Relevantes conexiones caribeñas: la música jamaicana se encuentra con las canciones tradicionales cubanas

Varios artistas – Havana Meets Kingston (VP Records / 17 North Parade, 2017)

El productor australiano Mista Savona (también conocido como Jake Savona) reúne a algunos de los mejores músicos de Jamaica y Cuba en Havana Meets Kingston (La Habana se encuentra con Kingston). Aquí, el reggae y el dancehall se encuentran con el son cubano y otras formas de música tradicional cubana.

Cuando visité Cuba por primera vez en 2013, había algo en el aire; parecía estar suplicando que sucediera algo“, dijo Jake Savona. “El álbum hierve a fuego lento con una energía, calidez y sinceridad que parece cada vez más difícil de encontrar en esta era digital.”

En Havana Meets Kingston se escuchan versiones cubanas de clásicos del reggae y recreaciones de reggae y dancehall de clásicos cubanos como el popular ‘Chan, Chan’, ‘El Cuarto de Tula’ y ‘Candela’. La mezcla funciona realmente bien. Lo más flojillo son los dos temas con raperos al final del disco.

Havana Meets Kingston se grabó en La Habana, en donde los artistas cubanos se encontraron con sus homólogos jamaicanos.

El impresionante elenco incluye a los músicos cubanos Barbarito Torres (Buena Vista Social Club) en el laúd; Yaroldi Abreu en las congas; Félix Baloy (Afro-Cuban All Stars) en voz y percusión; Changuito (Los Van Van) en timbales; Rolando Luna (Buena Vista Social Club) al piano; Beatriz Márquez en la voz; Telmary Diaz en la voz; El Médico en los coros; Eugenio Rodríguez “Raspa” (Septeto Nacional Ignacio Piñeiros) en la voz; Julito Padrón en la trompeta; Maikel Ante en la voz; Francisco Solis Robert en la voz; Gaston Joya Perellada en el bajo; Pepe Ordaz en la voz; Juan de la Cruz “Cotó” Pérez en tres; Alejandro Falcon en los teclados; Juan Carlos Marín Elósegui en el trombón; Antonio Leal en el trombón; David Suárez en saxofón; los artistas de reggaetón La Armada (Puchoman & Krazyman); Oliver Valdés en percusión; Anyilena Perera en la voz; Brenda Navarrete en la voz.

Jamaicanos: Sly Dunbar en la batería; Robbie Shakespear en la guitarra; Bongo Herman en percusión; Ernest Ranglin en la guitarra; Winston “Bopee” Bowen en la guitarra; Leroy Sibbles (The Heptones) en la voz; Cornel Campbell en la voz; Earl ‘Chinna’ Smith en la guitarra; Burro Banton; El Príncipe Alla en la voz; Glasford ‘Porti’ Manning & The Jewels en la voz; Turbulence en las voces; Micah Shemiah en la voz; France Nooks en la voz; Exile The Brave en la voz; Sizzla en la voz; Lutan Fyan en la voz; I-Maali en la voz; Shaun ‘Bugzy’ Anderson en la percusión; Aza Lineage en la voz; y The Congos en la voz.

Invitados adicionales incluyen a Randy Valentine en la voz; Cali P en la voz; Jornick en la voz; Vince Vella en percusión; Aprendiz en voz; y Javier Fredes en la batería.

La música magistral y fascinante de Omar Faruk Tekbilek

Omar Faruk Tekbilek – “Love Is My Religion” (Alif Records, 2017)

Tras cinco años de ausencia, el gran multi-instrumentista y compositor turco Omar Faruk Tekbilek regresa con un magnifico álbum titulado  “Love Is My Religion” (El amor es mi religión).

Los discos de Omar Faruk Tekbilek son un cruce de culturas mediterráneas, desde el oriente turco hasta el flamenco de España y la música sefardí, mezclados con jazz y otros sonidos contemporáneos.

En ‘Love Is My Religion’ aparecen invitados de gran nivel, como la cantante  Yasmin Levy. A manera habitual, Omar Faruk interpreta una gran variedad de instrumentos como el ney, el ud (laúd), davul, bendir y la darbuka. Le acompañan Alex Alessandroni Jr. al piano; Bahadir Sener al kanun; Yossi Fine al bajo acústico; Chris Wabich a la batería; Amotz Plessner a la guitarra y teclados; y Hamid Saeidi al santur (salterio del Cercano Oriente).

Love Is My Religion es un disco exquisito que demuestra que Omar Faruk Tekbilek es uno de los músicos fundamentales dentro de las músicas del mundo.

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Ballaké Sissoko, Driss El Maloumi y Rajery regresan como 3MA con el nuevo álbum “Anarouz”

3MA (pronunciado “trua-ma”) es el encuentro de tres virtuosos africanos: Ballaké Sissoko, Driss El Maloumi y Rajery, artistas que comparten una pasión musical, un diálogo recíproco y una hermosa amistad. El grupo toma su nombre de las tres naciones respectivas de los artistas: Malí, Marruecos y Madagascar.

En 2006, cuando el virtuoso de la kora maliense Ballaké Sissoko, el maestro marroquí del ud (laúd árabe) Driss El Maloumi y el gran intérprete malgache de la valiha, Rajery se conocieron y desde encontonces se han se han reunido regularmente, impulsados por el placer de una relación humana y musical excepcional.

Desde el lanzamiento de su primer álbum homónimo en 2008, los músicos de 3MA han pasado por muchas experiencias individuales ampliando sus conocimientos. Se reúnen habitualmente para dar conciertos de 3MA en todo el mundo y ahora, una década después del comienzo de su aventura, llegó el momento de hacer un balance y volver al estudio de grabación.

En Anarouz (“Esperanza”) el percusionista Khalid Kouhen se suma a dos temas con sus percusiones paquistaníes y tablas indias, y en otros dos temas incluso podemos escuchar a Rajery, Driss y Ballaké cantando.

Durante el resto del disco, los instrumentos de cuerda reinan y tejen su magia por si solos.

 

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El nuevo álbum de Boubacar Traoré, Dounia Tabolo, se publicará el 17 de noviembre

Boubacar Traoré – Dounia Tabolo

El gran músico maliense Boubacar Traoré tiene un disco titulado Dounia Tabolo que salió al mercado el 17 de noviembre de 2017.

Boubacar Traoré “Karkar” es el último músico maliense de blues de su generación. Desde la muerte de Ali Farka Touré, ha sido el único ícono del África Occidental en este género musical. Se convirtió en la primera estrella de la independencia a comienzos de la década de 1960 y luego desapareció del panorama musical durante casi 20 años antes de regresar al centro de atención a mediados de los 80.

El guitarrista, cantante y compositor Boubacar Traoré tiene un estilo inimitable y totalmente personal. Autodidacta e inspirado en la tradición de Kassonké, nació en Kayes, en el noroeste de Mali en 1942.

Como todos los jóvenes de su generación, descubrió el blues, el rock, el soul y la música cubana y congoleña a través de la radio y construyó un mundo musical como ningún otro para él. Poético, fluido y despojado, su trabajo a la guitarra se basa en melodías melancólicas inspiradas en la vida cotidiana, las alegrías y las tristezas del amor y el paso del tiempo.

Los años han sido buenos para el timbre de su cálida y profunda voz, que está llena de emoción. Aunque a menudo ha sido comparado con Skip James, Robert Johnson y los bluesmen del Delta del Misisipí en general, encuentra inspiración en las orillas del Níger en Bamako, donde ahora vive.

Después de una carrera errática con largos períodos de ausencia, fue alrededor de los setenta años que el guitarrista volvió a la vida pública en compañía de Vincent Bucher, uno de los mejores intérpretes europeos de la armónica contemporánea y alter ego de Boubacar. Más afroamericano que francés, Vincent trajo una nueva libertad y cultura internacional a la música de Boubacar, como lo demuestran dos discos, Mali Denhou (2011) y Mbalimaou (2015), y muchos conciertos exitosos por todo el mundo.

En su nuevo álbum, Boubacar decidió continuar con esta internacionalización, trayendo músicos de los estados del sur de los Estados Unidos que conoció durante la gira: Cedric Watson al violín y tabla de lavar, y Corey Harris en la guitarra.

Cuando les dijo que quería agregar al álbum un violonchelo y una voz femenina, Cedric Watson sugirió a Leyla McCalla. La intención de Boubacar era cambiar la estética de sus canciones (estándares y temas nuevos) mientras conservaba su carácter original. Desde el blues hasta el folk y la música criolla, cajún o zydeco, sus nuevos compañeros de viaje han proporcionado un toque de locura y swing (Cedric Watson), blues (Corey Harris) y discreta elegancia (Leyla McCalla). Más que nunca, Boubacar Traoré ha demostrado ser la conexión viva y vital entre Malí y el Misisipí.

 

 

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Más es menos, 14 Festival de Cine Europeo de Sevilla

 

La revisión documental y esperpéntica de la Transición a la democracia (“Histeria de España”, de Kikol Grau) y “Nico”, con Trine Dyrholm, lo más salvable de un festival ambicioso pero venido a menos.

Hasta 15 secciones diferentes (¿para qué tantas?) componían el abigarrado y ambicioso programa general de la 14 edición del festival de Cine Europeo de Sevilla. Entre tantas y tantas películas (hasta 15 o más al día, en proyecciones simultáneas que se solapan unas a otras), muy poco salvable y saludable. Mucha paja y poco trigo. Mucho ruido y pocas nueces. O lo que es lo mismo, “más es menos”. Querer y no poder.

 

“Barbara” de Mathieu Amalic

 

Por ejemplo, entre los 17 filmes a competición dentro de la sección oficial, nuestra retina retiene finalmente muy poca cosa. A saber: “Barbara”, de Mathieu Amalic, “antibiopic” de la legendaria cantante francesa del mismo nombre; “El taller de escritura”, de Laurent Cantet, cine político lejos de consignas mononeuronales (ja, ja); “Western”, de Valeska Grisebach (“Nostalgia”), que no es lo que dice el título, sino una aproximada descripción de la “ley del más fuerte” que se impone ahora en esa Europa descreída de sus supuestos valores de tolerancia y admisión de los parias del mundo…

 

 

La española “Tierra firme”, de Carlos Masques Marcet, exhibe una primera hora admirable y promisoria, sustentada sobre todo en las notables interpretaciones de Natalina Tena y Oona Chaplin, pero pronto descubre sus viciosas trampas: un guion machacón y reiterativo hasta decir basta, un planteamiento sin resolución, un rizar el rizo sin venir a cuento. La historia de amistad y lesbianismo de dos inteligentes mujeres, la presencia de un macho semental (pero simpático) dispuesto a ser papá sin comerlo ni beberlo…la media hora final es insufrible y echa por tierra todo el castillo anterior bien construido. Director y trio actoral se gustan mucho a sí mismos y no saben poner punto final donde hubiese sido mucho más eficaz y comedido. Una lástima.

 

 

La cinta ganadora del festival “A fábrica de nada”, del portugués Pedro Pinho, previo premio Ficespri (premio de la crítica internacional) del último festival de Cannes, es una bienintencionada y algo seca descripción de la nueva lucha obrera en el seno de una empresa cuyos directivos roban maquinaria y material de la propia entidad. Corrupción empresarial al canto, asunto sin duda candente, previsible y recurrente de cara a la galería, y de ahí quizás el reconocimiento ofrecido en el palmarés.

 

 

Fuera de concurso

Lo mejor de la semana sevillana (gran, luminosa y moderna ciudad sustentada en valores tradicionales, el rancio patriotismo nacional católico, el amor a unas raíces tradicionales musicales, entre el flamenco jondo y el flamenquito de sevillanas y olé, y la bonhomía mayoritaria de sus conciudadanos, por no hablar de las riquísimas y generosas “tapas”, al calor de una buena manzanilla o al frescor reparador de una rica cervecita bien tirada), llegó de la sección “Resistencias”.

En concreto de los documentales “Histeria de España” (“gran corrida patriótica”) y “La Transacción: un recorrido audiovisual”), concienzuda, sesuda, combativa y sarcástica recopilación de películas españolas malditas o a punto de serlo, en la negra noche del franquismo y en sus postreros y demenciales arrebatos (que llegan hasta nuestros días). Una desmitificación ardiente, necesaria, irreverente y clarividente de la tan alabada (por algunos próceres) Gran Transición Española a la Democracia, ejemplo y espejo donde se deben mirar otros regímenes autoritarios/dictatoriales. Ja, ja, ja…

Entre los 22 “bravos realizadores” que torean, investigan o contribuyen al invento, figuran gentes como María Cañas, Andrés Duque o Manolo Vázquez, y sobre todo, se valora la recuperación de imágenes impagables de obras como “Caudillo”, “Los santos inocentes” o “El sur” (y muchas más, hasta sobrepasar largamente el centenar), siempre recorrido por el espíritu bien presente de cineastas como Basilio Martin Patino, Carlos Saura, Víctor Erice, Chus Gutiérrez, Iciar Bollaín, Jordi Grau o Joaquin Jordá, entre una multitud)

“Radiografía de la historia/histeria reciente, espejo negro cañí, cadáver exquisito que concentra la sangre, el sudor (las lágrimas) y la caspa de la piel de toro, y por el que desfilan desde El Fary hasta Rita Barberá, se habla de temas como el independentismo, y hay fútbol, tortilla y safaris, entre mil cosas nuestras más” (Kikol Grau). “Españolito que vienes al mundo…te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón (Antonio Machado).

Y Nico

De las películas “fuera de concurso”, retenemos, sobre todo, “Nico, 1988”, de la realizadora estadounidense Susanna Nichiarelli, retrato de la ex-musa del ilustre grupo de la escena punk rock de Nueva York en los últimos años 60 del pasado (sí, pasado) siglo XX : la Velvet Underground. Banda donde también figuraban el inefable Lou Reed y el no menos conspicuo John Cale, todos ellos bajo la atenta mirada del rupturista y muy avispado Andy Warhol desde su fábrica de sueños/dólares The Factory..

 

 

La cinta, afortunadamente, no se centra en aquella época, sino en la situación psicológicamente terminal de la persona Nico, cuando intentó lanzar su carrera musical en solitario, con una propuesta personal, auténtica y sincera que le llevó a construir canciones de una extraña intensidad, sensibilidad a flor de piel y poesía furiosa y rotunda. Eso es lo que documenta el film, apoyado en la asombrosa interpretación de Trine Dyrholm (“Celebration”, “La comuna”). Tribulaciones, tristezas y alguna pausa feliz de una mujer extraordinaria, con un pasado familiar turbulento y un desenlace que tampoco podía ser muy risueño. No happy end.

El Festival de Sevilla, finalmente, ofreció una suerte de homenaje a la figura de la actriz malagueña Kiti Mánver, una de las muchas “chicas Almodóvar”, y protagonista femenina de filmes como “Habla, mudita”, “Todo por la pasta” o “Pagafantas”y partícipe asimismo en más de 70 telefilms y obras de teatro. Tributo merecido, sin duda, pero que, ¡hay!, no vino acompañada por la proyección de su mejor trabajo, el último film de su largo currículo.

P.S. Esta crónica está dedicada al “atento” director del Festival, Cienfuegos, y al no menos “amable” equipo de prensa del mismo, que me otorgaron toda clase de felicidades (facilidades) para realizar este trabajo, ordenador gratuito incluido. Thank you for nothing.

“Madreselva”, nuevas canciones, belleza y profundidad en la voz de Georgina Hassan.

Como parte de una corriente de revisión y reinterpretación de la música popular, la cantante y compositora argentina Georgina Hassan, presenta su cuarto trabajo solista en el que además de ofrecer nuevos temas de su autoría, canta a poetizas junto a otros grandes músicos.

Esta forma contemporánea de tocar la música popular, especialmente la música folclórica, es una expresión genuina de una artista de este tiempo. Con una sólida formación académica, Georgina Hassan pasa por el filtro de su propia visión las bases rítmicas que suenan a la tierra, con inspiraciones latinoamericanas o de algún barco venido de lejos, y relatos emotivos de pequeñas postales de esa parte mundo.

“Madreselva” es un espacio de reunión en el que las letras de la propia autoría de Georgina se mezclan con las de poetizas  como Diana BellessiSusana Thenon Emilia Bertolé. El sonido, surgido de unos arreglos cuidados y del aporte de grandes músicos, crea una danza entre letras y músicas que invita a viajar, a soñar y a dejarse llevar a territorios a veces bucólicos y otras veces rodeados del misterio de las profundidades las emociones y la historia.

Además del “cuatro” venezolano que Georgina ejecuta como un instrumento fetiche, se escuchan su bandurria y su guitarra; el piano, la guitarra y los coros del director musical Diego Penelas; el violonchelo de Rafael Delgado; el violín de Maritza Pacheco Blanco; el contrabajo de Guido Martínez y la percusión de Fernando Bruno.

 Además, y aportando un sello de calidad y una fuerte conexión con las Músicas del Mundo, Madreselva cuenta con la participación especial de   Marcelo Moguilevsky (que aporta el inconfundible sonido de su clarinete en el hermoso tema de Georgina “Jilguerito”),  el consagrado cuarteto vocal femenino De boca en boca (en “Chega do río”, con aires gallegos) y el grupo chileno Inti Illimani que aportan su fuerza de la tierra y de su rica historia en “Corteza”, también compuesto por Hassan.

“Madreselva” es un álbum de canciones nuevas, una visión particular de las Músicas del Mundo con mucha influencia de los orígenes y los paisajes clásicos y nuevos de Latinoamérica, con composiciones de gran calidad musical, hermosa poesía y bello perfume de mujer.

“Madereselva” será presentado en Buenos Aires el sábado 2 de diciembre de 2017 a las 21hs en Café Vinilo (Gorriti 3780, Palermo) Entrada: $250 http://cafevinilo.com.ar/

Para más información está disponible la Web de Gerorgina Hassan http://georginahassan.com

Jivan Gasparyan habla sobre Yeraz y su cuarteto de duduks

El gran músico armenio Jivan Gasparyan acaba de lanzar un disco nuevo titulado Yeraz. En esta ocasion, el maestro del duduk ha grabado con un cuarteto de duduks.

Jivan comenta el significado de Yeraz: “Pensamos en títulos como “Ecos de las montañas armenias”, “Historias de nuestro pasado”, “Piedras silenciosas”, “Silencio”, “Las montañas santas” … El duduk es la sinfonía del espíritu humano, da voz al lamento de nuestro amargo pasado por un lado, el canto de nuestra vida presente por otro y el himno de nuestra fe y fortaleza.

Este álbum fue grabado en Geghard, un monasterio medieval en Armenia. Está parcialmente excavado en la montaña adyacente, rodeado de precipicios. Está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus secciones y la acústica son bastante sorprendentes y, a través de nuestro cuarteto de duduk, este lugar cuenta su historia desde el pasado hasta nuestros días.

Esta música es profundamente luminosa, poderosa y los oyentes pueden visualizar el dolor, la esperanza y la vida de los armenios tan acostumbrados a estar separados a lo largo de los siglos y ser un punto de encuentro entre Oriente y Occidente. Con los ojos cerrados, escucha y limpia tu mente y alma.”

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La gran fiesta de las músicas del mundo WOMAD Gran Canaria 2017 comienza hoy

La Dame Blanche

La 18ª edición de WOMAD Gran Canaria comienza hoy, 10 de noviembre en Las Palmas de Gran Canaria (España). Los conciertos tendrán lugar en el céntrico parque de Santa Catalina. El festival multicultural incluye conciertos, talleres para adultos e infantiles, ciclo de cine, mercado global y de artesanía, comidas del mundo, un paseo ecosolidario, suelta de tortugas y otras actividades.

Por el lado internacional, WOMAD Gran Canaria incluye al cantante de reggae jamaicano Horace Andy, la banda británica The Brand New Heavies, la estrella del blues del desierto Bombino, la marroquí Hindi Zahra, el caboverdiano Miroca Paris, la remacla de folclore y música urbana que propone Beating Heart, el mambo de Austin de la Orkesta Mendoza y la cubana La Dame Blanche.

La creación española está representada por Niño de Elche, Tu Otra Bonita, el reggae y dancehall de Profecía Crew. la banda de metales 101 Brass Band y el mestizaje insular de Kuarembó.

Programación del viernes 10 de noviembre

Escenario 1

18.00h. Papaya (Canarias-España)
20.00h. Tu Otra Bonita (España)
21.45h. Lectura del Manifiesto WOMAD.
22.00h. Orkesta Mendoza (Estados Unidos)
00.00h. Horace Andy (Jamaica)

Escenario 2

19.00h.101 Brass Band (Canarias-España)
21.00h. Miroca Paris (Cabo Verde)
23.00h. Beating Heart (Reino Unido)

Programación del sábado 11 de noviembre

Escenario1

18.00h. Profecía Crew (Canarias-España)
20.00h. Hindi Zahra (Marruecos)
22.00h. Bombino (Níger)
00.00h. The Brand New Heavies (Reino Unido)

Escenario2

19.00h. Kuarembó (Canarias-España)
21.00h. Niño de Elche (España)
23.00h. La Dame Blanche (Cuba)

foto de cabecera: La Dame Blanche

Festival de cine de San Sebastián 2017, Entre El Cielo y El Suelo

 

Una pobre selección a concurso no hace olvidar los grandes logros del certamen: el ciclo Joseph Losey y los premios Donostia (Darín, Varda, Belucci)

No pasará ciertamente a la gran historia del festival, pero la 65 edición del Zinemaldia contuvo suficientes elementos paralelos de calidad e interés como para considerar a 2017 como un buen año, sin más, en el devenir del evento.

 

The disaster artist

 

La selección oficial de películas a concurso fue más bien deficiente. Apenas un par de títulos o tres se salvaron del olvido. Entre ellas, ciertamente, la película que, a la postre, resultaría ser merecidamente la Concha de Oro, “The disaster artist”, divertida y amena historia sobre el rodaje de “The room”, considerada una de las peores películas de Hollywood, “el ciudadano Kane de las malas películas”. Dirigida por James Franco, actor (“Spider man”) y realizador (“Bukowski”), “The disaster” supuso un soplo de aire fresco y aliviante dentro de una adocenada y trivial, más bien aburrida, colección de obras menores.

 

 

También se salvaron de ese mencionado “disaster” títulos como la argentina “Alanis” de Anahí Berneri (Concha de Plata a la directora más destacada, y a la mejor actriz, Sofía Gala, compartida ésta con Anne Gruwez por “So help me God”), historia cotidiana de una prostituta callejera, con todo su dolor, su miseria y su dignidad; “El autor”, del español Manuel Martin Cuenca (“La flaqueza del bolchevique”), que se inicia con una prometedora y aleccionadora media hora y luego se va diluyendo como azucarillo en su sucesión de “gags” intermitentes, previsibles e inocuos; o, finalmente, la contribución vasca al certamen, “Handia”, de Jon Garaño, (premio especial del Jurado), una estéticamente cuidada y simbólica reflexión sobre una anécdota simple acerca del “hombre más alto del mundo”, surgido de un caserío tradicional.

 

Submergence

 

La película que abrió la semana, la esperada “Submergence” (“Inmersión”) del admirable autor alemán Wim Wenders supuso algo más que una notable decepción: la constatación de cómo la industria de las coproducciones internacionales puede arruinar el discurso personal y genuino de un gran artista (“Paris-Texas”, “El cielo sobre Berlín”… “Buena Vista Social Club”).

Inexplicable Concha de Plata al actor rumano Bogdan Dumitrache, por la aburrida y cinematográficamente plana “Pororoca”, mientras que “el mejor guión” fue a parar a las manos de los argentinos-brasileños Diego Lerrman y María Meira, por la muy irregular “Una especie de familia”.

Por su parte, el premio del Jurado a la mejor fotografía (un Jurado presidido por el excelso John Malkovich y con la presencia, entre otros, de la actriz Emma Suárez y del guionista Jorge Gerricaechevarría), recayó en la recurrente película alemana “El capitán”, historia de una patrulla militar nazi en tiempos de derrota final, descomposición y venganzas personales.

Los Premios Donostia

Habitualmente destinados a reconocer la trayectoria profesional, incluso personal, de las gentes del cine internacional, su designación depende en muchos casos de la posibilidad de que los galardonados pueden estar presentes en Donostia en las fechas precisas. Es un escaparate de cara a la proyección global del certamen, así como un “guiño” al siempre bien recibido (por los medios) “glamour”.

Este año, las menciones estuvieron bien seleccionadas y escogidas. Por orden de aparición, el primer premio Donostia recayó en la figura del actor y director argentino Ricardo Darin (“La señal”, “Nieve negra”), cuyos méritos profesionales están más que justificados en su larguísimo “curriculum” actoril. Títulos como “Nueve reinas”, “El hjijo de la novia”, “El secreto de sus ojos” y, más recientemente, “Un cuento chino”, “Truman”, “Relatos salvajes” y la actual “La cordillera”, entre otros muchos, jalonan una calidad interpretativa pocas veces cuestionada. “Todos los personajes que interpreta parece que hubieran sido escritos especialmente para él y solo para su interpretación…Darín transparenta al personaje que encarna. Le sentimos, nos emociona”, ha escrito el director cántabro Manuel Gutiérrez Aragón.

El caso de la realizadora francesa Agnes Varda es verdaderamente particular, y ha sido muy encomiable que el Zinemaldia se haya fijado en su figura. Nacida en Bruselas pero vecina de Paris desde 1951, Varda es una de las mejores documentalistas de la historia del cine. Comenzó como fotógrafa, alcanzando cierto renombre, pero fue su paso al cine lo que la encumbró pronto, hasta recibir el apodo un tanto humorístico de la “abuela de la nouvelle vague”. Casada con el ya fallecido Jacques Demy, en la amplia filmografía de Varda figuran titulos indispensables como “Cleo de 5 a 7”, “Panteras negras”, “La felicidad”, “Sin techo ni ley”, y la más divulgada en España, “Los espigadores y la espigadora”.

Finalmente, Mónica Bellucci. La actriz italiana, de extraordinaria belleza (digna sucesora de las mega-stars Sofia Loren, Claudia Cardinale, Gina Lollogribida), ha demostrado también ser una notable actriz. Entre sus trabajos: “Drácula de Coppola”, “Cleopatra”, la deplorable “Irreversible” (sin duda un borrón en su carrera el haber aceptado trabajado en este film hiper machista de Gaspar Noé), “Bajo sospecha”, la saga “Matrix”, “La pasión de Cristo” (donde hizo la Maria Magdalena), “El país de las maravillas” y la reciente “On the milky road”, de Emir Kusturica.

Mónica lució su lindo palmito por las calles de Donostia, pero no tanto como fans, diletantes, cazadores de autógrafos y “paparazzi” hubieran deseado. Su estancia fue más bien corta y se dejó ver poco. Es lo que tienen algunas estrellas rutilantes: una agenda excesiva.

EL gran Joseph Losey

En cuanto a cine, cine, más cine por favor, no hubo más ni mejor que el correspondiente al “Ciclo Joseph Losey”, casi exhaustiva y memorable retrospectiva (32 largometrajes y 6 cortos) dedicada al director norteamericano (La Crosse, Wisconsin, 1909), pero cuya mejor y más amplia obra se desarrolló en Europa (se instaló en Londres en 1950), ante la imposibilidad de trabajar en su propio país, señalado y perseguido como “peligroso” comunista por el Comité de Actividades Antiamericanas. La famosa “caza de brujas” del ultra-reaccionario senador Joe McCarthy (años 50).

Figura de culto en los años del “cine de arte y ensayo” (sic), las obras más famosas y divulgadas de Losey proceden de esa larga etapa: la “década prodigiosa” de los años 60 y sucesivos de reflexión, madurez y posterior recogida de velas y retirada al terreno del ostracismo, en el que todavía se encuentra su obra (felizmente truncada ahora por esta excelentísima recuperación de gran parte de sus “opus”).

La etapa inglesa de Losey (más o menos relacionada con la aparición del movimiento del “free cinema”, el de Karel Reisz, Lindsay Anderson, el dramaturgo Harold Pinter, el actor Tom Courtney, el también director Ralph Richardson), está trufada de grandes títulos. No tan solo los aclamados masivamente “El sirviente” (1963), “El criminal” (1960) y “Accidente”(1967), trilogía magistral sobre las dominaciones de clase social, humillación y perversión, el poder del sexo y del dinero…) sino también otros títulos menos trascendentes pero igualmente tocados por la magia de la creatividad: “Estos son los condenados” (1962), “Modesty Blaise” (1966), “Eva (1962)”, “Rey y Patria” (1964), hasta desembocar en la admirable y algo metafisica “Caza humana” (“Figures in a landscape”, 1970).

Para ese tiempo, el ya muy reconocido Losey se dispersa y pierde algo de su vigor social y de su combate político. Pero tiene aún arrestos para derribar tabúes en “El asesinato de Trostky” (1972), “Una inglesa romántica” (1975), “Galileo” (1975), “Don Giovanni” y otros muchos proyectos que cayeron en el olvido por falta de financiación. A pesar de sus éxitos, Losey siempre fue siempre un director “maldito”.

Sauti za Busara anuncia la programación del Festival 2018

Sauti za Busara, el prestigioso festival de música africana que tiene lugar en Zanzíbar (Tanzania) ha anunciado la programación del 2018. El festival, que se celebrará en Stone Town en Zanzíbar, tendrá lugar durante cuatro días, del 8 al 11 de febrero de 2018 con 44 actuaciones en vivo en tres escenarios.

Programa de 2018

Kasai Allstars (RDC), Zakes Bantwini (Sudáfrica), Alsarah y Nubatones (Sudán / EE. UU.), Msafiri Zawose (Tanzania), Ribab Fusion (Marruecos), Kidum y la Boda Boda Band (Burundi / Kenia), Mlimani Park Orchestra (Tanzania), Afrikan Boy (Nigeria / Reino Unido), Mohamed Ilyas y Nyota Zameremeta (Zanzíbar), Banda Cultural de Matona (Zanzíbar / Tanzania), Makadem (Kenia), Mangwenya Diana Samkange (Zimbabwe), Fatma Zidan (Egipto / Dinamarca), Inganzo Ngari (Ruanda), Mzungu Kichaa (Tanzania / Dinamarca), Segere Original (Tanzania), Simangavole (Reunión), Jally Kebba Susso (Gambia), Maia y el cielo grande (Kenia), Kiltir (Reunión), El Dey (Argelia ), Maulidi ya Homu ya Mtendeni (Zanzíbar), Proyecto Simbin (Suiza), CAC Fusion (Tanzania), Mbanaye (Malawi), Ernest Ikwanga (Malawi), Isack Abeneko (Tanzania), Grace Matata (Tanzania), Teatro Safi (Tanzania) ), Siti y la Banda (Zanzíbar), Grupo Afdhal de Matona (Zanzíbar / Noruega), Mapan ya Band (Zanzíbar / Noruega), Zanzibar Taarab Ensemble (Zanzibar).

Más información: www.busaramusic.org

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