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Tango y Punk en la gran ciudad. Orquesta Típica Fernández Fierro y Pil y Los Violadores de la Ley juntos en el Xirgu

19 de febrero de 2016. Teatro Margarita Xirgu-Espacio UNTREF

En la noche del viernes 19 de febrero ocurrió lo insensato: una orquesta de tango dio un concierto con una banda de punk, y además, tuvieron el desparpajo de tocar juntos: “violadores” grita al micrófono una cantora tanguera con el rostro tapado por su melena negra, un sexteto tradicional de cuerdas –cuatro violines, viola y violonchelo- acompaña a un cantante punk que habla de desaparición, de represores, de amor, de violencia; un guitarrista con una Les Paul riffea el compás de un reloj que marca las 6:25, hora en que los que saben trabajar se levantan para salir a yugarla.

 

Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa - Foto realizada por Emiliano Canelas
Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa – Foto realizada por Emiliano Canelas

 

No como ellos, que le cantan a la madre noche, o alucinan con que se cae la luna y exaltan a los “paganos, pajarracos”, los brujos y científicos que van siempre a contramano. Lo peor: termina el show en un escenario que reúne a todos, “tangueros” y “punks” unidos al grito de “represión”, un sonido que se hizo eco entre la masa desatada que coreaba insensatamente: “represión, a la vuelta de tu casa, represión en el quiosco de la esquina, en la panadería, represión veinticuatro horas al día”, como si todo eso pasara ahora, y no hace 33 años, cuando se terminaba la última dictadura militar en la Argentina y se editaba el primer disco de Los Violadores, la banda que instauró el punk en la escena local y latinoamericana.

Así lo vivieron los músicos de la Orquesta Típica Fernández Fierro, la agrupación de tango que inauguró una nueva y desafiante sonoridad en la historia de un género que a fines de los noventa, cuando comenzó la prehistoria de la Fierro, se pensaba a sí mismo muerto.

Nada ni nadie nos puede doblegar, somos el momento y este es el lugar” han dicho los músicos de la Fernández Fierro, Pil Trafa y Los Violadores de la Ley el viernes pasado en el Teatro Margarita Xirgu de Buenos Aires, reinaugurado por la Universidad Nacional de Tres Febrero hace dos años con una agenda nutrida y atenta a las nuevas expresiones del arte y la cultura latinoamericana.

 

Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa - Foto realizada por Emiliano Canelas
Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa – Foto realizada por Emiliano Canelas

 

Somos el futuro, es hora de actuar”, así fue: rompieron todo, desarmaron un teatro que ya estaba preparado para la acción, sin butacas, decidido para “poguear” tango y bailar punk, en una apuesta sin precedentes. La Orquesta más emblemática del tango actual, la banda punk que sigue desafiando la cultura del rock, juntos en un show desatado e impecable.

Lo que no se une, se fusiona, como si hubiera estado decidido desde siempre, fluyó. El encuentro fue histórico para los que hicieron experiencia con la inevitable fatalidad de percibir que la música, y la actitud, es la misma.

Llámese tango, punk, rock, música popular o como sea, lo que prevalece es la forma en que se percibe y se muestra lo que se ve. Una estética que destruye lo habitual, que fuerza cálidamente al extrañamiento, ese necesario acercamiento al asfalto para sobrevivir en la gran ciudad, que le canta al amor como una “demolición”, o a la noche como “un sol que se derrumba hacia la tumba de otro día infiel”.

Un existencialismo latinoamericano que se para en un mismo territorio, una estética encontrada: la ciudad, la violencia, la alienación; música y amor para hacerle frente. Amor que es amistad también, y lazos de algo que se siente comunitario, ya no desde el margen, sino a partir de la experiencia compartida del arte genuino.

Do it yourself” dijo Pil Trafa para resaltar la forma cooperativa en que trabaja la orquesta, ideal del punk de los setenta que se lleva a cabo hoy en otro “ambiente”, pero que es el mismo: el CAFF, donde los músicos de ambos grupos prepararon el concierto desde noviembre pasado, es el ícono de la movida cultural de under porteño y, es un club de tango.

Así las cosas, tangueros y punks disfrutaron de un show único e irrepetible, aunque suene trillado, y aunque se “repita”, como anunció Pil al grito de “esto recién comienza”. Pero la adrenalina de la primera vez surte efecto en el escenario, y se percibe, se retroalimenta.

Las expectativas que tenían ambos grupos antes de esta cita histórica se escucharon en las entrevistas que dieron las semanas previas, no solo porque fue el primer encuentro con el público de esta apuesta que lleva largo tiempo de trabajo en conjunto, sino porque, además, en lo personal los músicos estaban especialmente sensibilizados: para Pil Trafa –cantante y compositor de Los Violadores- y para el Tucán Barauskas-guitarrista de Los Violadores de la Ley- subirse al escenario a tocar con una orquesta de tango representaba un desafío que se percibió absolutamente disfrutado; para varios de los muchachos de la Fierro, a su vez, significó compartir un momento con músicos muy admirados, a través de quienes conocieron el punk, la vida, la actitud efervescente, los primeros cassettes y recitales.

Esa impronta, que se percibe en la música de la Fernández Fierro, apareció con más fuerza en los momentos de unión, que fueron no sólo muchos, sino también abrasadores.

El show permitió la puesta individual de cada grupo y a la vez un cuidado encuentro mutuo. Contrariamente a lo esperable en una propuesta de este estilo, no hubo nada de improvisación: la promesa del “y” entre La Fierro y Pil y Los Violadores de la Ley se cumplió a rajatabla: buscaron una coherencia que los encontró no tanto en lo esperable de una performance similar–arrasadora y potente en ambas bandas –sino, y sustancialmente, en la música, justo en ese terreno en el que en apariencia la estética del punk y el tango se supone más distanciada.

 

 

La Orquesta tocó su repertorio, un poco menor del que suelen hacer los miércoles en el CAFF, y el teatro se encendió instantáneamente. Ya en fuego, y después de un breve intervalo, salió Pil con Los Violadores de la Ley, y dieron pie a un alucinado set de cámara con el sexteto de cuerdas de la orquesta (Alfredo Zucarelli en cello, Pablo Jivotovschii, Bruno Giuntini, Federico Terranova y Alex Musatov en violines y Charly Pacini en viola y arreglos) que sorprendió incluso al más exigente: “La caída de la luna”, como si fuera temiblemente cierto que “ya no hay más sombras, si no hay claridad”, “Los nuevos cartoneros”, “Más allá del bien y del mal” y “Seis novelas”, con un solo de violín de Alex Musatov, estremecedor.

Antes, Pil cantaba con la orquesta “Al borde del abismo”, en un arreglo de Yuri Venturin especial para la ocasión, y sencillamente embriagador, así como “En la gran ciudad”, en el que las cuerdas entregaron una sonoridad aplastante y reactiva; el Tucán le subió el riff a “6.25” y a “Pegue su tren”, otra de las letras que se regenera en estos tiempos: “volvió la moda de la celda este verano y dice ´pegue su tren´”.

Finalmente, para los bises Los Violadores de la Ley arremetieron con “Nada ni nadie” en el que Tomy Loiseau se pasó a la guitarra y le dejó el bajo a Yuri de la Fierro, que se sumó a la contundente base de Tulio Pozzio en batería; Federico Terranova, por su parte, violín de la orquesta y de Fútbol, banda ya ícono del rock local, agregó voces a este momento que se vivió como un rito.

 

Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa - Foto realizada por Emiliano Canelas
Orquesta Típica Fernández Fierro con Piltrafa – Foto realizada por Emiliano Canelas

 

A lo último, promediando la medianoche, ya con un público totalmente hipnotizado, tocaron “Violadores de la Ley” con la voz de Julieta Laso, cantora de la Fierro, y cerraron con “Represión”, todos en escena y la gente tronando con el brazo en alto.

La noche fue incesante y sublime: se invocó una resistencia que excede el terreno de lo musical y los prejuicios, que despabila y arrasa; una resistencia cultural, que es mucho más que actitud y performance –y eso que la puesta fue a su vez impecable, tanto en las luces como en lo ajustado del sonido- porque es y siempre fue experiencia de lo real: contracultura, cultura del margen en el mismo centro de la ciudad.

Poéticas y estéticas encontradas, no enfrentadas como pretenden estigmatizar quienes motivan la segmentación que, sabemos, favorece al aplastamiento. Poéticas y estéticas de libertad, libertarias, que reúnen en sí, cada una en su estilo, en su sonoridad y en su tradición, sin paradojas, una misma herencia, el barro porteño, y un mismo desafío: poetizar la vida, desarreglar el orden supuesto, mostrar las fisuras de lo instaurado: hacer de la música y la poesía un dispositivo de sensibilidad y experiencia.

Las reminiscencias a la literatura en las canciones de Pil Trafa son varias: Soriano, Stendhal, Julio Verne, un mix de aventuras, revolución, y pesar latinoamericano que resalta con extrañeza porque de ahí, de la imaginación de lo posible y de lo imposible es de donde aflora el arte, la impronta, la escena, la única escena de anoche: ritual, encuentro, transformación, en una dialéctica que supera la crisis sin reparos, porque la crisis es de los que la inventaron, y la síntesis de los que apuestan por la comunión, no de los santos, sino de los paganos, todos nosotros: nada más vivo y más cercano que el tango y el punk en esta noche del teatro Margarita Xirgu.