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Fatoumata Diawara: “´Fenfo´Es La Voz De Los Niños”

Hace 7 años, la cantante de Mali, Fatoumata Diawara se presentaba en los mercados internacionales con su primer disco, “Fatou” (World Circuit). “Con un pasado turbulento y familiar emigrante en París, en la tradición ´wassulu´del pueblo ´peul´, Fatou reaviva sus raíces musicales con una fórmula limpia y actual: canciones dignas, serenas y repletas de fuerza interior. Seguro que la gran Oumou Sangaré, reina del género, estará orgullosa de ella”, escribí en su momento en la revista Metrópoli.

Así saludábamos en su día la grata aparición de Fatou D. Ahora, su segundo vinilo/CD/single, ´Fenfo, ha confirmado, reafirmado y ampliado todas las expectativas.

Fatoumata Diawara – Fenfo

¿Qué aproximaciones, parecidos y diferencias encuentra la artista entre esas dos grabaciones, con el intervalo temporal de casi una década?

En el primer disco -contesta la maliense- quería presentarme al gran público internacional; con este segundo, quiero mostrar la persona que soy ahora y compartir todo mi aprendizaje y evolución, tanto a nivel artístico como personal“.

Usted está siempre en la primera línea de combate por la emancipación de la mujer universal y, especialmente, de la mujer africana. ´Fenfo´ es una prueba de ello, ¿no es así?

Absolutamente, eso mismo es lo que yo pienso“, corrobora y enfatiza la estilizada y extrovertida artista.

Ha hecho usted una muy interesante, casi apoteósica, síntesis entre la música tradicional de su pueblo y las sonoridades de rock-jazz a la manera occidental y contemporánea. ¿Qué le parece esta apreciación?

Desde siempre, he mezclado esos dos estilos de música”, asegura. “He realizado esa fusión con temáticas que me han preocupado y que son importantes para mí: con melodías adecuadas y con mucho amor“.

¿Qué significan para usted las figuras legendarias de Miriam Makeba, Nina Simone, y Oumou Sangaré?

Fatoumata contesta con total convicción: “Todas esas mujeres han sido un ejemplo y un modelo para mí, porque, a pesar de la dificultad que requiere imponerse a nivel internacional, ellas lo consiguieron…Stevie Wonder, David Bowie, The Beatles, Billie Holliday y otr@s much@s son artistas que me gustan también extraordinariamente“.

¿Habla de la incomunicación entre padres e hijos en el seno de la familia?

Fatou es escueta en este momento, precisa y rotunda: “´Fenfo´es la voz de los niños“.

Ahora mismo, usted es número uno de muchas listas de la ´world music´, en distintas revista de prestigio. “Songlines”, el estupendo magazine británico, es uno de los principales valedores de su trabajo. “Folk Roots”, “Mojo”, lo mismo de lo mismo. Eso le hará feliz, a buen seguro…

Me produce mucha alegría esa reacción y espero que esto pueda ayudar a las nuevas generaciones de cantantes africanas“.

¿Cuáles son sus proyectos inmediatos? Viene de triunfar recientemente en el festival español La Mar de Músicas, de Cartagena, y también en una jornada especial, veraniega, del afamado Celtic Connections de Glasgow, así como una presentación en el siempre difícil y competitivo ambiente musical de Londres. ¿Volverá usted a España?

Mi proyecto número uno en este preciso momento es defender este último disco mío; esa es mi prioridad absoluta ahora mismo. Y sí, claro que volveré España el año que viene“.

Buena suerte siempre, Fatoumata y gracias por su gentileza. Y también, gracias por su voz, sus canciones, sus palabras, su música, su presencia escénica. Contamos con usted en el futuro.

La Mar de Músicas 2018, un festival venido (un poco) a menos

Fatoumata Diawara, la gran estrella de la 24 edición cartagenera. Buenas prestaciones de Human League y Axel Ikot

Cartagena – Será quizás porque se está tomando un respiro, de cara a las bodas de plata del próximo año; o será porque La Mar de Músicas (LMM) está ya en esa edad de la pos-adolescencia, que tan mal le sienta a muchos jóvenes…el caso es que uno de los mejores (si no el mejor) festivales musicales del híper-cálido, achicharrante estío hispánico, da muestras, de un tiempo a esta parte, de un cierto cansancio existencial, un indisimulado hastío, hasta caer en la auto-complacencia y el confusionismo.

Del 20 al 28 de julio, nueve abigarradas jornadas conformaron un cartel de actividades tan extensas como rutinarias, tan dispersas como atosigantes, tan eclécticas como desiguales, tan atractivas (en pocas ocasiones) como prescindibles (en muchas otras).

Lejos quedan atrás ediciones brillantes, con presencias ineludibles (Youssou N’Dour, Marianne Faithfull, Franco Battiato…). Este año la gran estrella del certamen ha sido la maliense Fatoumata Diawara, en plena y meteórica ascensión al cenáculo de la calidad artística y la fama masiva; y es de agradecer que LMM nos la haya traído tan puntualmente, “live”, en pleno descubrimiento occidental. O, mejor, en total confirmación de su alto “status” vital y escénico.

 

Fatoumata Diawara – foto realizada por Angel Romero en 2012

 

“Fatou” trajo de la mano su más reciente grabación, “Fenfo” (“Something to say”), un disco que ya se vislumbra como gran candidato a mejor trabajo sonoro aparecido en 2018, aunque solo sea en el importante apartado de las “músicas de África”.

 

Fatoumata Diawara – Fenfo

 

Clara aspirante a ocupar en el futuro inmediato el lugar de honor que detenta Oumou Sangare, quien la pasada temporada barrió en listas y escenarios mundiales, Fatoumata se marcó un “set” repleto de vitalidad, intensidad, arrebato y conciencia social, feminista y humanista. Hubo guiños en su prestación a la histórica Miriam Makeba, y a la no menos admirable Nina Simone; y, sobre todo, a esas cadencias rítmicas que nos remiten a lo mejor de las tradiciones sonoras que nos llevan a la esencia del África Occidental.

Entre lo ancestral y la modernidad, estéticamente quizás demasiado virada a un sonido occidental, con querencia particular por arreglos jazzísticos y rockeros (más que a los cantos “griots” o “wassulu” de su tierra). Pero no se le puede achacar en exceso esa opción, porque Diawara está construyendo (o ayudando a crear) una nueva sensibilidad expresiva, que no reniega de su historia, ni de su época ni de su espacio en el mundo planetario.

Canciones como la propia “Fenfo”, que da título al disco, es bien clarividente en este sentido : “¿Por qué nadie me dijo nada? Ni papá. Ni mamá, ni mis amigos ni mis familiares me hablaron del mundo que yo habitaba…Todos ellos tenían algo que decir, pero no lo hicieron...”

¿Rebeldía o protesta? Ni lo uno ni lo otro: Fatoumata registra, documenta la situación y la denuncia, sin acritud, pero con firmeza. Su querida “Mama” merece otra canción, y se la ofrece. En su lengua bambara canta también con fervor “Ou y’an ye” o “Negue Negue”, pero asimismo abraza el universal lenguaje del inglés para reconocer que hay otros ámbitos, y no vale de nada quejarse todo el tiempo de la “globalización”, Mas bien, su postura ante ella es la de ofrecer la alternativa de un producto artístico de notable altura, pasando por una tecnología punta, pero sin olvidar el espíritu inconformista y luchador.

Tras la exhibición vocal e instrumental de su excelente banda acompañante, Fatoumata se soltó el pelo y bailó como una posesa, fiel a la polirritmia y pasos de danza de su “background”, posturas rocambolescas, desmelenes y exposiciones corporales hasta alcanzar ese clímax final que no puede faltar en ningún concierto africanista que se precie.

 

Alex Ikot

 

Otra buena actuación corrió a cargo del guineano ecuatorial Alex Ikot, residente en España (Madrid, sobre todo) hace bastantes años, pero conservando la fuerza telúrica de sus ancestros, la polivalencia de sus tambores y percusiones varias, y la indudable capacidad para construir canciones enrolladas y pertinentes. Otra gran banda en el escenario, con un guitarrista eléctrico de mucha valía, y dos coristas/bailarinas de fuerza arrolladora y gran sensualidad.

El grupo “pop” y “post punk” Human League, procedentes de Sheffield (Reino Unido) cerró el festival y lo hizo con una prestación impecable de sonido, luz y videos. Pero su música parece ya a estas alturas, desde el punto de vista de la vanguardia, un tanto obsoleta y previsible.

Adelantada en los años 80 del pasado siglo de un pre-tecno neo-romántico, la banda, tras varios cambios en su formación, ha derivado hacia un pop-rock, con su manierista líder vocal y otras dos voces femeninas, elegantes y “glamorosas, pero a años luz de la gracia y naturalidad de las procedentes del Sur “beyond” Gibraltar. Human League realizó un concierto fácil y agradable para llegar al gran público, y en eso se quedaron. No faltó su gran “hit”, “Don’t you want me” -más de dos millones de copias vendidas en su día-, y el personal asistente disfrutó de lo lindo.

Totó la Momposina, colombiana esencial; el ya consagradísimo Rubén Blades, con su salsa politizada y de medio pelo, y el inefable cantante estadounidense Gregory Porter ofrecieron, al parecer (no pude asistir) recitales por encima de la media; y la única presencia en España de la neozelandesa Marlon Williams significó igualmente un hito dentro de la semana cartagenera.

Pero fue el encuentro de la familia Montoya, con Alba Molina y la recordada Lole (de Lole y Manuel, una de las únicas voces andaluzas que se han atrevido con el repertorio de la inmensa egipcia desaparecida Om Kalzum, interpretando incluso en lengua árabe) el recital que mayores emociones despertó, en el terreno siempre bien recibido del flamenco.

Hubo más artistas procedentes del Gran Continente Negro, siempre santo y seña desde los inicios de su andadura de LMM: los congoleños Kokoko¡, los malienses Kokoi Blues y Bamba Wassoulou, la guineana Djanka Diabaté, le ecuatorial Nélida Karr…Brasil, Venezuela, Escocia, Tibet, Palestina, Jamaica y Portugal, sin olvidar a los Estados Unidos de la muy excelente Cecile McLoin Salvant, fueron otros países representados en la convocatoria. No se le puede negar a LMM su vocación internacionalista, descubridora de talentos y atraída por los desconocido y/o exótico.

Pero otra zona importante de la programación dejo bastante que desear. El país escogido este año como “invitado especial”, Dinamarca, tiene todavía muy poco que decir en el terreno musical, excepciones tipo The Savage Rose al margen.

Demasiada presencia inocua, excesiva atención a quien poco la merece, pleitesía a corrientes artísticas todavía en mantillas, y en todo caso absolutamente prescindibles.. A los programadores les debe gustar pasar unos cuantos días en zonas ricas, intentando resolver la cuadratura del círculo. O será para compensar la “africanidad” del evento. Y ¿qué decir de la (in)dependencia murciana?. Grupos y solistas en edad de merecer, coleguillas del entorno, que aquí encuentran acomodo fácil pero inmerecido. Dejen todo eso para concursos noveles y actos colegiales.

Así pues, en Cartagena 18 ha coexistido lo sublime con lo grotesco, lo admirable con lo desdeñable, lo válido y lo irrisorio…Un festival al 50%, o poco más. Síntomas de “faiblaise”, donde la cantidad supera la “qualité”, y donde se cuelan muchas cosas que no debieron colarse, para engordar un programa ya de por sí bastante grueso. El gusto por el gigantismo.

Seguro que se estaban calentando motores de cara a los 25 años próximos del certamen. La progresiva disminución de presupuestos oficiales y de subvenciones quizás explique algo de la situación actual. Pero ¿dónde fueron a parar aquellos magníficos libros editados antaño, programas de apoyo y ayuda? Hace tiempo que ya desaparecieron: se los llevó el viento.

Por lo demás, y por último, deplorar la insolidaridad y escasa altura humana de la dirección del festival. Ella sabe por qué… Pero eso lo dejamos para otro momento, otro año, otra galaxia. O quizás para nunca jamás, como la Tierra de aquel que no quería crecer nunca del todo.

Fatoumata Diawara alcanza el primer lugar en la Transglobal World Music Chart en julio de 2018

Fenfo, el nuevo álbum de la cantante maliense Fatoumata Diawara ocupa el primer lugar en julio de 2018 en la Transglobal World Music Chart, la lista internacional con los mejores discos de músicas del mundo.

El resto de la lista de julio:

2. Catrin Finch & Seckou Keita – Soar – Bendigedig
3. Dobet Gnahoré – Miziki – LA Café
4. The Turbans – The Turbans – Six Degrees
5. Samba Touré – Wande – Glitterbeat
6. Shadi Fathi & Bijan Chemirani – Delâshena – Buda Musique
7. Toko Telo – Diavola – Anio
8. Koum Tara – Koum Tara – Odradek
9. Nancy Vieira – Manhã Florida – Lusafrica
10. El Naán – La Danza de las Semillas – El Naán

11. Monsieur Doumani – Angathin – Monsieur Doumani
12. Bombino – Deran – Partisan
13. Ammar 808 – Maghreb United – Glitterbeat
14. Solju – Ođđa Áigodat – Bafe’s Factory
15. Amsterdam Klezmer Band & Söndörgő – Szikra – Vetnasj
16. Arat Kilo, Mamani Keïta, Mike Ladd – Visions of Selam – Accords Croisés
17. Rahim AlHaj Trio – One Sky – Smithsonian Folkways – Joys Abound – Riverboat / World Music Network
19. Djeneba & Fousco – Kayeba Khasso – Lusafrica
20. Invisible System – Bamako Sessions – Riverboat / World Music Network

Fatoumata Diawara editará Fenfo el 18 de mayo

La cantante, compositora, guitarrista y actriz Fatoumata Diawara, una de las artistas con mayor proyección en Africa Occidental, lanzará su nuevo álbum en solitario, Fenfo, el 18 de mayo con el Shanachie Entertainment. El video del primer sencillo del álbum “Nterini”, ha sido dirigido por la fotógrafa etíope y artista contemporánea Aïda Muluneh.

Diawara apoyará el tan esperado álbum con una lista de actuaciones en ciudades norteamericanas.

Sobre la dirección de su nueva música, Diawara comenta: “No quería cantar en inglés o en francés porque quería respetar mi herencia africana. Pero quería un sonido moderno porque ese es el mundo en el que vivo. Soy tradicionalista pero también necesito experimentar. Puedes mantener tus raíces e influencias pero comunicarlas en un estilo diferente. Fenfo expresa cómo me siento y cómo quiero sonar. Es un registro que dice quién soy”.

Además del video “Nterini” dirigido por Aïda Muluneh, la música de Fenfo está acompañada por la fotografía de Muluneh. Tanto la sesión de fotos como la de video tuvieron lugar en la remota región de Afar en Etiopía, donde los arqueólogos han rastreado el origen de la humanidad.

Diawara alcanzó el éxito en 2011 con su primer álbum, Fatou, que contó con colaboraciones de los músicos John Paul Jones, Tony Allen y Toumani Diabaté.

Acerca de Fatoumata Diawara

Es una de los 11 hijos nacidos de padres malienses en Costa de Marfil. Fatoumata creció en los años 90 en la capital maliense de Bamako. A los 19 años se fue de casa en contra de los deseos de su familia y se unió a la compañía francesa de teatro de calle Royale de Luxe, con quien viajó por el mundo y comenzó a cantar en los clubes y cafeterías de París. Diawara finalmente se encontró cantando coros para Dee Dee Bridgewater y la superestrella maliense Oumou Sangaré antes de firmar con el influyente sello discográfico World Circuit Records.

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