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Tango y Punk en la gran ciudad. Orquesta Típica Fernández Fierro y Pil y Los Violadores de la Ley juntos en el Xirgu

19 de febrero de 2016. Teatro Margarita Xirgu-Espacio UNTREF

En la noche del viernes 19 de febrero ocurrió lo insensato: una orquesta de tango dio un concierto con una banda de punk, y además, tuvieron el desparpajo de tocar juntos: “violadores” grita al micrófono una cantora tanguera con el rostro tapado por su melena negra, un sexteto tradicional de cuerdas –cuatro violines, viola y violonchelo- acompaña a un cantante punk que habla de desaparición, de represores, de amor, de violencia; un guitarrista con una Les Paul riffea el compás de un reloj que marca las 6:25, hora en que los que saben trabajar se levantan para salir a yugarla.

 

Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa - Foto realizada por Emiliano Canelas
Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa – Foto realizada por Emiliano Canelas

 

No como ellos, que le cantan a la madre noche, o alucinan con que se cae la luna y exaltan a los “paganos, pajarracos”, los brujos y científicos que van siempre a contramano. Lo peor: termina el show en un escenario que reúne a todos, “tangueros” y “punks” unidos al grito de “represión”, un sonido que se hizo eco entre la masa desatada que coreaba insensatamente: “represión, a la vuelta de tu casa, represión en el quiosco de la esquina, en la panadería, represión veinticuatro horas al día”, como si todo eso pasara ahora, y no hace 33 años, cuando se terminaba la última dictadura militar en la Argentina y se editaba el primer disco de Los Violadores, la banda que instauró el punk en la escena local y latinoamericana.

Así lo vivieron los músicos de la Orquesta Típica Fernández Fierro, la agrupación de tango que inauguró una nueva y desafiante sonoridad en la historia de un género que a fines de los noventa, cuando comenzó la prehistoria de la Fierro, se pensaba a sí mismo muerto.

Nada ni nadie nos puede doblegar, somos el momento y este es el lugar” han dicho los músicos de la Fernández Fierro, Pil Trafa y Los Violadores de la Ley el viernes pasado en el Teatro Margarita Xirgu de Buenos Aires, reinaugurado por la Universidad Nacional de Tres Febrero hace dos años con una agenda nutrida y atenta a las nuevas expresiones del arte y la cultura latinoamericana.

 

Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa - Foto realizada por Emiliano Canelas
Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa – Foto realizada por Emiliano Canelas

 

Somos el futuro, es hora de actuar”, así fue: rompieron todo, desarmaron un teatro que ya estaba preparado para la acción, sin butacas, decidido para “poguear” tango y bailar punk, en una apuesta sin precedentes. La Orquesta más emblemática del tango actual, la banda punk que sigue desafiando la cultura del rock, juntos en un show desatado e impecable.

Lo que no se une, se fusiona, como si hubiera estado decidido desde siempre, fluyó. El encuentro fue histórico para los que hicieron experiencia con la inevitable fatalidad de percibir que la música, y la actitud, es la misma.

Llámese tango, punk, rock, música popular o como sea, lo que prevalece es la forma en que se percibe y se muestra lo que se ve. Una estética que destruye lo habitual, que fuerza cálidamente al extrañamiento, ese necesario acercamiento al asfalto para sobrevivir en la gran ciudad, que le canta al amor como una “demolición”, o a la noche como “un sol que se derrumba hacia la tumba de otro día infiel”.

Un existencialismo latinoamericano que se para en un mismo territorio, una estética encontrada: la ciudad, la violencia, la alienación; música y amor para hacerle frente. Amor que es amistad también, y lazos de algo que se siente comunitario, ya no desde el margen, sino a partir de la experiencia compartida del arte genuino.

Do it yourself” dijo Pil Trafa para resaltar la forma cooperativa en que trabaja la orquesta, ideal del punk de los setenta que se lleva a cabo hoy en otro “ambiente”, pero que es el mismo: el CAFF, donde los músicos de ambos grupos prepararon el concierto desde noviembre pasado, es el ícono de la movida cultural de under porteño y, es un club de tango.

Así las cosas, tangueros y punks disfrutaron de un show único e irrepetible, aunque suene trillado, y aunque se “repita”, como anunció Pil al grito de “esto recién comienza”. Pero la adrenalina de la primera vez surte efecto en el escenario, y se percibe, se retroalimenta.

Las expectativas que tenían ambos grupos antes de esta cita histórica se escucharon en las entrevistas que dieron las semanas previas, no solo porque fue el primer encuentro con el público de esta apuesta que lleva largo tiempo de trabajo en conjunto, sino porque, además, en lo personal los músicos estaban especialmente sensibilizados: para Pil Trafa –cantante y compositor de Los Violadores- y para el Tucán Barauskas-guitarrista de Los Violadores de la Ley- subirse al escenario a tocar con una orquesta de tango representaba un desafío que se percibió absolutamente disfrutado; para varios de los muchachos de la Fierro, a su vez, significó compartir un momento con músicos muy admirados, a través de quienes conocieron el punk, la vida, la actitud efervescente, los primeros cassettes y recitales.

Esa impronta, que se percibe en la música de la Fernández Fierro, apareció con más fuerza en los momentos de unión, que fueron no sólo muchos, sino también abrasadores.

El show permitió la puesta individual de cada grupo y a la vez un cuidado encuentro mutuo. Contrariamente a lo esperable en una propuesta de este estilo, no hubo nada de improvisación: la promesa del “y” entre La Fierro y Pil y Los Violadores de la Ley se cumplió a rajatabla: buscaron una coherencia que los encontró no tanto en lo esperable de una performance similar–arrasadora y potente en ambas bandas –sino, y sustancialmente, en la música, justo en ese terreno en el que en apariencia la estética del punk y el tango se supone más distanciada.

 

 

La Orquesta tocó su repertorio, un poco menor del que suelen hacer los miércoles en el CAFF, y el teatro se encendió instantáneamente. Ya en fuego, y después de un breve intervalo, salió Pil con Los Violadores de la Ley, y dieron pie a un alucinado set de cámara con el sexteto de cuerdas de la orquesta (Alfredo Zucarelli en cello, Pablo Jivotovschii, Bruno Giuntini, Federico Terranova y Alex Musatov en violines y Charly Pacini en viola y arreglos) que sorprendió incluso al más exigente: “La caída de la luna”, como si fuera temiblemente cierto que “ya no hay más sombras, si no hay claridad”, “Los nuevos cartoneros”, “Más allá del bien y del mal” y “Seis novelas”, con un solo de violín de Alex Musatov, estremecedor.

Antes, Pil cantaba con la orquesta “Al borde del abismo”, en un arreglo de Yuri Venturin especial para la ocasión, y sencillamente embriagador, así como “En la gran ciudad”, en el que las cuerdas entregaron una sonoridad aplastante y reactiva; el Tucán le subió el riff a “6.25” y a “Pegue su tren”, otra de las letras que se regenera en estos tiempos: “volvió la moda de la celda este verano y dice ´pegue su tren´”.

Finalmente, para los bises Los Violadores de la Ley arremetieron con “Nada ni nadie” en el que Tomy Loiseau se pasó a la guitarra y le dejó el bajo a Yuri de la Fierro, que se sumó a la contundente base de Tulio Pozzio en batería; Federico Terranova, por su parte, violín de la orquesta y de Fútbol, banda ya ícono del rock local, agregó voces a este momento que se vivió como un rito.

 

Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa - Foto realizada por Emiliano Canelas
Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa – Foto realizada por Emiliano Canelas

 

A lo último, promediando la medianoche, ya con un público totalmente hipnotizado, tocaron “Violadores de la Ley” con la voz de Julieta Laso, cantora de la Fierro, y cerraron con “Represión”, todos en escena y la gente tronando con el brazo en alto.

La noche fue incesante y sublime: se invocó una resistencia que excede el terreno de lo musical y los prejuicios, que despabila y arrasa; una resistencia cultural, que es mucho más que actitud y performance –y eso que la puesta fue a su vez impecable, tanto en las luces como en lo ajustado del sonido- porque es y siempre fue experiencia de lo real: contracultura, cultura del margen en el mismo centro de la ciudad.

Poéticas y estéticas encontradas, no enfrentadas como pretenden estigmatizar quienes motivan la segmentación que, sabemos, favorece al aplastamiento. Poéticas y estéticas de libertad, libertarias, que reúnen en sí, cada una en su estilo, en su sonoridad y en su tradición, sin paradojas, una misma herencia, el barro porteño, y un mismo desafío: poetizar la vida, desarreglar el orden supuesto, mostrar las fisuras de lo instaurado: hacer de la música y la poesía un dispositivo de sensibilidad y experiencia.

Las reminiscencias a la literatura en las canciones de Pil Trafa son varias: Soriano, Stendhal, Julio Verne, un mix de aventuras, revolución, y pesar latinoamericano que resalta con extrañeza porque de ahí, de la imaginación de lo posible y de lo imposible es de donde aflora el arte, la impronta, la escena, la única escena de anoche: ritual, encuentro, transformación, en una dialéctica que supera la crisis sin reparos, porque la crisis es de los que la inventaron, y la síntesis de los que apuestan por la comunión, no de los santos, sino de los paganos, todos nosotros: nada más vivo y más cercano que el tango y el punk en esta noche del teatro Margarita Xirgu.

Reportaje fotográfico de Etnosur 2015 durante el 15 de julio

El Bastón de la Vieja
El Bastón de la Vieja

 

El festival de músicas del mundo Etnosur 2015 comenzó ayer, 17 de julio. Reproducimos aquí un breve reportaje fotográfico con algunos de los artistas y público que participó ayer. El festival tiene lugar en la bella región olivarera de Jaén, en el sur de España, del 17 at 19 de julio del 2015.

 

Público en Etnosur 2015
Público en Etnosur 2015

 

El grupo colombiano La 33 en Etnosur 2015
El grupo colombiano La 33 en Etnosur 2015

 

Más información: http://www.etnosur.com

Peregrinos de la música: Womex 2014, Santiago de Compostela

Vista general de la feria WOMEX 2014 por Juan Antonio Vázquez
Vista general de la feria WOMEX 2014 por Juan Antonio Vázquez

 

El Womex (nos hemos acostumbrado a decirlo así, “el”, en masculino, aunque en realidad sea una “expo”) siempre es una experiencia intensa. Se dice la mayor feria y encuentro global de las músicas del mundo y con razón: artistas, agentes, promotores, programadores, disqueros, periodistas y demás fauna musical de los cuatro rincones del globo se encuentran en este multitudinario evento que cada vez tiene lugar en una diferente ciudad europea y en el que en esta ocasión se dieron cita más de 2400 delegados de todo el mundo. Y a la vez que se gestan giras, contratos y se programan actuaciones, grabaciones y publicaciones, también se disfruta del encuentro con gentes, músicas y culturas, fraguando y cultivando amistades y afinidades, a la vez que se asiste a situaciones curiosas e inesperadas como que, por simple vecindad de estands, acaben confraternizando e improvisando música juntos gentes de Portugal y Japón, o de Polonia y Brasil, por citar un par de ejemplos de lo que se ha desarrollado este año ante nuestros ojos.

 

Jitka Uranská en el estand checo por Juan Antonio Vázquez
Jitka Suranská en el estand checo por Juan Antonio Vázquez

 

El Womex celebró su 20ª edición, la de este 2014, entre los días 22 y 26 de octubre en Santiago de Compostela, punto final de históricas peregrinaciones… o punto y seguido, si prolongamos la caminada hasta el Atlántico, el ancestral fin del mundo que hoy en día es punto de partida de otros viajes hacia todo un abanico de culturas y continentes. El significado simbólico de Compostela no acaba ahí, ya que la propia presencia del Womex en tierras gallegas lo ubica en varios puntos de encuentro, además del de las peregrinaciones europeas y la proyección atlántica hacia América y África: también lo sitúa en la intersección de las grandes áreas culturales de la lusofonía y la hispanofonía, de los universos lingüísticos del (gallego-)portugués, con el que Galicia recobra día a día cada vez más conexiones y complicidades, y del castellano, las dos lenguas romances más globales.

 

Concierto inaugural de WOMEX 2014 por Juan Antonio Vázquez
Concierto inaugural de WOMEX 2014 por Juan Antonio Vázquez

 

La feria tuvo lugar en la Cidade da Cultura, el mastodóntico e inconcluso complejo de fascinante arquitectura pero desastrosos efectos sobre el erario público, nacido de la megalomanía del fallecido expresidente autonómico y exministro de la dictadura franquista Manuel Fraga. Durante las horas de la feria se celebraron sesiones de conferencias y debates, así como las actuaciones diurnas, reservadas únicamente a los delegados, entre las que tuvimos la oportunidad de ver, por ejemplo, la estupenda presentación del trío del laudista marroquí Driss el Maloumi.

Además de la feria durante el día, el Womex también es festival por la noche, abierto a los delegados presentes y también al público en general. Las distintas actuaciones se celebraron por distintos lugares del casco histórico, de la “cidade vella o velha” de Santiago, situándose los dos escenarios principales en la gran carpa ubicada en la Plaza de la Quintana, junto a la catedral.

En nuestro repaso a lo que vimos no podremos ni de lejos emular a Nick Hobbs y sus crónicas para fRoots, en las que reseña todas y cada una de las actuaciones que simultáneamente se desarrollan, lo cual requiere una excelente planificación y condición física (¡e incluso unos patines!) para poder asistir, al menos un ratito, a todos los conciertos. En nuestro caso nos centramos en dos parámetros a la hora de seleccionar los conciertos a los que acudimos: aquellos que a priori nos resultaban más interesantes y esas otras propuestas que no habíamos visto todavía en directo. A esos dos factores se sumó uno más: los imprevistos de la vida, como son los encuentros por las cantinas y tabernas de la ciudad con músicos y otros personajes, que a veces se prolongaron más de lo debido como para asistir a todas las actuaciones. Pero eso es también el Womex: la convivencia, el encuentro, el intercambio y la celebración.

 

Confraternización entre las Tierras de Miranda en Portugal y Okinawa en Japón por Juan Antonio Vázquez
Confraternización entre las Tierras de Miranda en Portugal y Okinawa en Japón por Juan Antonio Vázquez

 

La ceremonia de apertura, celebrada en el Auditorio de Galicia el 22 de octubre, tuvo sus altos y sus bajos. El formato escogido hizo que el espectáculo no tuviera una unidad ni un hilo conductor, quedando en conjunto un tanto deslavazado. Bajo el título de “Compostela – The roots, the way”, consistió en una sucesión de miniactuaciones de distintos artistas del ámbito ibérico, con amplia representación, como es lógico, de artistas gallegos, incluyendo también a Portugal, por su vinculación lingüística y cultural con Galicia, así como a las Islas Canarias, un tanto desplazadas del ámbito peninsular ibérico y de la influencia del Camino de Santiago, aunque también podrían considerarse una proyección, una prolongación de ese camino, que acabaría cruzando el Atlántico para encontrarse finalmente con América.

Le correspondió el papel de romper el hielo, tras los previsibles discursos oficiales, a Mercedes Peón, que puso en escena una propuesta incluso más radical que en otras ocasiones, con inclusión de afiladas guitarras eléctricas y estética oscura, donde su poderosa voz quedó un tanto sepultada ante la densidad sonora del conjunto. Le correspondió el turno, a continuación y en total contraste, al timplista canario Germán López, quien salió al escenario acompañado del espléndido guitarrista Antonio Toledo, propiciando un encuentro de cuerdas de tonalidades más intimistas y momentos de gran belleza.

Le tocó después al alentejano António Zambujo, haciendo gala de su espléndido timbre y su dominio vocal, aunque llegando un tanto a la caricatura en la hiperdramatización de sus interpretaciones. El flautista y saxofonista Jorge Pardo tomó el escenario con su trío a continuación. Acostumbrados a disfrutar de su música en inspiradísimas actuaciones, nos dejó un tanto fríos su paso por el Womex, donde, en su breve aparición, no pareció encontrarse demasiado suelto ni cómodo. Después apareció el gallego Xabier Díaz, acompañado de un nutrido número de “pandeireiras”, desgranando cantigas tradicionales gallegas en su estilo un tanto “soft”. Siguió la actuación de Oreka Tx, desde el País Vasco, con chalapartas tanto tradicionales como innovadoras, como la construida a base de piedras afinadas, ofreciendo una magnífica y vibrante actuación.

 

Oreka TX por Juan Antonio Vázquez
Oreka TX por Juan Antonio Vázquez

 

Finalmente apareció el gaitero Xosé Manuel Budiño, quien era el director musical de este concierto inaugural. Después de varios temas ejecutados con su banda, en la que destaca el violín de Begoña Riobó, magníficamente ejecutados, pero con un envoltorio folk-rock un tanto convencional, se fueron agregando los músicos que habían salido previamente para interpretar tres canciones a modo de finale multitudinario, que tampoco pasará a los anales de las apoteosis musicales.

Ya en las siguientes noches, entre los días 23 y 25, se celebraron las cerca de 50 actuaciones nocturnas que tuvieron lugar en los distintos escenarios. Al no haber conseguido, como comentábamos, la proeza de asistir a todas ellas, no podemos referirnos a interesantes conciertos de excelentes formaciones, como, entre otros, el de nuestros queridos Spiro, a los que no pudimos al coincidir con el concierto de Vołosi, por los que teníamos una especial curiosidad, u otros grupos que tenemos en gran estima, como Zoobazar, pero que ya habíamos visto en directo en diferentes ocasiones.

 

Vo_osi por Juan Antonio Vázquez
Vołosi por Juan Antonio Vázquez

 

Y ya que los mencionábamos, es de justicia destacar el concierto de los polacos Vołosi, quinteto de cuerdas que ofreció una dinámica e impetuosa actuación. Otro de los momentos memorables del Womex fue el aparentemente humilde concierto de Germán Díaz. Zanfonista y creador genial, el músico castellano afincado en Galicia, que desde hace tiempo ya es mucho más que simplemente el sobrino del gran folklorista Joaquín Díaz, presentó en directo su “Método cardiofónico” a la zanfona y otros cachivaches con manivela, en un concierto que rebosó de magia e inventiva. Ese mismo día, el jueves 23 de octubre, pudimos ver a los escoceses Rura, brillantes en su faceta instrumental pero menos interesantes en la cantada. Los chino-mongoles Ajinai ofrecieron un espectáculo que no pasaba de una propuesta festiva y saltarina con tintes exóticos, sin mucha más enjundia. Algo parecido a lo que ocurrió con los rusos de Otava Yo, que también resultaron francamente perjudicados por un mal sonido.

 

Germán Díaz por
Germán Díaz por Juan Antonio Vázquez

 

Rura  por Juan Antonio Vázquez
Rura por Juan Antonio Vázquez

 

Pasando a las actuaciones del viernes, pudimos disfrutar del poderío balcánico y fanfárrico de la Džambo Aguševi Orchestra. Nos sorprendió para bien la puesta en escena del congoleño Baloji, al cual no habíamos visto hasta ahora sobre el escenario y que demostró una enorme capacidad de cautivar al público. No menos cautivador, incluso más, fue la actuación del combinado etíope Ethiocolor que demostró su tremenda vitalidad y destreza en un espectáculo fascinante de música y danza que no dio apenas respiro y del que ya habíamos disfrutado en Pirineos Sur. Otra de las actuaciones destacadas que pudimos disfrutar ese día fue la del encuentro de músicos australianos y rayastaníes de Maru Tarang, que nos ofrecieron un interesantísimo y fluido diálogo de formas musicales.

 

Baloji por Paul Braeuer
Baloji por Paul Braeuer

 

Maru Tarang por Jacob Crawfurd
Maru Tarang por Jacob Crawfurd

 

Entre los conciertos del sábado hay que destacar la excelente actuación de los húngaros Söndörgő, que cumplieron todas las expectativas que teníamos depositadas en su destreza y virtuosismo, que conocíamos hasta ese momento solo por vía discográfica. Tribu Baharú, por su parte, ofreció un concierto muy vibrante y revelador, brindándonos su repertorio basado en la champeta colombiana, de tantas resonancias africanas. También vimos a la cantante israelí de origen etíope Ester Rada, que no podemos decir que nos haya aportado gran cosa en nuestras vidas, como tampoco lo hizo la actuación del gallego Davide Salvado, donde el talento parecía echarse a perder en una presentación excesivamente descuidada y azarosa.

Ya el domingo 26 de octubre tuvo lugar la clausura y entrega de premios, a la que no pudimos asistir porque, como dice la copla, ya íbamos haciendo falta en el sitio en que no estábamos. Los agraciados fueron la fadista Mariza, en el apartado artístico, el sello discográfico Glitterbeat y el músico y ministro de cultura caboverdiano Mário Lúcio, que obtuvo el galardón a la excelencia profesional.

Y así transcurrió nuestra experiencia en el Womex de Santiago de Compostela, felices nosotros también por lo que se refiere a nuestro programa radiofónico Mundofonías, que inicia este año su andadura como medio colaborador del encuentro global de músicas del mundo más importante. Mientras, vamos poniendo ya la mirada en Budapest, donde se celebrará la edición del próximo año.

Vídeos:

Oreka TX en el concierto de apertura:

 

 

Baloji:

EXIB MUSICA 2014 punto de encuentro entre los profesionales y artistas de Iberoamérica y la industria musical europea

De izquierda a derecha: María Hormaetxea, Directora de Comunicación de EXIB; la cantante chilena Paula Herrera; y Adriana Pedret, Directora General de EXIB
De izquierda a derecha: María Hormaetxea, Directora de Comunicación de EXIB; la cantante chilena Paula Herrera; y Adriana Pedret, Directora General de EXIB

 

Del 8 al 10 de mayo de este año, se celebró en la ciudad de Bilbao (País Vasco – España), el primer certamen EXIB MUSICA.

EXIB MÚSICA, es un nuevo mercado europeo que nace con el objetivo de ser un punto de encuentro que una a los profesionales y artistas de Iberoamérica con la industria musical europea, y viceversa.

En el programa de esta primera edición se anunciaban unos cien músicos repartidos en más de una veintena de conciertos (showcases), además de diferentes mesas redondas, conferencias, y una feria comercial. El lugar escogido por la organización para celebrar el Exib Música fue dentro de las instalaciones de “La Alhóndiga”, un antiguo almacén de vino reconvertido en un impresionante complejo comercial de ocio y cultura situado en el centro de la capital, diseñado por el francés Philippe Starck, e inaugurado el mayo del 2010.

Bilbao, es la ciudad más grande del País Vasco, además es la capital de la provincia de Vizcaya, una de las áreas industriales más importantes y ricas del Estado Español. Tiene una población de unos 349.350 habitantes, y es una urbe que en estos últimos años ha sufrido un gran cambio estético y urbanístico, con grandes obras arquitectónicas y paisajísticas, donde su pináculo lo podemos encontrar en su nuevo símbolo, el espectacular Museo Guggenheim.

La tarde del 7 de mayo se celebró el acto inaugural de la EXIB MÚSICA, en el Auditorio ubicado en la planta baja de “La Alhóndiga”, donde se ofreció un espectáculo creado exprofeso para esta apertura, participando la cantante argentina Silvia Iriondo, el dúo txalapartari vasco Oreka TX, el terceto vasco Kalakan, y la compañía de danza contemporánea vasca Kukai Dantza. Si en el programa indicaba que este espectáculo era “un encuentro de cooperación entre culturas”, acertaron de pleno, porque la conjunción vasca-iberoamericana se llevó con elegancia y sensibilidad, con un ritmo vibrante y lleno de pura energía que supo transmitir y contagiar a los allí presentes. Bravísimo.

 

Oreka TX
Oreka TX

 

La total mayoría de los principales showcases estaban ubicados en un escenario improvisado en el gran “hall” de “La Alhóndiga”, cercano a su entrada principal. Durante estos tres días la entrada fuer libre, invitando al público en general (más de 6.000, según la organización) a un acercamiento muy directo para contemplar a los diferentes intérpretes que iban desfilando por este escenario. Hubo otros pocos showcases, casi todos de pequeño formato, los llamados Exib Música Off, que se repartieron por diferentes espacios de la ciudad.

Entramos en materia para hablar de lo sucedió en la primera jornada. El jueves 8, destacaría el formidable concierto que realizo la cantautora colombiana Marta Gomez, que con su encanto interpretativo, supo transmitir sus bien elaboradas canciones, fusionándolas con ternura y fuerza. Sin duda el mejor concierto que pude ver en este certamen. Otros conciertos a mencionar fueron los que ofrecieron el grupo argentino Tonolec y el de la cantautora chilena Paula Herrera. Tonolec, es una formación que fusiona la música electrónica con canciones tradicionales, concretamente de los cantos “tobas” – cultura indígena del norte de Argentina. La cantautora chilena Paula Herrera, de voz suave y atrayente, nos ofreció su mejor repertorio. Otros conciertos celebrados esta noche fueron los de la cantante venezolana Betsayda Machado y la del cantautor panameño Camilo Navarro, más conocido por su nombre artístico Cienfue.

 

Marta Gomez
Marta Gomez

 

De la actividad artística del viernes 21, destacaría en primer plano a la cantante y compositora portuguesa Sofía Ribeiro, de voz clara i transparente, que nos comunicó con elegancia, las penas y alegrías del que hablaban las diferentes canciones que interpreto. Otro artista destacado fue el grupo vasco Xarnege, grupo de folk contemporáneo con un repertorio de música popular de Gascuña y del País Vasco, su concierto se caracterizó por su fuerza interpretativa. No nos podemos olvidar, resaltando su actuación, a la formación orquestal Cuban Sound Project, encabezada por su carismático director, el maestro Demetrio Muñiz. Otros artistas que pudimos ver, fueron el cantautor venezolano Jose Alejandro Delgado, el grupo argentino Hierbacana, y la cantante cubana Eme Alfonso.

 

 

 

En las actuaciones celebradas el sábado, fuimos gratamente sorprendidos por el concierto realizado por el acordeonista vasco, Xabi Aburruzaga, músico especializado en la “trikitixa”, artista que venía precedido de muy buena prensa, y que nos convenció plenamente. Otro artista que le auguramos un futuro prometedor es la joven cantautora canaria de Tenerife, Marta Solís, que nos ofreció un concierto con una valiente y moderna propuesta de canción de autor, fusionando y manipulando su voz con un “armonizador” o “loop station”, consiguiendo unas bonitas atmosferas. Una interesante propuesta que creemos que aún está en un periodo de evolución, debiendo de investigar profundizar e investigar más sus amplias posibilidades. Al finalizar de su actuación pude hablar con Marta, y me atreví a calificarla con el sobrenombre de la “Enya canaria”, por su similitud en algunas fases de sus temas, parecidos al sonido etéreo de Enya, la famosa cantante irlandesa.

 

 

De curioso, por su contraste cultural, el concierto ofrecido por el grupo mejicano Monoblanco, y el dúo vasco formado por los “bertsolaris” Igor Elortza y Miren Amuriza. De discretos los ofrecidos por la andaluza Amparo Sánchez y la aragonesa Carmen París.

Las conferencias, talleres, presentaciones y mesas redondas programadas fueron muy acertados y a la vez seguidos con gran interés. Destacamos la conferencia/encuentro con profesionales realizada por mejicano Sr. Gabriel Abaroa (Presidente de los Latin Grammys). De las mesas redondas resaltar la dedicada a la “Proyección de las Músicas Iberoamericanas en el ágora Europeo”, coordinada por el periodista berlinés Johannes Theurer (Responsable del World Music Charts Europa y del Taller de “Músicas del Mundo” de la Unión Europea de Radiodifusión – UER/EBU.

 

Albert Reguant (miembro WMCE en Cataluña), Johannes Theurer (de Radio Berlin, creador y responsable del WMCE), la cantante Marta Gomez, y Drago Vovk (miembro de WMCE en Radio Nacional de Eslovenia).
Albert Reguant (miembro WMCE en Cataluña), Johannes Theurer (de Radio Berlin, creador y responsable del WMCE), la cantante Marta Gomez, y Drago Vovk (miembro de WMCE en Radio Nacional de Eslovenia).

 

Tampoco nos podemos olvidar el detalle que tuvo la organización de invitar a los delgados que desearon visitar el Museo Guggenheim, con la oportunidad de poder ver una retrospectiva de las obras de la japonesa Yoko Ono, y parte de la espectacular obra del artista brasileño, Ernesto Neto, entre otras de expuestas.

Como balance final del EXIB MÚSICA transcribo las declaraciones de su Directora General, Adriana Pedret: Orgullosos de compartir los resultados de la primera edición de EXIB Música – Expo Iberoamericana de Música, Bilbao 2014 y ya en línea con nuestros objetivos para su segunda edición en mayo 2015. Tres intensos días de Foro, Directos, Eventos y Off han conseguido reunir profesionales de diversos lugares del mundo en torno a la música iberoamericana, con el objetivo de sumar opciones para su circulación, difusión y proyección. El público de Bilbao formo parte activa de esta celebración musical, lo que consiguió hacer de esta plataforma profesional una verdadera celebración cultural, cargada de sentido social, de diversidad y con un acento especial en la identidad. Ahora con esta primera edición 2014, EXIB Música emprende su camino en la consolidación de una cita anual que contribuya cualitativamente en una interacción y cooperación entre Iberoamérica y el mundo, desde Bilbao y con la música como marco.

Ahora para las fundadoras de Exib Música, Adriana Pedret y María Hormaetxea, les viene el trabajo más difícil; Primero, sacar conclusiones de esta primera edición para poder mejorar la próxima. Segundo, difundir con más ímpetu el certamen, y por último cuidar su filosofía inicial y la continuidad de esta, ya que desde el principio la idea siempre fue buena. Tienen a su favor este primer paso, y sobre todo, una bonita y tranquila ciudad como Bilbao, digna de descubrir. Adelante.

ExiB Música: una cita latinoamericana en Bilbao

La Alhóndiga de Bilbao, sede del primer Exib Música - Foto: Juan Antonio Vázquez
La Alhóndiga de Bilbao, sede del primer Exib Música – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Este año ha comenzado su andadura ExiB Música, un encuentro profesional en torno a las músicas latinoamericanas cuya primera edición ha tenido lugar en la Alhóndiga de Bilbao entre los días 8 y 10 de mayo del 2014. Se trata, por tanto, de uno de estos eventos que se dirigen, por un lado, hacia los profesionales del mundo de la música (artistas, promotores, festivales, sellos discográficos, instituciones, periodistas…), pero también al público en general, a través de conciertos en directo, proyecciones, muestras de artes plásticas y otras actividades.

En el ámbito profesional tuvieron lugar una serie de coloquios, mesas de trabajo y clases magistrales relacionadas con los diversos aspectos de la música latinoamericana, incidiendo en sus posibilidades de proyección principalmente en el mercado europeo. También se habilitó un espacio donde se ubicaban los stands de los distintos expositores, que concurrieron este año en un número modesto, con la perspectiva de que la iniciativa vaya ganando en atractivo y poder de convocatoria en los próximos años.

Por lo que se refiere a las actuaciones en vivo, pudimos asistir a las de la segunda y tercera jornada de la convocatoria, con lo que no estuvimos en el concierto de apertura que tuvo lugar el 7 de mayo, el día previo a la inauguración de la feria, con la cantante argentina de ancestros vascos Silvia Iriondo y artistas del país, como Oreka TX, Kalakan y Kukai Dantza. Entre las actuaciones que nos perdimos el día 8 estaba la que suponía el lanzamiento como solista de una estupenda voz venezolana, cargada de arte y sabor popular, como es Betsayda Machado, quien en un futuro próximo editará su primer trabajo en solitario. Afortunadamente nos resarcimos viéndola cantar junto con los músicos que la acompañaban en la clase magistral que el día 10 impartió el guitarrista Aquiles Báez, en la cual disfrutamos desmenuzando los ritmos y formas populares venezolanas, tanto en la teoría como con las deliciosas ejemplificaciones musicales que nos ofrecieron los artistas allí presentes.

Volviendo al día 9, el día de nuestra llegada, ya por la mañana pudimos disfrutar con el estreno de “La ruta de las almas”, un interesante documental viajero conducido Pavel Urkiza que recorre las conexiones culturales y musicales entre América, África, Europa y el Mediterráneo. Tras la proyección, la banda del músico cubano instalado en España ofreció un breve concierto. También se proyectó “Sigo siendo”, de Javier Corcuera, un viaje por los mundos musicales del Perú.

Pavel_Urkiza, tras la proyección del documental La ruta de las almas - Foto: Juan Antonio Vázquez
Pavel_Urkiza, tras la proyección del documental La ruta de las almas – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

En la tarde de ese viernes nos topamos con el descubrimiento de un joven e interesante artista de Venezuela, país que, por cierto, tuvo una importante presencia: José Alejandro Delgado. Desde un estilo urbano y desenfadado destilaba poesía e ironía en sus composiciones en las que, sin complejos, recurría tanto a las formas musicales de su tierra como a otros elementos más propios del rock, el jazz o la canción de autor latinoamericana.

José Alejandro Delgado, desde Venezuela - Foto: Juan Antonio Vázquez
José Alejandro Delgado, desde Venezuela – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Otra de las actuaciones destacadas de ese día fue la del trío argentino Hierbacana, compuesto de tres cantoras, percusionistas y casi diría hechiceras, que nos hicieron viajar desde los cantos indígenas de distintas partes de Latinoamérica al mundo de los orishas y los rituales afroamericanos, pasando por encantadoras coplas populares y campesinas, trasladándonos en ocasiones también a otros continentes, como África, en un magnífico concierto en el que estuvieron acompañadas de otro chamán de las percusiones, como es Aleix Tobías, habitual de experiencias como Tactequeté o Coetus. Hierbacana traían debajo del brazo su nuevo y flamante segundo disco “Florece”.

 

Las argentinas Hierbacana nos ofrecieron uno de los conciertos más brillantes, con la presencia de Aleix Tobías - Foto: Juan Antonio Vázquez
Las argentinas Hierbacana nos ofrecieron uno de los conciertos más brillantes, con la presencia de Aleix Tobías – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

También fue el día de los vasco-gascones Xarnege, grupo que aúna intérpretes de los territorios que antiguamente recibieron el nombre de Vasconia: el País Vasco y la Gascuña. Sonidos fronterizos en el límite de esas tierras y también en las lindes de lo tradicional y lo experimental, lo acústico y lo a veces incluso chirriante, con cantos en euskera y en gascón, y una presencia escénica muy vigorosa, aunque algunos problemas con el sonido deslucieron un tanto la actuación.

 

Xarnege, explotando al máximo el potencial sonoro de los instrumentos tradicionales - Foto: Juan Antonio Vázquez
Xarnege, explotando al máximo el potencial sonoro de los instrumentos tradicionales – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Esas fueron las actuaciones que más disfrutamos ese 9 de mayo, el mismo día en que, entre otras actuaciones, el proyecto de Cuban Sound Project nos trajo un acercamiento a la música cubana competente pero sin sorpresas ni grandes aportaciones.

Al día siguiente destacó la actuación de la aragonesa Carmen París. Había quien se preguntaba dónde quedaba el elemento “jota” en su música, pero estaba presente en los modos al cantar y en la elección del repertorio, eso sí, muy tamizado de jazz, como corresponde a su último trabajo “Ejazz con jota”. Carmen se manejó con gracia y desparpajo delante del público e hizo buen uso de su artillería vocal, dejando encantado al respetable.

 

Carmen París destiló arrojo y salero - Foto: Juan Antonio Vázquez
Carmen París destiló arrojo y salero – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

También el día 10 pudimos ver, entre otros, a Amparo Sánchez en austero formato de dúo, al trikitilari Xabi Aburruzaga, que hizo pasar un buen rato a los allí presentes, y la actuación de los soneros jarochos Monoblanco, que, en su parte final contó con la presencia de los bertsolaris Igor Elortza y Miren Amuriza, que intercambiaron sus bertsos improvisados con las coplas que repentizaban los mejicanos.

 

Amparo Sánchez desgranó sus canciones en formato reducido - Foto: Juan Antonio Vázquez
Amparo Sánchez desgranó sus canciones en formato reducido – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Xabi Aburruzaga, disfrutando y en casa - Foto: Juan Antonio Vázquez
Xabi Aburruzaga, disfrutando y en casa – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

La intención del ExiB Música es la de convertirse en una cita anual de referencia y, a pesar de que ha costado varios años y mucha tenacidad ponerlo en marcha en estos tiempos difíciles, como nos comentaba la directora Adriana Pedret, ahora no puede sino seguir una trayectoria ascendente y convertirse en una cita obligada para las músicas de América Latina en Europa. Desde aquí le deseamos una larga y fructífera andadura.

 

El son jarocho de Monoblanco - Foto: Juan Antonio Vázquez
El son jarocho de Monoblanco – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Escucha el programa especial dedicado al ExiB Música en Mundofonías:
http://www.mundofonias.com/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=718:mundofonias-2014-0505&catid=34:radio

Crónicas de Bengala III: Festival Sufi Sutra

El parque Mohar Kunj, preparado para el Sufi Sutra - Foto Juan Antonio Vázquez
El parque Mohar Kunj, preparado para el Sufi Sutra – Foto Juan Antonio Vázquez

El Festival Sufi Sutra de Calcuta llegaba en este 2014 a su cuarta edición, presentando al público de la capital bengalí una buena muestra de grupos del propio estado de Bangala Occidental, de otras partes de la India y una serie de formaciones internacionales. Este año, por primera vez, este evento saltaba las lindes de Bengala Occidental para convertirse en un festival itinerante, ya que los grupos participantes viajarían después a Patna, la capital del vecino estado de Bihar, y a Delhi, en el corazón de la India.

Este festival, impulsado por la organización Banglanatak dot com, tiene como uno de sus objetivos poner en conexión a los artistas locales, especialmente aquellos procedentes de zonas rurales, de los estratos más bajos y los sectores tribales tradicionalmente más marginados y empobrecidos, con artistas internacionales, con músicas de otras culturas, de manera que surja un mejor conocimiento y mutuo enriquecimiento.

Como ya hemos comentado en esta serie de crónicas, el trabajo de Banglanatak dot com está fuertemente comprometido con los artistas de las zonas rurales y los pueblos indígenas para conseguir que por medio de ese tesoro que es la cultura y las artes tradicionales, ellos puedan obtener una manera digna de ganarse la vida y salir de la pobreza y la marginación.

 

Los faquires de Grobhanga en escena - Foto Juan Antonio Vázquez
Los faquires de Gorbhanga en escena – Foto Juan Antonio Vázquez

 

Otro de los objetivos de Sufi Sutra, como nos comentaba Amitava Bhattacharya, responsable de esta organización, es mostrar Calcuta como una ciudad abierta, que merece ser conocida y que, a su vez, también merece conocer otras realidades, ofreciendo para ello oportunidades como este festival totalmente gratuito y abierto a todo el mundo. Hay que hacer notar que aunque aparezca la alusión al sufismo en el propio nombre del festival, no es un concepto excluyente, y, si bien tienen importante cabida las expresiones musicales con contenido más místico o espiritual, esa concepción bengalí del sufismo que lo vincula a la vida, a la música, a la danza, a lo corpóreo y a la celebración hace que encajen perfectamente otro tipo de propuestas, como las que llegaron desde la Península Ibérica y que más adelante comentaremos.

El festival se desarrolló a lo largo de tres días, entre el 31 de enero y el 2 de febrero, en el parque Mohar Kunj de Calcuta. Por la mañana tenían lugar los talleres, en los que los distintos grupos internacionales mostraban y explicaban su música, sus instrumentos y sus danzas, mientras que al atardecer era el momento de los conciertos en el escenario grande. Quizá el más animado de esos talleres fue el de los portugueses Mu, que, con el excelente oficiante que es el Hugo Osga, haciendo de las suyas por en medio del gente, consiguió poner al público indio a bailar danzas tradicionales del norte de Portugal, perfectamente dispuestos en hileras y en círculos.

El grupo portugués Mu hechizo al público de Calcuta - Foto Juan Antonio Vázquez
El grupo portugués Mu hechizo al público de Calcuta – Foto Juan Antonio Vázquez

 

La apertura oficial del festival consistió en una interpretación a cargo de un nutrido combinado de componentes de los distintos grupos participantes, que se reunieron para tocar una pieza conjuntamente, entrelazando voces e instrumentos en creciente intensidad: los cantos nórdicos, los aires flamencos, las sinuosas melodías de la India y otros ingredientes juguetearon así durante unos diez minutos.

 

El trío de Agustín Carbonell 'El Bola '- Foto Juan Antonio Vázquez
El trío de Agustín Carbonell ‘El Bola ‘- Foto Juan Antonio Vázquez

 

A continuación le llegaba el turno el equipo local: el grupo de faquires baul bengalíes que, en diversas combinaciones, ya nos habíamos encontrado en el Fakiri Utsav de Gorbhanga y en otros eventos durante los días anteriores: Golam Fakir, Babu Fakir, Arjun, Shyam, Akkas… La aparente espontaneidad de su actuación, la alegría en el rostro de los músicos y sus ganas de fiesta y celebración, así como el modo en que iban tomando el relevo las voces solistas en el escenario, nos acercaban ese fluir natural de los mela, las veladas y encuentros de estas músicas, como el que vivimos días antes en Gorbhanga.

 

Ranjhan Ali Qawwal and Party, desde Punyab - Foto Juan Antonio Vázquez
Ranjhan Ali Qawwal and Party, desde Punyab – Foto Juan Antonio Vázquez

 

Después vino la actuación del grupo iraní Win-Bang, que interpretaron diversas piezas de distintas partes de su país, especialmente del área occidental. Una instrumentación clásica de kamanché, tambur, daf y tombak arropaba la delicada voz de la cantante Sahar Lofti.

 

Wing-Ban, desde Irán, en uno de los talleres matinales - Foto Juan Antonio Vázquez
Wing-Ban, desde Irán, en uno de los talleres matinales – Foto Juan Antonio Vázquez

 

El taller de los iraníes Win-Bang contó con esta pícara asistente - Foto Juan Antonio Vázquez
El taller de los iraníes Win-Bang contó con esta pícara asistente – Foto Juan Antonio Vázquez

 

Tras ese remanso de placidez musical llegó el vendaval sonoro de los portugueses Mu, con su indefinible y enigmática música que coge retazos e influencias de aquí de allá, destacando la presencia de elementos balcánicos y de su propia tierra, en un formato totalmente acústico, pero con una actitud muy rockera y enérgica. Entre los muy competentes músicos del grupo destaca la presencia escénica del impulsor del proyecto, Hugo Osga, con su look entre punk y circense, esgrimiendo su principal instrumento que, curiosamente, es de procedencia india: el bulbul tarang, una curiosa cítara con teclas. A su vez, la cantante Helena Madeira, con su amplio registro, su simpatía y sus hermosas danzas, encantó también al público calcutense, que en las últimas piezas llegó a ponerse de pie y bailar, algo que no había ocurrido hasta aquel momento.

 

Hugo Osga con sus Mu hizo pasar un consiguió poner a bailar danzas portuguesas al público calcutense - Foto Juan Antonio Vázquez
Hugo Osga con sus Mu hizo pasar un consiguió poner a bailar danzas portuguesas al público calcutense – Foto Juan Antonio Vázquez

 

Al día siguiente, el 1 de febrero, le tocó abrir al equipo español (en la difusión del festival aparecía reflejada con mucha más frecuencia la procedencia o nacionalidad de los grupos que el propio nombre de estos), que no era otro que el trío de Agustín Carbonell, “El Bola”. Maestro de la guitarra, este madrileño trotamundos dejó impronta de su arte en las seis cuerdas y también en el cante, acompañado de Pablo Domínguez al cajón y otras percusiones, junto con el baile de Tamar González.

 

El Bola intercambia instrumentos con Sandip Samaddar - Foto Juan Antonio Vázquez
El Bola intercambia instrumentos con Sandip Samaddar – Foto Juan Antonio Vázquez

 

Después pudimos disfrutar con la música qawwali venida desde el Punyab, a cargo de Ranjhan Ali Qawwal and Party, un grupo de tradición familiar que el cantante principal Ranjhan ha ido formando con sus hermanos y sobrinos. Una tradición que ahora está continuando con sus hijas, ampliando la práctica del qawwali hacia las mujeres, lo cual siempre es de alabar. La actuación fue impecable, tanto por parte del corpulento Ranjhan como del resto del grupo, que también destacaron en sus apasionadas interpretaciones vocales. Además del habitual acompañamiento de armonio, coros y palmas, se hacía curiosa la discreta inclusión de los sonidos sintéticos de un pequeño kit de percusión electrónica.

Muy diferente en intensidad e interés fue la actuación de los representante bangladesíes Arnob & Friends, en cuya propuesta las esencias musicales bengalíes que habíamos apreciado en su esplendor con los músicos faquires baul del lado occidental de Bengala quedaban deslavazadas en una propuesta deliberadamente más comercial.

Y llegamos a la tercera jornada del festival calcutense, que se abrió, como siempre a las 6 de la tarde, con el grupo Barkbröder Extended, desde Suecia, una formación un tanto improvisada que nos brindó buenos momentos instrumentales y vocales, con timbres de zanfona, niquelarpa, saxo y violín, y también algún solo excesivo con un aparatoso y poco versátil pandero sami.

 

Taller de los suecos Barkbröder Extended - Foto Juan Antonio Vázquez
Taller de los suecos Barkbröder Extended – Foto Juan Antonio Vázquez

 

Después le llegaría el turno a otra propuesta de procedencia nórdica, aunque con estética bien distinta: Radiant Arcadia. Se trata de un grupo de mujeres de la que podríamos llamar la “Dinamarca de las tres culturas”, donde se congregan intérpretes de procedencia cultural cristiana, musulmana y judía. Interesante por momentos y un tanto meloso también a veces, su recital nos fue llevando hasta el final del festival.

 

El concierto de Shakoor Khan Sufi, desde Rayastán, fue uno de los mejores momentos - Foto Juan Antonio Vázquez
El concierto de Shakoor Khan Sufi, desde Rayastán, fue uno de los mejores momentos – Foto Juan Antonio Vázquez

 

La última actuación nos rescató de las nubes de ese buenrollismo un tanto bucólico para ponernos enseguida con los pies en la tierra, con la sacudida vital de la música del grupo de Shakoor Khan, desde el Rayastán. Excelente y vibrante actuación de este conjunto, conocido como Shakoor Khan Sufi, que nos acercó las tradiciones musicales centenarias de los mangniyars o manganiars, cantores populares del Rayastán occidental. Especialmente hipnóticas fueron las interpretaciones con la doble flauta algoza y otros instrumentos de viento. Seguidamente, una representación de muchos de los grupos participantes salió al escenario para poner el broche en forma de multitudinario finale.

 

Amitava Bhattacharya, uno de los directores de Banglanatak dot com y del Sufi Sutra, dirigiéndose al público - Foto Juan Antonio Vázquez
Amitava Bhattacharya, uno de los directores de Banglanatak dot com y del Sufi Sutra, dirigiéndose al público – Foto Juan Antonio Vázquez

 

Y aunque los grupos seguían, como ya comentábamos, camino de Patna y Delhi, a nosotros ya nos tocó volver a casa con la imaginación llena de todos los colores, impresiones, nuevas amistades… y músicas que nos encontramos en tierras de Bengala.

 

Músicos de los diversos grupos y países participando en el finale - Foto Juan Antonio Vázquez
Músicos de los diversos grupos y países participando en el finale – Foto Juan Antonio Vázquez

Programas especiales en Mundofonías:

– Mundofonías: Viaje a Bengala

– Mundofonías: Crónicas de Bengala I

– Mundofonías: Crónicas de Bengala II

Crónicas de Bengala II: Arte para la vida

Un largo patachitra, una vez desenrollado - Foto: Juan Antonio Vázquez
Un largo patachitra, una vez desenrollado – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

La segunda parte de la estancia del equipo de Mundofonías por tierras de Bengala es la que media entre la celebración del Fakiri Utsav, el festival de los faquires en la aldea de Gorbhanga, que tuvo lugar entre el 17 y el 19 de enero, y el Sufi Sutra de Calcuta, que comenzaba el 31 de enero y se prolongó durante tres días, del cual hablaremos en una siguiente crónica.

 

Anuwar Chitrakar nos muestra una de sus obras - Foto: Juan Antonio Vázquez
Anuwar Chitrakar nos muestra una de sus obras – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

En esos días, pudimos descubrir Calcuta, sus grandezas y miserias… Calcuta es la maravilla de sus templos y una sorpresa constante de amables gentes y colores, pero también es pobreza y gente malviviendo en la calle. Estábamos en plena estación seca, por lo que la calidad del aire no era muy buena, con mucho polvo en suspensión y el humo del tráfico rodado… ¡Ah, el tráfico! Es una de las cosas más impactantes en la India y especialmente en ciudades como Calcuta: esa forma aparentemente aleatoria de conducir, la costumbre de tocar incesantemente la bocina y esos embotellamientos en los que coches, taxis, rickshaws, bicicletas y personas intentan avanzar a milimétrica distancia en un puzle móvil…

 

El arte del patachitra en la aldea de Naya - Foto: Juan Antonio Vázquez
El arte del patachitra en la aldea de Naya – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Muchas aceras están prácticamente tomadas por puestecillos de toda laya, donde se venden comidas, o se corta el pelo, o te puedes topar con las cosas más inesperadas, como, por ejemplo, una improvisada fragua donde se forja a martillazos el hierro candente. De este gigantesco conglomerado de contrastes, sorpresas, encantos y espantos, se agradecía escapar en ocasiones a las zonas rurales, especialmente para conocer las actividades tan únicas y maravillosas que tuvimos oportunidad de contemplar y que, gracias a labor de iniciativas como Banglanatak dot com, no han caído en el olvido y el abandono: han llegado a nuestros días y se proyectan con dignidad a las siguientes generaciones.

 

Los tintes se extraen de bayas, hojas y frutos - Foto: Juan Antonio Vázquez
Los tintes se extraen de bayas, hojas y frutos – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Las pinturas cantadas del patrachitra

Por ejemplo, el arte del patachitra, en la aldea de Naya, una aldea de pintores a algo más de 100 km al oeste de Calcuta. En esta comunidad es costumbre realizar coloridas pinturas sobre grandes telas que se enrollan. Los distintos colores que se utilizan se extraen a partir de hojas, frutos y otros elementos totalmente naturales que se dan en la zona.

 

Jóvenes artistas del patachitra - Foto: Juan Antonio Vázquez
Jóvenes artistas del patachitra – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

 

 

Suelen representar historias y narraciones que constan de diferentes escenas, a veces separados como si fueran viñetas de un cómic. Algunos motivos y relatos se repiten, como la boda de los peces, en la cual los peces bailan, festejan, comen arroz y tocan instrumentos… Pero al final llega el pez grande, tan enfadado por no haber sido invitado que empieza a comerse a los demás convidados.

 

Confeccionando un gran mural - Foto: Juan Antonio Vázquez
Confeccionando un gran mural – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Otras historias hacen referencia a los relatos épicos de la vida de los dioses, plasmados en los textos sagrados del Ramayana o el Mahabharata, lo cual es curioso, dado que esta comunidad es musulmana, pero siguen conservando el relato de las historias del panteón hinduista.

 

Rahim Chitrakar muestra una de las pinturas - Foto: Juan Antonio Vázquez
Rahim Chitrakar muestra una de las pinturas – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

 

Los colores del patachitra - Foto: Juan Antonio Vázquez
Los colores del patachitra – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

A la vez, otras nuevas historias se van añadiendo, como la del Titanic (la referencia es, claro, la película de 1997), los atentados del 11-S, o el tsunami del 2004.

 

Los antentados del 11-S reflejados en el patachitra de mamuni Chitrakar - Foto: Juan Antonio Vázquez
Los antentados del 11-S reflejados en el patachitra de mamuni Chitrakar – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

También el patachitra se ha incorporado a la novela gráfica, con las ilustraciones de Manu Chitrakar para el libro I see the promised land, que narra la vida y la lucha de Martin Luther King.

 

La vida de Martin Luther King en patachitra en el libro I see the promised land - Foto: Juan Antonio Vázquez
La vida de Martin Luther King en patachitra en el libro I see the promised land – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

El hundimiento del Titanic, versión patachitra - Foto: Juan Antonio Vázquez
El hundimiento del Titanic, versión patachitra – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Algo muy peculiar del patachitra es que estas historias, estas pinturas, se cantan. Mientras canta, el artista (o la artista, ya que muchas de ellas son mujeres) va desenrollando la tela y señalando los personajes que son mencionados y las escenas que se van sucediendo, como se puede observar en los vídeos. Allí en Naya nos cantaron la boda de los peces, la historia de Rama y Durga, la de Krshna y Radha, la del hundimiento del Titanic, las felonías de Bin Laden…

 

Las casas de los artistas también presumían de colorido - Foto: Juan Antonio Vázquez
Las casas de los artistas también presumían de colorido – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Es este un arte que nos recordaba a los antiguos ciegos andantes de nuestras tierras, que iban de pueblo en pueblo cantando y vendiendo las historias de los pliegos de cordel. De hecho, nos decían que, hace algún tiempo, los cultivadores del patachitra vivían prácticamente como mendigos. Salían a vender sus pinturas y cantaban sus canciones por lo que les quisieran dar, como aquellos ciegos andantes. Pero hoy en día, los habitantes de Naya, pertenecientes a la comunidad patua o chitrakar, disponen de un centro de recursos impulsado por Banglanatak dot com y realizan actividades pedagógicas para que los más jóvenes y las más jóvenes (de nuevo predominan las chicas) aprendan y perfeccionen este arte tradicional que se ha convertido en un digno medio de vida para muchos.

 

Niños y jóvenes en la clase de patachitra al aire libre - Foto: Juan Antonio Vázquez
Niños y jóvenes en la clase de patachitra al aire libre – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Swarna Chitrakar, dirigiendo la clase - Foto: Juan Antonio Vázquez
Swarna Chitrakar, dirigiendo la clase – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

 

Ya se han realizado exposiciones de patachitra de Bengala en otros países y algunos artistas incluso están empezando a ser reconocidos en el circuito artístico internacional, como Anuwar Chitrakar. La comunidad también trabaja en la continuidad de este arte, como pudimos comprobar asistiendo a la clase colectiva al aire libre, sobre unas simples lonas y telas dispuestas sobre el suelo, en la que participaban unos 70 niños y niñas de entre 3 y 14 años.

 

Jóvenes pintando patachitra - Foto: Juan Antonio Vázquez
Jóvenes pintando patachitra – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

 

La danza chau de Purulia

Otra de las expresiones artísticas tradicionales con la que se está trabajando en estas tierras es la danza chau (o chhau, como también aparece en muchas ocasiones) de la zona de Purulia, a algo más de 200 km al oeste de Calcuta, una curiosa y antigua danza de máscaras dramatizada. Se trata de otro ejemplo que nos muestra cómo la revitalización y revalorización de este arte tradicional da la oportunidad de ganarse la vida a un montón de gente, desde los propios bailarines y músicos hasta los artesanos que construyen las máscaras y los trajes.

 

Músicos y danzantes de la danza chau - Foto: Juan Antonio Vázquez
Músicos y danzantes de la danza chau – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Danzantes de chau en las inmediaciones del templo de Deulghata - Foto: Juan Antonio Vázquez
Danzantes de chau en las inmediaciones del templo de Deulghata – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Danza chau de Purulia - Foto: Juan Antonio Vázquez
Danza chau de Purulia – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

En nuestro recorrido pudimos observar las distintas fases y personas que intervienen para que esta expresión artística sea una realidad. Empezamos por el resultado final, es decir, contemplando la representación de esta danza chau en un entorno realmente magnífico, junto a los milenarios templos de Deulghata.

 

Danza chau, escena final - Foto: Juan Antonio Vázquez
Danza chau, escena final – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

En el apartado musical intervienen instrumentos como el tambor doble dholak y el gran tambor dhamsa, que es el que va marcando la pauta del desarrollo de la historia, maracas metálicas y, en la parte melódica, el oboe shehnai, así como los breves cantos que suelen anticipar los siguientes movimientos de los bailarines. Estos últimos ejercen diversos pasos e interacciones, incluyendo movimientos acrobáticos, saltos y volteretas, para representar las añejas historias de encuentros y desencuentros de las muchas divinidades del panteón hindú: Durga, Rama, Ganesha, Kartik…, que son recreados con vistosas vestimentas y máscaras.

 

Constructores de máscaras para la danza chau - Foto: Juan Antonio Vázquez
Constructores de máscaras para la danza chau – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Después de contemplar esta soberbia representación, a cargo de la Anwesha Chau Academy dirigida por Dhananjay Mahato, visitamos la villa de Charida, donde se congregan muchos de los artesanos que elaboran las máscaras usadas en la danza y que son confeccionadas con papel, alambres, plumas de pavo real y cualquier elemento que aporte colorido y vistosidad. Estos artistas también se ocupan de construir estatuas para las muchas festividades religiosas en honor a las diversas divinidades. En aquellas fechas estaban especialmente atareados haciendo imágenes de Sarasvati, dado que en pocos días se iba a celebrar la Saraswati puja, la fiesta en honor de esta diosa en Calcuta.

 

Artesano en Charida - Foto: Juan Antonio Vázquez
Artesano en Charida – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Finalmente pudimos asistir al momento en que esa tradición se transmite, en los ensayos en pleno campo de los jóvenes danzarines de la aldea de Maldi, ejercitando los movimientos de la danza al compás del dhamsa de Jagannath Choudhury. Dos grupos de bailarines, uno de chicos y otro de chicas, nos mostraron sus progresos y nos dejaron con la grata sensación de que el futuro de esta tradición está asegurado, como prueba también la abundancia de sus practicantes en la actualidad. Muestra de ello es el elevado número de grupos participantes, nada menos que 30, en el último Chau Utsav, el festival de chau celebrado en diciembre del 2013 en el centro de recursos de Bamnia.

 

Entrada al taller de artesanía en Charida - Foto: Juan Antonio Vázquez
Entrada al taller de artesanía en Charida – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Ensayo al aire libre de danza chau - Foto: Juan Antonio Vázquez
Ensayo al aire libre de danza chau – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

 

 

Estas fascinantes expresiones artísticas tradicionales, el patachitra y la danza chau son solo unas pocas de las muchas muestras de artes populares que todavía sobreviven y que están siendo impulsadas con el excelente trabajo que está realizando Banglanatak dot com, apoyando el desarrollo de las comunidades rurales de Bengala Occidental y del vecino estado de Bihar a través precisamente de estas artes tradicionales, y, a la vez, contribuyendo a su mantenimiento y dignificación. Una labor que, bajo el lema de “arte para la vida” ha conseguido conjugar el efecto beneficioso que el mantenimiento y cultivo de estas expresiones tiene para los amantes de la cultura tradicional y de las artes en general, al mismo tiempo que ha proporcionado un medio de vida para miles de personas en estas comunidades rurales del este de la India, muchas de las cuales estaban entre las más desfavorecidas y olvidadas, permitiéndoles también el acceso a unas condiciones de vida mejores en cuanto a educación, alimentación y salubridad.

Programas especiales en Mundofonías:

– Mundofonías: Viaje a Bengala

– Mundofonías: Crónicas de Bengala I

– Mundofonías: Crónicas de Bengala II

Crónicas de Bengala I: Fakiri Utsav, el festival de los faquires

Babu Fakir - Foto: Juan Antonio Vázquez
Babu Fakir – Foto: Juan Antonio Vázquez

Iniciamos una serie de artículos que narran nuestras andanzas por tierras de la India, concretamente en Bengala Occidental, donde, gracias a la invitación de Banglanatak dot com, el equipo de Mundofonías tuvo la oportunidad de asistir a principios de este 2014 a dos festivales bien diferentes: el Fakiri Utsav, el “festival de los faquires” en la aldea de Gorbhanga, en un entorno completamente rural, y el Sufi Sutra, que se celebra en el corazón de la enorme Calcuta. Entre ambos, tuvimos asimismo ocasión de viajar y conocer de primera mano una serie de actividades artísticas populares sumamente interesantes, de las que también hablaremos, y que se están apoyando e impulsando en las comunidades rurales desde esta organización.

En esta primera entrega, nos desplazamos a la aldea de Gorbhanga. El Fakiri Utsav que allí se celebra es un evento único. Lejos de los circuitos de los grandes festivales, lejos de las grandes ciudades, en lo más profundo de las tierras de Bengala, adonde no ha llegado Google con sus mapas y mucho menos con su Street View, se sitúa esta aldea, en la cual, desde que alcanza la memoria, ha habido una activa comunidad de faquires.

 

Sagara Parveen y Hashan Mondal - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Sagara Parveen y Hashan Mondal – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Gorbhanga está en Bengala Occidental, a algo más de 200 km al norte de Calcuta. En territorio indio, pero muy cerquita de la frontera con Bangladés, la otra parte de Bengala, desgajada del resto de la India, primero como el Pakistán Oriental, en la partición de 1947, y después como el Bangladés independiente, tras la cruenta guerra de 1971. En ambas Bengalas se practica el arte de los faquires o bauls, músicos itinerantes, filósofos cantantes, sufíes danzantes… Su filosofía se centra en el respeto a la vida, en considerar el cuerpo humano como la morada de lo divino y en la conexión mística a través de la música. Aceptan en su comunidad a hinduistas, musulmanes y gentes de otras creencias. Y a pesar del estereotipo habitual, no, no duermen en camas de clavos ni se tragan espadas.

Los faquires de Gorbhanga se declaran seguidores de Lalon Fakir, místico, músico y pensador que vivió entre los siglos XVIII y XIX, y que se opuso a la discriminación por razones de pensamiento, casta o religión, inspirando este movimiento e influyendo notablemente en la obra de escritores como Rabindranath Tagore.

 

Faquires de Gorbhanga - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Faquires de Gorbhanga – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Gorbhanga es una aldea de calles sin pavimentar, donde los niños corretean descalzos, las vacas y las cabras deambulan, y la gente lleva una humilde pero aparentemente apacible vida dedicada a la agricultura y la ganadería, además del arte de los faquires. Amitava Bhattacharya, uno de los impulsores de Banglantak dot com, nos explicaba que esto no siempre ha sido así y que el aspecto de la población era mucho más insalubre hace no muchos años. Gracias a la dignificación del arte de los más de cien faquires que tienen esta aldea por hogar, sus ingresos han mejorado y también la comunidad ha tenido acceso a unos niveles mínimos de salubridad y bienestar.

 

Arjun Khyapa y otros músicos - - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Arjun Khyapa y otros músicos – – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Paseando por Gorbhanga, fuera de la zona del festival, no faltan las miradas curiosas para quienes allí nos convertimos en exóticos, los niños que te siguen solo para observarte, las sonrisas y los saludos amables con el gesto de juntar las manos y el correspondiente “namaskar”, y tampoco falta quien te dice algo en bengalí y se queda extrañado de que no entiendas… “Sorry, I don’t understand”, digo, mientras adivino un “¿cómo puede ser?” en su pensamiento, “¿es que no estoy hablando bien clarito?”

 

05 Hashan Mondal - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Hashan Mondal – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

El Fakiri Utsav congrega a gente de la aldea, de los alrededores y también venidos desde la capital de estado, Calcuta. Los pocos asistentes occidentales se podían contar con los dedos de una mano: Peter, un jubilado y aventurero viajero alemán; los músicos del dúo galés Olion Byw, y nosotros dos, Araceli y yo, los de Mundofonías y Mapamundi Música. Después, entre el público, apareció también un chico vestido como los lugareños y que hablaba bengalí con soltura, aunque su rubia melena delataba sus orígenes nórdicos. Vale, los dedos de una mano y uno de la otra.

 

Minati Baulani - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Minati Baulani – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

El primer día del festival, el 17 de enero, ya antes de la propia inauguración comenzó a sonar la música en el pequeño escenario del centro de recursos construido en la aldea a instancias de Banglanatak dot com y con la ayuda de la Unión Europea. Este escenario, situado en un soportal, estaba repleto de artistas que tocaban los laúdes ektara (“una cuerda”) y dotara (“dos cuerdas”, literalmente, aunque podían tener más), armonios, bansuris y distintas percusiones: los tambores dhol y khol (o shri khol), el más pequeño duggi, la sonaja ghungur, el pequeño pandero que allí llaman dapli y que es similar a la kanjira, o el curioso khomok, también llamado anandalahari, que, a pesar ser un instrumento de cuerda que se pulsa con una púa, tiene una función rítmica, jugando con la altura del sonido al estirar y aflojar la cuerda que es pulsada.

Los músicos iban subiendo y bajando del escenario, turnándose para colocarse al frente para cantar, mientras el resto les acompaña con instrumentos, palmas y coros… Hasta que la música se interrumpió por un momento para dar paso al acto de inauguración, con el prendido de la vela ceremonial que corrió a cargo de mi compañera Araceli Tzigane, tras lo cual el mela, el encuentro, la fiesta, continuó largamente hasta la noche.

 

Arman Fakir en el escenario nocturno - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Arman Fakir en el escenario nocturno – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

El día grande del festival iba a ser el siguiente, el 18 de enero. Ese día la música sonó durante todo el día, desde bien pronto en la mañana hasta bien entrada la madrugada. A la mañana estaba planificado un taller, con la presencia del grupo extranjero invitado, que era, como decíamos, el dúo de folk galés Olion Byw. Un taller que en realidad consistió en una jam session en la cual se fundieron los instrumentos indios con la mandolina, el violín y las voces de los europeos. Más adelante, la música se descentralizó en cuatro pequeños escenarios circulares, en los que simultáneamente tocaban diferentes troupes, por lo que podías deambular por todo el akhra, o zona de celebración, de uno a otro de esos golghar para ir viendo lo que pasaba y quedarte más rato en el que más te gustara.

 

Jam session con los faquires de Bengala y el dúo galés Olion Byw - - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Jam session con los faquires de Bengala y el dúo galés Olion Byw – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

La música de los faquires y bauls de Bengala es alegre y participativa. Cada pieza suele empezar con una introducción de tiempo libre y, rápidamente, entran los instrumentos de percusión marcando el ritmo, mientras los cantantes, que siempre llevan consigo algún pequeño instrumento (ektara, dotara, dapli, duggi, khomok…), no paran de moverse, bailar y hasta saltar. En estos pequeños escenarios, sin ningún tipo de amplificación, la música surgía de una forma muy natural y espontánea.

A veces los músicos cambiaban de escenario y se incorporaban en otro de los grupitos que estaban tocando, otros que llegaban también hacían lo mismo, saludaban, cogían un instrumento, se levantaban, cantaban, se sentaban, tocaban, de vez en cuando bebían un sorbo de te… Por ahí andaban Arman Fakir, Babu Fakir, Akkas Fakir, Golam Fakir, Arjun Khyapa, Khaibar Fakir, Shyam Khyapa, Subhadra Baulani, Sagara Parveen, Hashan Mondal, Minati Baulani… Hasta yo mismo tuve oportunidad de probar a tocar un poco con un dotara que cayó en mis manos junto a los músicos locales.

 

Shyam Khyapa en la jam session - - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Shyam Khyapa en la jam session – – Foto: Juan Antonio Vázquez

 

Por la noche tuvo lugar, en el escenario principal, el turno para los conciertos más formales y amplificados, con una notable asistencia de público. Allí no solo los faquires de Gorbhanga, sino otros llegados de otras poblaciones y distritos se dieron cita y realizaron sus actuaciones. También el propio grupo galés Olion Byw, con el violín y el canto de Lucy Rivers junto con la mandolina y la guitarra de Dan Lawrence, y otra formación de jóvenes músicos llegada desde Calcuta, Ebong Lalon, con la voz de Debalina Bhowmick, fusionando las canciones de Lalon Fakir y los cantos tradicionales con aires más urbanos, deleitaron a los presentes. Además de los faquires de Gorbhanga y venidos de otras localidades, nos encantó la espléndida interpretación de Bani Chakraborty y Sasanka Sarkar, procedentes de Kalyannagar.

 

Golam Fakir, probando la  mandolina de los galeses - Fotos: Juan Antonio Vázquez
Golam Fakir, probando la mandolina de los galeses – Fotos Juan Antonio Vázquez

 

Era curioso observar que la costumbre de aplaudir al final de las canciones no es ahí habitual, excepto para los extranjeros que allí estábamos y algún entusiasta aficionado llegado desde Calcuta, lo que producía una sensación extraña en quien no estaba acostumbrado al acabar las interpretaciones.

 

La aldea de Gorbhanga - Fotos: Juan Antonio Vázquez
La aldea de Gorbhanga – Fotos: Juan Antonio Vázquez

 

Tras las horas de la tarde-noche en que se celebraron dichos conciertos en el escenario amplificado, no se iba a acabar la música, ni mucho menos. De vuelta al centro de recursos, los músicos se fueron acercando y la música comenzó poco a poco de nuevo a sonar, regalándonos momentos maravillosos, que empezaron con melodías más pausadas hasta verdaderos arrebatos de qawwali bengalí. Aquel día, como digo, la vida fue la música. Y lo fue hasta bien entrada la madrugada.

 

 

El día siguiente era el tercero y último del festival y también el de nuestra partida. Pero todavía por la mañana tuvimos oportunidad de disfrutar con más sesiones musicales a cargo de los faquires de Gorbhanga y demás procedencias.

 

 

Nosotros nos fuimos, pero no dejamos atrás la música de los faquires baul, porque, además de llevar la imaginación y el recuerdo llenos de aquellos sones e imágenes y, por supuesto, las ganas de compartirlo y contarlo, hemos comprobado cómo esta música va saliendo de ese rincón del mundo para mostrarse, no solo ya en toda la India, sino por todo el mundo. Muestra de ello es esto que acabas de leer…

 

 

Programas especiales en Mundofonías:

– Mundofonías: Viaje a Bengala

– Mundofonías: Crónicas de Bengala I

– Mundofonías: Crónicas de Bengala II

El equipo de Mundofonías, Juan Antonio Vázquez y Araceli Tzigane, con Akkas Fakir
El equipo de Mundofonías, Juan Antonio Vázquez y Araceli Tzigane, con Akkas Fakir

Babel Méd Music 2014

Babel_Med_2014Del 20 al 22 de marzo, se celebró en la ciudad francesa de Marsella la décima edición del forum Babel Méd Music – Forum des Musiques du Monde, considerado cómo el segundo congreso europeo de World Music, después de Womex.

Recordamos que en la pasada edición del 2013, donde el forum tuvo la coyuntura de la ciudad de Marsella como Capital Europea de la Cultura, un hecho que le llevo a tener cuotas muy altas en todas sus actividades, mientras las de este año, las cifras han retornado a números parecidos en pasadas ediciones, sin sufrir variantes significativas. Así pues la organización nos pasó las siguientes cifras; 12.000 espectadores en las tres noches de conciertos. En cuanto a acreditaciones se sumaron la de 2.000 profesionales, y en el apartado de la feria comercial, 160 stands.

El recinto que acogió el Fórum fue, como en sus anteriores ediciones, el Dock-du-Suds. Esta nave industrial reconvertida a nuevos usos se encuentra ubicada muy cerca del nuevo puerto, dentro de una zona de modernos edificios y nuevos hoteles, dónde cada vez que asistimos podemos comprobar el gran cambio urbanístico que se esta produciendo en este barrio marsellés.

En esta edición, los conciertos fueron acogidos solo en tres escenarios. El mayor de ellos, la “Salle des Sucres”, alojó a los grupos de mayor formato. En el mismo edificio, estaba el espació “Cabaret”, dónde se pudieron ver de los conciertos más acústicos y íntimos, a los más “etno electrónicos”. Mientras que el otro escenario llamado “Chapiteau”, estaba ubicado en una enorme carpa fuera del edificio.

En el apartado de conferencias, mesas redondas y presentaciones, contamos unas 20, algunas de ellas bastante concurridas y seguidas con interés, debido a la gran preocupación existente en la actual industria musical.

Entre los 34 conciertos programados, paso ahora a darles relación de los que más me cautivaron:

Del jueves 20, destacaría, el que muchos de los periodistas y programadores consideramos, a viva voz, el mejor que se realizo en esta edición, estamos hablando de Fargana Qasimova Ensemble, cuarteto liderado por la cantante Fargana Qasimova, hija del legendario músico Alim Qâsimov, figura destacada de la cultura del Azerbaiyán. La actuación que realizo esta formación durante los cuarenta y cinco minutos seguidos sin ninguna interrupción, fueron mágicos e hipnóticos, destacando por encima de todo la interpretación de Fargana.

 

Fargana Qasimova - Foto realizada por Sebastian Schutyser - Aga Khan Foundation
Fargana Qasimova – Foto realizada por Sebastian Schutyser – Aga Khan Foundation

 

Cabe destacar también los conciertos realizados por Sissy Zhou, y Mor Karbasi. La joven instrumentalista china, Sissy Zhou, especializada en la citara china, nos mostró su elegante virtuosismo con este ancestral instrumento oriental, y nos lleno de bonitos paisajes musicales. La cantante israelí residente en Sevilla, Mor Karbasi, que venia precedida de una buena prensa, se le apoda “La diva moderna del Ladino”, no nos decepcionó. Durante su actuación nos ofreció una gran variedad de canciones de su extenso repertorio, luciendo una voz clara y transparente.

 

Mor Karbasi
Mor Karbasi

 

Otros conciertos celebrados esta noche, pero sin ninguna acentuación, fueron el del músico libanés Rabih Abou-Khalil, maestro del laúd árabe; la cantante del Cabo Verde, Neuza; la formación Tuareg/argelina, Imzad; y el cuarteto finlandés de harmónicas, Sväng, entre otros.

De la actividad artística del viernes 21, que posiblemente fue la más floja del programa, destacamos la actuación del grupo de Mali, Bassekou Kouyate & Ngoni Ba. Otros artistas que pudimos ver pero que no nos aportaron nada nuevo, fueron la del cantautor italiano Gianmaria Testa, el grupo holandés Amsterdam Klezmer Band, la cantante portuguesa Lula Pena, la formación de música del Kurdistan, Nishtiman, y nos decepciono el comercial etno-pop de la cantante iraní residente en Israel, Rita. De las tres propuestas de “etno-electrónico”, Arash Khalatbari de La Reunión, el trío peruano de Dengue, Dengue, Dengue, y el bretón Klismen, ninguno de ellos nos ofreció nada creativo, aquí nos apoyaríamos a lo que dice el refrán “mucho ruido y pocas nueces”.

 

Bassekou Kouyate & Ngoni Ba
Bassekou Kouyate & Ngoni Ba

 

En las actuaciones celebradas el sábado, el panorama cambió y volvió a subir el listón de buenos conciertos. Especialmente los siguientes artistas: La formación acústica compuesta por el duo Duo Sabîl y el cuarteto de cuerda francés, Quator Béla, que nos mostraron con sensibilidad y calidad, la concordia poética musical que puede existir entre Oriente y Occidente. La espectacular puesta en escena del cuarteto vocal femenino de Kenya, Gargar. Vibramos y bailamos con el buen espectáculo Ve Zou Via, interpretado con fuerza por dos grupos polifónicos, el de la formación provenzal/occitano Lo Còr de la Plana y el cuarteto femenino, Assurd, de Nápoles. Nos gusto el cantante marsellés nacido en las Islas Comores, Ahamada Smis, acompañado de dos buenos instrumentistas, interpretó su repertorio de canciones reivindicativas y sociales.

 

Gargar - Foto de Christian Pizafy
Gargar – Foto de Christian Pizafy

 

Ya en un nivel algo inferior, Maya Kamaty de la Isla Reunión, su apuesta artística entre canción francesa y pop, fue deslucida por un desmesurado acompañamiento eléctrico, y los sudamericanos residentes en Barcelona Che Sudaka, con su rock mestizo/latino animaron la fiesta al publico más verbenero.

Los cinco premios que se repartieron durante el Babel Med de este año, fueron: Premio Babel Med y Región Provenza-Alpes-Costa Azul, para Gianmaria Testa y Rabih Abou-Khalil.

Premio “Adami” de Músicas del Mundo, para Krismenn. Premio Revista Mondomix, para Krismenn. Premio Francia de Músicas del Mundo para Gargar, y el Premio Fundación Orange, para Mor Karbasi.

El resumen, la programación del Babel Med de este año la podemos puntuar de un “notable alto”. Es de los poquísimos congresos de “world music”, diría casi único, que aun puedes descubrir nuevos artistas, o que tienes la oportunidad de ver en concierto aquellos que solo tienes como referencia sus trabajos discográficos.

En todo ello, cabe decir que el terceto directivo del festival Sami-Aubert-Chastanier, sabe funcionar compacto, con un desarrollo que le permite abrir nuevas perspectivas, y mostrar mantenerse firmes en cada edición de este Babel Med Music.

Paco de Lucia, La Cuarta Dimensión

Paco de Lucia
Paco de Lucia
Escribo bajo los efectos del mazazo tremendo de las muertes imprevistas. Me repito: “Se ha muerto Paco”, y no consigo entender qué es lo que me digo. La cabeza y las manos que se han detenido para siempre son las de un semidiós que, manteniendo con un orgullo infinito su independencia y su libertad, elevó nuestra música, el flamenco, a la cuarta dimensión de la música grande. Y lo hizo sin doblegarse, sin conceder una uña a señoritos ni a mandamases efímeros, sin deberle nada a nadie, inyectando en los flamencos jóvenes orgullo, conciencia, autoestima y fuerza suficiente para liberarse de la sumisión de las ventas y de las fiestas, de los lazos casi tribales de una cultura gris en la que hasta entonces jugaban el papel de bufón.

Abrió la puerta de una casa cerrada, se enfrentó a tormentas y a demonios. Como Ulises, hizo un viaje peligroso para que después lo hiciéramos todos. Nos salvó. Y ahora, un rayo lo ha alcanzado a la orilla del mar, ¿dónde si no iba a morir Paco? Paco, no sé qué decirte. Grande. Grande. Grande.”

Gerardo Núñez

Nota del editor. Gerardo Núñez es uno de los guitarristas más importantes de la generación post-Paco de Lucia.