Susheela Raman – Love Trap (Virgin/EMI/Narada, 2003)

Nacida en Gran Bretaña de padres del sur de la India, el viaje musical de Susheela Raman se extiende por Australia, India y el Reino Unido, y también un poco por África.

El álbum “Love Trap” también incluye al baterista nigeriano Tony Allen (del grupo de Fela Kuti) y al cantante de Tuva, Albert Kuvezin.

Los 11 temas están bien producidos y resalta la voz suave de Susheela que se mezcla sin esfuerzo con los estratos electrónicos, lo que los convierte en una gran oportunidad para una noche de relajación.

Nuestros temas preferidos son Manusoloni y Bliss. Los seguidores de este tipo de música también deberían escuchar su otro álbum, Salt Rain (que ganó un premio BBC Radio 3 World Music Award).

Mira Nair ha utilizado dos de las canciones de Susheela Raman para su película “The Namesake”, que incluye una versión de la canción de la película india de los años 60 “Ye Mera Divanapan Hai”.

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La Finca Santa Elena de Arturo Jorge y El Cuarteto Tradición

El gran compositor, arreglista, cantante, intérprete del tres y guitarrista Arturo Jorge es uno de los artistas más interesantes de la zona este de Cuba. Ahora está recibiendo reconocimiento internacional gracias a su disco de música guajira titulado Finca Santa Elena, editado por Tumi Music.

Las canciones y poemas de de Arturo Jorge retratan la vida sencilla rural de Cuba y reflejan su infancia temprana como hijo de un granjero.

Su inspiración y arreglos musicales se nutren de algunas de las grandes figuras de la música cubana como Nico Saquito, Matamoros, Polo Montañez y Compay Segundo.

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La etapa Gospel de Bob Dylan

Bob Dylan – Trouble no more (Columbia Records)

A la altura de l978-1980, Bob Dylan atravesaba una grave crisis personal, ocasionada por el doloroso (y costoso) divorcio de su gran musa de los años 60, la anterior modelo de la revista erótica Playboy, Sara Lowdnes, la mujer que inspiró joyas musicales y ardientes profesiones de amor de parte de Mr. Tambourine man (“If not for you”, “Sarah”, “Wedding son”). El álbum de 1974, “Blood on the tracks” documentó con especial sentimiento de pérdida y dolor esta situación de la pareja (“Fuimos unos buenos padres, pero no supimos ser un buen matrimonio”, confesaría más tarde el autor de “Blowin’ in the wind”).

Confuso y aturdido, desquiciado y deprimido, el creador de Minnesota se entregó con furor al trabajo artístico, como no podía ser menos en un autor de su categoría. “Street legal” fue un disco esotérico y volcánico, donde el tarot y la cábala insuflaban algún alivio al amante desesperado. Pero no fue hasta la conexión con alguna pequeña comunidad evangélica de California, a través de su amiga de la compañía discográfica CBS, Mary Alice Artes (“Covenant woman”), cuando Mr. Bobert Zimermann (recordemos, de familia y religión judía, procedente de Duluth, en el Iron Range del Medio Oeste) abrazó sin reparos la fe cristiana, y el descubrimiento de Jesús Salvador como único y exclusivo leit motiv de su redención.

Una trilogía de discos (“la etapa góspel de Dylan”), ilustra a la perfección este camino de penitencia hacia la Gracia divina: “Slow train coming”, “Shot of love” y “Saved”. Los dos primeros eludieron el fundamentalismo militante para entroncar directamente con una de las tradiciones más notables de la cultura afro-americana, en absoluto ajena al más joven y seminal Bobby Dylan de su primer álbum homónimo (1962). Allí encontrábamos ya temas como “Gospel plow” o “Fixin´to die”, del más puro estilo “spiritual blues”.

Nunca abandonó Dylan esa vertiente anti-materialista del folk (Woody Guthrie es su otro gran mentor en los primeros tiempos). Pero la profesión iluminada de conversión de los últimos 70 es otra cosa: un arrebato rotundo, sin fisuras, una declaración absoluta de vasallaje a Jesús de Nazaret. Sus conciertos “live” de esta etapa, desde Toronto hasta San Diego pasando por el Earls’ Court londinense, recogidos con profusión en este “Trouble no more” (ocho CDs y un DVD), muestran a un “entertainer” inspirado y en trance, deseoso de mostrar y defender con fiereza y firmeza su Buena Nueva. “Salvado, por la fuerza de la Cruz”.

Una gran banda de acompañamiento (Fred Tackett, guitarra de resonancias stonianas, eclesial órgano Hammond a cargo de Spooner Oldham, bajo funky de Tim Drummond, Jim Keltner a la bateria y un apoteósico coro femenino de voces rutilantes, lastimosas y chillonas (Clydie King, Madelaine Quebec, Carolyne Dennis) contribuyen al milagro de hacer audible y asimilable un mensaje más bien indigesto y estomagante. Dylan se lo cree, y nos hace creer a nosotros a través del único canal que nos interesa: un sonido perteneciente a lo mejor del histórico “góspel” de Alabama y Misisipi, al rock and roll que viene del más afroamericano “rhythm and blues” (Little Richard, Chuck Berry), y al funk machacante y reiterativo deudor de James Brown y Sly Stone.

Gran música para ser oída en los años 80, especialmente al calor del “directo”. Hoy, estos conciertos repletos de fuego y de azufre, quedan como testimonio de una época turbulenta, quejumbrosa, inconformista de Bob Dylan. Puro Dylan, pues, aunque con envoltorio pegajoso y a veces reiterativo (se repite incesante, al comienzo de casi cada álbum, la declaración de intenciones del Maestro: “Un lento tren se acerca, a la vuelta de la esquina”. “Tienes que servir a alguien, ya sea al Lord o al Diablo”. Aun así, cuatro o cinco pinceladas del penúltimo Premio Nobel de Literatura, nos remiten a lo mejor de su extraordinaria e inacabable trayectoria: “What can I do for you”, “Lenny Bruce”, “Pressing on” y, sobre todo, “Caribbean wind“ y “Every grain of sand” son joyas que ni el mayor de los desmadres confesionales pueden hacer olvidar, menos aún ningunear.

En las tiendas, un CD doble significa el resumen de esta borrachera de luz y sonido que supone esta nueva entrega de las “Bootleg series” (que recientemente bucearon en las legendarias “The Basement Tapes” de la Big Pink con The Band; la gestación pormenorizada de la trilogía “Bringin it al back home”, “Highway 61 Revisited” y “Blonde on Blonde”, el Dylan majestuoso y anfetamínico del 64-66. Y también la nueva revisión del “Self Portrait” uno de los vinilos más injustamente vituperados de la historia del rock (“¿Qué es esta mierda”, saludó en su día el inefable crítico Greil Marcus).

Ahora, “Trouble no more”, en tiempos de incredulidad y descreimiento, viene a advertirnos de que no todo está perdido en las tenebrosas tinieblas del Mal. Dios eterno y su Hijo en la Tierra puede ser una Verdad absoluta o simplemente una metáfora alegórica, una senda hacia la salida personal. Dylan encontró ese resquicio y pronto volvería a lo secular y a lo más humano. Le costaría una década de decadencia pero volvería por sus fueros en “Oh, Mercy”, “Time out of mind”, “Modern times”, “Tempest” y en el más reciente y conmovedor “Triplicate”.

Kebrada, lo nuevo de la sensacional Elida Almeida

En muy poco tiempo la cantante caboverdiana Elida Almeida se ha convertido en una de las voces más importantes del país africano. Su segundo álbum se llama Kebrada (el pueblo donde creció Elida).

En Kebrada, Elida deleita al oyente con ritmos caboverdianos como el batuque, funaná, coladera y tabanka aderezados con influencias de la música latina y pop.

 

 

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