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Festival de Fes de la Cultura Sufí, Música espiritual en busca del centro de gravedad permanente

 

Los textos inalterables de Halladj, de Ibn Arabi, de Rumi, de Shustari, de Santa Teresa de Jesús, de San Juan de la Cruz, o “El Cantar de los Cantares” me producen siempre una profunda emoción” (Moulay Idriss Mdaghri Alaoui, presidente de la Asociación Fès-Saiss)

“…Abdelkader Al Jilani, Attar, Rumi y otros muchos forman parte de nuestra historia contemporánea, cuyas enseñanzas y obras permanecen como rastros vivientes hasta nuestros días, en ese largo recorrido que va desde el Magreb al Aqsa (el extremo occidental : Marruecos) hasta el Lejano Oriente, y en particular la India, tierra de re-encuentros de todas las grandes espiritualidades…. Esa cultura del sufismo será el ‘humus’ sobre el que se producirán obras literarias, poéticas, artísticas, filosóficas…

A este viaje, que es al mismo tiempo geográfico, cultural y simbólico al que nos invita, en su décimo aniversario, el Festival de Fes de la Cultura Sufí” (Faouzi Skali, presidente del Festival).

A las cuatro de la tarde del 14 de octubre del presente año tenía lugar en la bellísima Medersa Bou Inania (escuela coránica) la inauguración oficial del X Festival de la Cultura Sufí. Poco después, media hora más tarde, se celebraba la primera de una larga serie de conferencias y mesas redondas en torno al tema convocado: “El sufismo al encuentro de las Sabidurías del Mundo”. Y, en concreto, esta primera charla dedicada a “El sufismo y el paradigma andaluz”.

A las 20:30 horas del mismo día abría sus puertas el paradisíaco jardín Jnan Sbil para abrigar el primer concierto musical del certamen. Se trata de un “Homenaje a Al Shustari: alientos del Amor Divino, de Marruecos a la India”. Fue un encuentro original e inédito entre la gran diva bangladesí Farida Parveen y el “Ensemble de los cantos de Saaman, Fes”, bajo la dirección artística de Abdellah Ouazzani.

 

Farida Parveen – foto de archivo

 

Otras 7 jornadas similares tuvieron lugar en fechas sucesivas, con conferencias tan atractivas a priori como las tituladas “Rumi, Attar e Ibn Arabi: las vías espirituales de la civilización del Islam”, “La espiritualidad como arte de vivir”, “El lugar del sufismo en la cultura árabe contemporánea”, “Sufismo, arte y poesía”, “El sufismo, un patrimonio vivo”, “Culturas sufís del Asia Central”, “El movimiento mogol, sufismo en la India”, “Rumi, o la religión del amor: poética del camino espiritual”** y, finalmente, “ ¿Se puede enseñar hoy día el sufismo en tanto que movimiento cultural?”.

Entre los conferenciantes, profesores universitarios, estudiosos, eruditos y conocedores profundos movimiento y la filosofía mística sufí, así como de los conocimientos de las religiones comparadas. Nombres tan relevantes como los de los franceses Edgar Morin y Françoise Altan, el marroquí Mohammed Chekaouri, el británico Andres Harvey, los norteamericanos Courtney Erwynn, Omid Safi y Katherine Marshall, la nigerina Salamatou Sow…y tantos otros.

Sonidos Verticales

Momentos memorables del certamen musical fueron la doble presencia de la gran estrella de la canción Farida Parveen, el recital del afgano Ustad Daud Khan, la admirable prestación de la excelente cantante india Bhavena Kandadui, y, por encima de todo y de todos, la espectacular y demoledora exhibición de la Tariqa Naqshbandi, de Turquía, un sublime arrebato de exaltación en trance, allí donde la expresión corporal accede a un grado máximo de comunicación con la Divinidad.

 

Ustad Daud Khan – foto de archivo

 

Con la incorporación de los “Derviches danzantes”, el espectáculo colectivo y masivo se transforma en un “show” en toda la regla, donde cuerpo y alma confluyen en la expresión artística llamada música sufí, paradigma de una dimensión religiosa, soterrada a veces pero cotidiana en el seno de los pueblos del Cercano Oriente, siempre en búsqueda íntima de un “centro de gravedad permanente”, punto de equilibrio vital, como ya intuía y perseguía, a su manera occidental, el gran cantante siciliano Franco Battiato.

** Rumi, el enorme poeta clásico persa, gran amor oculto de la mejor cantante árabe de todos los tiempos, la inolvidable Um Kulthum (también conocida como Om Kalsum).

Festival de jazz de San Sebastián – Jazzaldia 2017

Cinco días parecen, en principio, ser pocos días para desarrollar en plenitud un ambicioso y detallista festival de jazz, o de cualquiera otra actividad musical y/o artística.

El Jazzaldia 2017 demostró que, en tan breve espacio de tiempo, se puede ofrecer un panorama amplio y variado de la situación del jazz mundial. Solo hace falta que en esa “manita” de jornadas no haya prácticamente un momento de respiro, un espacio para la reflexión y el recuento.

Pasados unos cuantos días, madurada la opinión, se ilumina el inventario, se separa el oro de la ganga, se vislumbra el factor perdurable y el que tan solo fue pasajero, fulgor de un breve momento.

Las estrellas luminosas – Wayner Shorter, Brian Ferry, Macy Gray brillan con luz propia

En la retina y en el recuerdo de esta 52 edición del Jazzaldia quedarán para nosotros algunos nombres propios, estrellas luminosas en el firmamento de las húmedas noches donostiarras.

 

Wayne Shorter

 

Wayne Shorter Quartet

Abrió el certamen, y esa ya fue toda una declaración de principios de parte de la organización del evento. Jazz en estado puro para que no haya lugar a confusiones. Este sigue siendo, esencialmente, un acontecimiento fiel a sus esencias, a sus principios, por más que, lógicamente, los tiempos hayan cambiado y los conceptos y campos musicales hayan abierto y expandido sus fronteras.

El saxo Wayne Shorter es leyenda viva del jazz contemporáneo, y sigue demostrando cada día el porqué. Acompañado de terceto de lujo (Danilo Pérez, piano; John Patitucci, contrabajo y Brian Blade, batería), Shorter irrumpió en el hasta entonces impávido auditorio del Kursaal con fuerza descomunal, tórrida cascada sonora, fuerza vital de la naturaleza.

Ninguna sorpresa, eso sí, y recurrente repertorio, si se quiere, pero si el jazz actual es algo, es esto. Pese a su veteranía, Shorter no regatea esfuerzo, ni evade su responsabilidad de visionario ni se limita a cubrir el expediente. Si no es la taza de té de todo el mundo (un sonido a veces áspero,en ocasiones, caótico), no se le puede negar su maestría ni su técnica, no depurada, sino lo siguiente.

Un entusiasta y siempre excesivo/exultante Carlos Boyero comentaba, medio en broma, medio en serio, a la salida del recinto: “¿Mejor músico del siglo XX ? Ni Bob Dylan, ni Leonard Cohen…Wayne Shorter”. Si él lo dice…

Brian Ferry

Bryan Ferry © Lolo Vasco, Heineken Jazzaldia 2017

 

La elegancia y espectacularidad del mejor pop-rock, entendido como fenómeno de masas de nuestros días. Deslumbrente puesta en escena, inigualable luminotecnia escénica, para un sonido tan rotundo como matizado. Chapeau para los técnicos de la mesa de mezcla. ¡Qué brillantez, que claridad, que sencilla complejidad! Y la voz de los recordados Roxy Music en su total madurez vitalista.

Sobrio de comportamiento gestual, pero expresivo a tope solo con su presencia, carismática a más no poder. Repertorio entre el pop, el soul, el ritmo y blues, la balada. Referencias dylanescas, cómo no, en un homenaje inevitable de quien ya cantara con éxito “A hard rain’s a gonna fall”. Ahora fue una escondida pero no menos real “A simple twist of fate”, creo recordar, de aquel magistral album “Blood on the tracks”..

.Brian finalizó, sin despeinarse como siempre, con el lennoniano “Jealous guy”, tras haber transitado por terrenos de la Tamla Motowm, el medio “country” de las praderas anglo-americanas y el primigenio rock and roll: “Let’s stick together”. Casi un prodigio total.

Macy Gray

Macy Gray © Lolo Vasco, Heineken Jazzaldia 2017

 

Desbordante ritmo y blues de nuevo cuño, donde tiene cabida el clasicismo del género, pero también el fresco soplo de las nuevas expresiones hip hoperas.

Actriz y cantante, sin llegar nunca a una Etta James ni mucho menos a una Aretha, Macy demuestra tener la lección bien aprendida y se conoce los trucos del género y del “show business”: saca a escena a su pequeño hijito danzarín, que hace las delicias del público con su “tap dance” y su señuelo de orgullo racial. Por si queda alguna duda de lo que propone Gray, su “bis” final lo dice todo:”What a wonderful world”. Louis Armstrong, “Satchmo”, estuvo en el comienzo de todo esto y también en el inicio de un cierto conformismo estético y social.

Gray puso la simpatía imbatible, la alegría de vivir y un punto de guiño político: “¿Qué es lo mas bonito del mundo? -se dirigió al personal- ¿El dinero? ¿El amor? El sexo?,” y, entre aullidos finales, la respuesta correcta: “La libertad”. Ohhhhh ¡¡¡¡

El Resto – Herbie Hancock, Abdullah Ibrahim y Gregory Porter ofrecen sólidos recitales

 

Abdullah Ibrahim © Lolo Vasco, Heineken Jazzaldia 2017

 

En un programa tan amplio y abigarrado como el de Jazz Donostia 2017, solamente podemos dejar constancia de algunos nombres y conciertos, ante la imposibilidad de tratar todos y cada uno de ellos como si de una crónica diaria se tratase.

Asi, el Herbie Hancock Quintet, con su desparrame electro-funky, desbordamiento sónico y alarde virtuoso no exento de cierta auto-complacencia. El teclista de cien aventuras y mil artilugios no ha sido nunca amigo de melodías fáciles, improvisaciones aleatorias ni facilidades mayores para un público “menos entendío”. En San Sebastián hizo honor a tales premisas.

Abdullah Ibrahim y Terence Blanchard. Otro pianista, de origen sudafricano (Dollar Brand, aka A. Ibrahim) se muestra mucho más cercano a nuestra sensibilidad. Sin nada que envidiar a nadie, se muestra cercano, cálido y glorioso por momentos. El trompetista Terence Blanchard, que sustituyó en las semanas previas a un convaleciente Hugh Masekela responde con gusto y le hace los honores. Gran concierto.

Kamasi Washington, Terence Blanchard y Joe Lovano, vientos en popa

Kamasi Washington © Lolo Vasco, Heineken Jazzaldia 2017

 

La voz (masculina) más importante del jazz actual“. Así rezaba la promoción de Gregory Porter y así se hizo valer. Preciosa tesitura vocal, timbres delicados, sinuosidades estilísticas, Porter sigue la senda de los mejores y los más clásicos de su porte (perdón por el chiste fácil). Kamasi pertenece ya a la saga inacabable de majestuosos saxos de la historia del jazz. En una tierra de saxos, él se aproxima ya a la cima.

 


Charles Lloyd Premio Donostiako Jazzaldia Saria © Lolo Vasco, Heineken Jazzaldia 2017

 

Hubo otros egregios representantes del más sexy de los instrumentos sonoros: Joe Lovano, inmaculado como siempre; Ray Gelato, resultón y entrañable. Y, por supuesto Charles Lloyd, muy merecido Premio Donostia de este año, quien, al frente de su cuarteto, dejó testimonio de por qué está considerado uno de los “absolutamente grandes”, que diría desde las ondas populares el legendario e inmarchitable Gonzalo Garciapelayo en los años 70. Una larga historia contempla a Lloyd, ya sea al lado de Keith Jarrett o Jack DeJohnette o bien al frente de sus múltiples experiencias individuales y colectivas.

Flecos Euskaldunes y otros – Iñaki Salvador, Elena Setién, meritorios flecos vascos

 

Elena Setién © Lolo Vasco, Heineken Jazzaldia_2017

 

El jazz (o aledaños) euskaldun/vasco tuvo representación genuina. Iñaki Salvador es ya, a estas alturas, un músico no ya a considerar, sino a reconsiderar. Madurez artística sin tapujos, humildad a prueba de divos y otras hierbas, Salvador hizo esta vez su homenaje particular al legendario Thelonious Monk, y lo realizó con espíritu encomiable, fé y fidelidad al maestro.

Hubo otros tributos en un año de especiales dedicatorias. Deborah Carter recordó los 100 años del nacimiento de la inmensa Ella Fitzgerald, inigualable por muchos siglos que pasen. Chris Kase Sextet hizo la propio con otro centenario ilustre, Dizzy Gillespie. Y el también vasco Mikel Andueza se atrevió nada menos que con los “50 años del nacimiento de John Coltrane”. Ahí es nada.

Una agradable sorpresa y en cierta manera un descubrimiento para muchos fue la “premiere” en estamento jazzístico de Elena Setien, con su concierto matutino en el siempre abarrotado Museo de San Telmo: “Dreaming of Earthly things” fue un cautivador concierto de una figura en ciernes que habrá de confirmar la alternativa.

Quedan muchas cosas en el tintero virtual del espacio y del tiempo: la banda rockera Pretenders, con la espléndida e histórica Chrissie Hynde al frente; Robert Glasper Experiment, Hiromi, Gabacho Maroc, Chano Dominguez, Stefano Bollani y, lo más insólito de todo, el grupo de cámara Arfolia Libra, una curiosa (aunque aún verde) aproximación a espacios a priori tan diferentes como Michael Nyman, J.S.Bach, el Kronos Quartet y otras eximias e inclasificables, benditas ellas, nuevas sonoridades.

Foto de cabecera: Herbie Hancock © Lolo Vasco, Heineken Jazzaldia 2017

Las músicas “gnauas” de Esauira cumplen 20 años

Hindi Zahra, una estrella en ciernes

Veinte años son muchos para cualquier clase de acontecimiento cultural, y si se trata de un festival de músicas llamémoslas minoritarias tiene aún mucho más mérito. El certamen autotitulado de “las músicas gnauas y sonidos del mundo”, que se celebra en la preciosa localidad marroquí de Esauira, en la costa atlántica, a escasos 200 kilómetros de la gran ciudad imperial e histórica de Marrakech, ha logrado acceder a tal cifra mágica, esa que solamente cumplen las convocatorias más célebres del mundo cultural (por ejemplo, los festivales de jazz de Montreux, La Haya o San Sebastián; los de sonidos “folk” de Cambridge, Lorient o Glasgow-Celtic Connections; o los de cine de Berlín, Cannes y Venecia (por no citar una vez más al de San Sebastián).

Nueva edición, pues, en la mítica Esauira (el enclave legendario encontrado por marinos, pescadores y comerciantes portugueses y conocido entonces con el nombre de Mogador). Y, como siempre, un desparrame de vitalidad, coloridos y buenas músicas del alma y del corazón, esas que a veces no requieren de grandes alardes técnicos, pero que beben en las fuentes de la autenticidad y la tradición bien entendida.

Entre los cuatro días de celebraciones colectivas, manifestaciones callejeras de ritmo, percusión y baile, conciertos aquí y allá (desde el miércoles 31 de junio hasta el sábado 1 de julio), un espectacular recital de la marroquí-francesa Hindi Zahra sirvió para revelarnos que estamos en la presencia de una gran estrella internacional, superado ya con creces el “status” de figura local.

 

 

Con una tesitura vocal tan sutil a veces como enérgica en otras, con su admirable puesta en escena, con marchamo de diva, Hindi, habitual rockera sin tapujos, se acercó en esta ocasión a la sonoridad y compañía de los “maâlem”, colectivos “gnaua” por excelencia, sin perder por ello un ápice de su personalidad, a caballo entre Amy Winehouse, Edith Piaf, Billie Holiday e incluso la magrebí de leyenda (argelina) Cheikha Rimitti. Om Kalzum, la recordada diosa egipcia, tampoco anda espiritualmente muy lejos. O, por citar referencias más actuales, la maliense Oumou Sangaré, luminaria del año, o Fatoumata Diawara.

Si todo ello parece acrítico y desmesurado, esperemos a que pasen tres, cinco o diez años, y así podremos comprobar si Zahra alcanza el mismo limbo prodigioso de las leyendas que hemos citado. Dentro del mundo marroquí, Zahra es una voz de poderosa personalidad, a pesar de su insultante juventud. En ella se depositan las esencias ancestrales de una expresión sonora que viene de muy lejos y se proyecta al firmamento de un futuro providencial y exquisito. Hacía falta una figura así en el contexto musical nor-africano.

 

Ismael Lô

 

El resto de nombres de Esauira 2017 no es que desentonase, sino que se situó en un discreto segundo nivel. El mejor de todos ellos fue el senegalés Ismael Lô, con su canción honda y a veces “jonda”, su espíritu universalista, solidario y combativo, su estilo sobrio, humanista, sencillo, atractivo e impactante. Ismael siempre es un valor seguro.

El zaireño Ray Lema nos tuvo en vilo, por si venía o no venía. Al final, lo hizo y resolvió su actuación con una faena de aliño, siempre bordeando los límites de un ritmo desenfrenado y las habituales referencias “funk” y orquestales de la música congoleña y aledaños.

La banda Gnawa Difusion se marcó un concierto de más de tres horas de duración, terminando a las tantas de la madrugada, en uno de los cinco escenarios del festival, situado éste al borde de la mar, y, por tanto, con una brisa acariciante de fondo, que se agradecía bastante en las calurosas jornadas veraniegas del Marruecos-costa. Buen grupo, sin duda, que abrió y cerró su “set” con su grito de salutación, guerra de paz y despedida fraternal: “Salam Alekum!!! “. Entrega sin desmayo y comunicación a tope con el joven personal asistente son siempre sus señas de identidad (recuerdo emocionado a Juan Goytisolo).

 

Lucky Peterson

 

El norteamericano Lucky Peterson y el brasileño Carlinhos Brown fueron, para quien desliza esta crónica, las pequeñas / grandes decepciones del abigarrado, largo fin de semana. Uno por su recurrente y nada imprevista sesión de jazz-blues, y el segundo por su ya excesivamente cansino despliegue de abalorios extra musicales. Sin duda, Carlinhos tiene su público, y sabe alentarlo, pero parece ya un tanto fuera de la onda vanguardista que pretendía representar no hace aún tanto tiempo.

Pero el gran atractivo de este festival de Esauira, que reivindica el aspecto más negro, místico y misterioso de la música africana actual, procedente de las antiguas caravanas de esclavos de Mali, Niger y Sudán, se aprecia en las calles y plazas de esta mágica ciudad. Allí se vive todos los años, y ya van 20 seguidos, un evento que congrega a una minoría, punta de lanza intelectual europea, que sigue los pasos mitificados que en si día trazaron, más o menos cerca de aquí, gentes como el escritor y musicólogo recolector estadounidense Paul Bowles (“El cielo protector”), el guitarrista sublime Jimi Hendrix o el también desgarrado Rolling Stone, Brian Jones, fallecido tras investigar las músicas bereberes de Yayuka (Jajouka) y las montañas del Atlas.

En resumen, un hermoso y entrañable encuentro que, temporada tras temporada, ha ido manteniendo la llama (a veces un tanto corrompida y comercializada) de la Gran Música Negra Africana, esa que utilizó después Lester Bowie para sus excelsos inventos en el Art Ensemble of Chicago.

Olatz Zugasti: Disco, recital, confesiones “estoy buscando una canción…”

Olatz Zugasti

La compañera de Benito Lertxundi edita su quinto disco y da el gran salto en los escenarios vascos

Intérpretes: Olatz Zugasti (voz, arpa, teclados, guitarra acústica, letras, músicas, programación); Ander Ederra (guitarras acústica y eléctrica); Joanes Ederra (bajo eléctrico); David Gorospe (batería).
Escenario: Teatro Leidor, Tolosa (Guipúzcoa)
Fecha: 24 de marzo, 2017.

Olatz Zugasti (Hernani, 1965) ha dado el gran salto. Conocida ya por sus cuatro discos anteriores (1), y, sobre todo, por el acompañamiento fiel, dedicado y decidido al “Bardo de Orio”, Benito Lertxundi, desde hace muchos, muchos años, trabajos discográficos y decenas de recitales en directo, ahora, empujada por su propia vocación y alentada por su hija Gratxina, ha emprendido el camino de la emancipación artística y de la madurez absoluta como creadora, compositora, letrista e intérprete en directo. “Si no las canto al público, ¿para qué hago estas canciones?”, se ha preguntado Olatz a sí misma con toda propiedad.

El resultado ha sido, es y será fascinante. Estrenó su quinto disco, este “Ur goiena, ur barrena…” en el teatro de los Campos Elíseos, de Bilbao, en noviembre de 2015, seguido de otros recitales en el Victoria Eugenia donostiarra, en Durango, Bayona, y su propia localidad natal, en diciembre del citado año.

Ahora, una segunda tanda de presentaciones, le ha llevado a Tolosa y a Urretxu, en sendos recitales similares y en cierta forma diferentes, por la propia personalidad de los entornos: el más urbano de una gran ciudad, y el más rural de una pequeña localidad próxima a Zumárraga y a la hermosísima región del Goierri, repleta de bellezas naturales.

En Tolosa, cuatro o cinco centenares de espectadores pudieron asistir a una suerte de embrujo colectivo, presidido por una pequeña “sorcière” de alto alcance. La cantante/arpista se ha transformado, por arte de pura alquimia, en una figura de primera magnitud en el panorama de la música popular vasca, valga decir igualmente universal, en el sentido en que el buen arte atraviesa fronteras y límites materiales.

Varias sorpresas ofrece ahora Olatz Zugasti en directo sobre un escenario: la primera, la presencia absolutamente fascinante de su figura, en principio apegada a su arpa céltica, pero pronto ampliada en otros formatos sonoros : teclados (ya consabidos) y…oh, maravilla, la guitarra acústica, de la que no conocíamos su maestría. Así, Olatz amplia su paleta de recursos y colores, siempre sustentada por una voz tan personal y rica como (nuevamente) embrujadora, y por el apoyo de un trío instrumental de preciso sonido, eclécticas formas y formulaciones altamente estéticas.

Y, por momentos, recordamos sus muchos pinitos anteriores en las sendas de las tradiciones sonoras célticas, ancestrales o modernizantes (el arpa es el símbolo de esa Irlanda tan querida por la intérprete, y, por otra parte, la influencia positiva de la excelsa Enya ha estado bien presente en su obra en los pasados años).

Pero ahora añadimos nuevas referencias: con su acústica bien afinada y de orientación folk, Olatz se acerca a las creaciones de dos figuras tan admiradas y solventes de los últimos 30 o 40 años como Suzanne Vega (la autora de “Luka” y otra docena de maravillas, a quien Olatz admira profundamente) y de toda una leyenda como la canadiense Joni Mitchell, la creadora de “Both sides now”, “Blue” y tantas piezas de inspiración “californiana”. Y a través de ellas, Olatz llega incluso a las proximidades de un sonido folk-rock que le viene como anillo al dedo en las ocasiones necesarias en que un recital debe abrir nuevas perspectivas. Incluso en la pose semi-rockera, se aprecia un gran cambio en su entrega.

Con los recitales, Zugasti da buena cuenta de su repertorio actual, basado en el material del cd citado. Tras una introducción al arpa, y bajo los focos de una envolvente, sugerente atmósfera de luces, que hacen más atractiva aún su figura, comienza el rosario de canciones, todas ellas destacables por un motivo u otro, cuando no por varios.

“Agur eta ohore”, letra de Olatz, música sobre una melodía tradicional irlandesa adaptada por Brendan Graham, se estrenó en Orio, 2014, con motivo de la fiesta-carrera popular Kilometroak, organizada por la ikastola de la localidad. Es un tema de salutación al público que se ha acercado al recital: “Bienvenidos a nuestra orilla”, se dice en el texto. La canción tradicional fue utilizada como sintonía en el programa “Big music week”, de la Irish RTV. “Una canción de amor a la isla Esmeralda, en tiempos de dificultades”.

“Bizitza ederra da”, también del ultimo cd, dice así, en palabras de su autora : “Aún escucho tus bonitas palabras que, como un eco, intentan ensordecerme…La vida es bella, déjame llegar a la fuente de mis deseos…La naturaleza me enseña a tomar conciencia de lo que soy, y que cada uno vive en su propia actitud”.

“Mezularia” es otra música de B. Graham: “Inspirada en mi hija Gratxina, la letra surgió cuando la escuché a ella interpretar al piano el “Nocturno”, de Chopin”, confiesa O.Z. “La referencia al “vuelo del aguilucho es porque anteriormente Gratxina pertenecía al club de remo de Orio y ese es el apodo que se les da a los remeros: los “aguiluchos”. También Benito Lertxundi les ofreció un homenaje en el tema “Mirotzak:”Escucho que llevas la semilla del todo, que en tí habitan las estrellas, el sur y el mediodía…”

“Ur goiena, ur barrera…”, que da título al disco, está basada en un tema tradicional, arreglado por Olatz. “Es una canción recogida en Urdiáin, Navarra, por el antropólogo y folklorista Resurrección María de Azkue, y que se sigue cantando para dar la bienvenida al Nuevo Año. Es como un un rito ancestral en torno al agua como elemento purificador y sanador. Hay bellas imágenes literarias de la naturaleza en invierno en este bucólico paraje vasco”, dice Zugasti. “El Año Nuevo nos hará mejores…En las heladas, repletas de nieve, largas noches del invierno, mientras la gente duerme calentita en sus camas, pobres de nosotros, vamos descalzos…Que la paz entre en esta casa, trayendo quietud y fuerza, bienestar y salud…El Nuevo Año nos hará mejores”…Uno, en este punto, no puede dejar de recordar a la también canadiense en su gran álbum “(Canciones) para ahuyentar el crudo invierno” (2)

“Gau Hotzenean ere”, letra popular, música de Olatz, viene inspirada en la narración histórica “Pedro Mari”, del escritor Arturo Campion. “El prota de la historia decide huir a América, ante la perspectiva de la guerra entre Francia y España (guerra de la “Independencia”, sic), puesto que está obligado a luchar contra familiares y amigos, que viven al otro lado del monte Izpegui. En el viaje hasta Cádiz, donde espera embarcar, el objetor es apresado durante una redada y aunque es navarro y está legalmente exento de participar en la contienda, es reclutado…por la fuerza, claro está”. Una historia aleccionadora, tan vieja y tan actual como el propio mundo.

“Bakean ala otzandua” es una contribución poética al disco y una pincelada de cotidianeidad “Como los sueños en tu memoria / cae la lluvia por la ventana / Tratas de sonreír mientras te maquillas delante del espejo /como todas las mañanas…”. Una melodía envolvente, acariciante embellece y ennoblece un texto no por sencillo menos evocador.

“Americara noa” pertenece al terreno de las grandes creaciones nostálgicas y emotivas. Olatz la ha interpretado decenas de veces al lado de B. Lertxundi, quien la incluyó en su “Pazko gaierdi ondua”, disco crepuscular donde los haya. Son unos versos de Pello Mari Otaño, que intenta describir el dolor infinito de la separación familiar, de la emigración no deseada (“I pity the poor inmigrant”, dijo el oráculo en “Johnn Wesley Harding”). “Un hijo marcha a América en busca de un mundo mejor y se despide de sus padres…”· La música, de una tristeza cósmica, no hace sino remarcar la angustia del momento.
“Sena”. La faceta más lírica: “Saber que vaya donde vaya tu estás ahí / sentir que mi espíritu se fortalece a cada paso… Podré conocer ríos, montañas, grandes ciudades con puertos, pero eres tú quien camina conmigo / el que me enriquece aún cuando se pierda la luz… ¿cómo no detectar las trampas, estando tú ahí…”. El feminismo militante anti hombre queda denunciado aquí en toda su amplitud. El enfoque de esta nueva mujer (que, por fortuna, se va imponiendo cada vez más) es el de un humanismo femenino, uno que comparte, alimenta, apoya la relación de dos, manteniendo su integridad, su combate, la autonomía de mujer violentada, despreciada y objetualizada por los siglos de los siglos.

“Itxaropen kantua”, letra tradicional, música de O. “Es un tema para grabar en un próximo disco, seguramente” -señala su autora-. “No embrujarás mi mente con palabras vacías, ni ocultarás tu violencia con cantos de paz…”. Aviso para navegantes, y advertencia para quien quiera escuchar. El armisticio con un pueblo no se hace a base de “concesiones”, sino reconociendo su identidad propia, respetándola, incluso alentándola. Lo demás son cuentos.

“Bat, biga, hirun…”, o sea, “Uno, dos, tres…” se incluye en el nuevo álbum. Hermosa melodía, poema delicado, texto revelador y escéptico una vez más: “(Asistimos a)una competición a ver quién dice la frase más hermosa, en la alegre fiesta del absurdo, cercados por lo mismo de siempre…hasta hacer entrar a todos en una densa niebla de vana esperanza…”

“Azkenean Kaymandu” pertenece a un álbum anterior de Olatz, concretamente al de 2002, “Elearen Lainoa”. Es un texto de Zugasti inspirado en un escrito del alpinista Juanjo San Sebastián, quien cayó en una grieta escalando el Himalaya y pasó varias horas allí dentro, antes de ser rescatado por su amigo Atxo Apellániz. Habla de los pensamientos que le vinieron a la mente en esa dramática situación, la imagen de su amiga Miriam García, aventurera y deportista, que había fallecido a causa de una avalancha montañera…

De ese mismo trabajo discográfico, se ha recuperado “Serriketan Barna”, texto del mítico vate Itxaro Borda musicado por la polifacética artista. Es, simplemente, una canción de amor. Nada más, nada menos.
Volvemos al contenido de “Ur goiena…” con “Joko Arauan”.Fluye así : “Todas las pequeñas agresiones no son más que parte de una agresión principal… ¿acaso el reglamento impuesto -léase, las leyes- y la agresión no son la misma cosa para nosotros?…Cuando quieran debatir de derechos, de cantos de sirenas, aléjate y disfruta de nuestro hermoso paisaje”. Olatz en su faceta más política, alegórica, descreída de las verdades oficiales para Euskal Herria (País Vasco).

“Isilpeko atea” cierra el disco y abre una nueva ventana a la reflexión amorosa : “Déjame ahora decir adiós a cada beso que no me diste, déjame decir adiós a lo que fue y pudo haber sido, y a lo que pasó…Apareciste como un duende ante mis ojos, que nada esperaban; ahora eres un regalo que me ha sido arrebatado, el recuerdo del querer y no poder…Descansaríamos al calor del fuego y en el embrujo de nuestros viejos cuentos y canciones, y nos daríamos cuenta de qué difícil es hacer historia mirando al pasado…”. No más comentarios; a buen entendedor…

“Itoiz” es una música popular a la que ha añadido la poetisa un texto bastante desgarrador: “Las manos de Itoiz / heridas por la injuria / nubes negras en el cielo / y una plegaria en los labios… Ay, nuestra higuera / tu generosa sombra /lecho de dolor / ahogada en la negación… Ay nuestro viejo huerto / alce el vuelo / junto con el halcón / Tu llanto que emerge de lo más profundo / Nubes negras en el cielo / Y una plegaria en los labios”. Para quien no quiera recordar, para quien quiera olvidar…

El escritor y periodista Pako Aristi es el autor de las palabras de “Biizitzaren baitatik”, a las que Olatz ha puesto cauce melódico. Prosiguen las ofensas y las reivindicaciones terrenales: “Ningún dios nos eligió / no hemos tenido que ganarnos su compasión…No es la vida la que pasa a diario / sino nosotros los que pasamos a través de la vida / sin provocar ningún espasmo a la eternidad / buscando el día en el que olvidamos que, en nuestra Nada, somos el Universo”.

El recital de Olatz Zugasti en Tolosa finalizó con “Sorgikeran galdu”, nueva creación sobre base tradicional. “Figurará seguramente en mi próxima grabación -atestigua-. Es un estilo musical muy “swing manuche” que me sirve para presentar a los músicos durante mis conciertos en directo… Esperas algo (el amor, sin ir más lejos, y por ejemplo) y acabas embrujado por algo diferente, que también está bien; lo importante es la actitud”.

En los consabidos y reclamados “bises”, OZ encara “Bizirik Gaudelako”, letra y música gentileza del “irish man” Brendan Graham. El poema “Isle of hope, isle of tears” es adaptado al euskara por Olatz, quien lo incluyó en su cd “Gau hotzenean ere”. Es una canción de amor de la escuela pública vasca (ikastola) al pueblo de donde surgió, el mismo pueblo, la misma gente que, con gran esfuerzo, posibilitó en el pasado su aparición. “Aunque el principal objetivo, preservar la lengua propia, se ha alcanzado, permanecen otros objetivos que también deben ser logrados”.

Y “Kantu baten bila nabil”, del disco del mismo nombre, supone el segundo “bis” y echa el cierre a la hora y cuarenta minutos de magia. Declaración de principios final : “Explorando mi curiosidad adolescente, y mi naturaleza amable, ellos me enseñan a diferenciar lo correcto de lo equivocado…Estoy buscando un tesoro, estyo buscando un tesoro…En mis pasos, en mis palabras, en mi soledad…todo lo que tengo es limitado…Revelo lo que está escondido…estoy buscando una canción, estoy buscando una canción”.

La has encontrado, Olatz. Has encontrado muchas canciones. Tú, que vienes persiguiéndolas, y buscándolas con tenacidad inacabable, de curiosa adolescente, como dices tú misma. Has perseguido, descubierto canciones desde hace muchos años. Durante doce perseguiste canciones en tu programa radiofónico “Radio Kantuita” (Irratia Radio, 1994-2006), que tenía una sintonía (al menos, durante un largo tiempo, que uno sepa) a cargo del grupo femenino finés Värttina. Ya demostraste tener inquietudes, amplitud de miras, desde aquel ya lejano día. Después, tu vida al lado de tu mentor y maestro Benito Lertxundi te llevó al seno de su amplio y normalmente excelente grupo de acompañamiento. Allí te curtiste, allí te forjaste, allí aprendiste con el mejor catedrático.

Ahora (desde hace ya veinte años) todo eso sale a flote. Lo demostraste en Tolosa y en Urretxu (Urrechu) estos pasados días. Lo seguirás demostrando en el futuro. La nueva canción femenina (que no feminista combatiente) en euskera tiene en tí una adalid. El futuro te pertenece, nos pertenece a nosotros contigo, con vosotros. ¡Vamos a por él!.

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(1). Discografía de Olatz Zugasti : “Kantu baten bila nabil” (Elkar, 1991).”Bulun bulunka” (Elkar, 1998) disco dedicado a canciones y juegos infantiles, o, mejor dicho, con los niños como protagonistas centrales, incluido el coro infantil de la ikastola de Orio con el que finaliza el disco (ausente, ay, de los recitales actuales de Olatz). “Elearen Lainoa” (Elkar, 2002). “Gau Hotzenean ere (Elkar, 2010). “Ur goiena, ur barrena…” (Elkar, 2015)

(2) Loreena McKennitt. “To drive the cold winter away”(Quinlan Road Productions, 1987)

23 Edición del Festival “Musiques Sacrées Du Monde” De Fes (Marruecos)

Toumani Diabate, Vicente Amigo y Stelios Petrakis, puntos álgidos de un festival en transición.

Del 12 al 20 del pasado mes de mayo tuvo lugar en Fes, la capital espiritual y mística del Islam, una nueva celebración colectiva de las músicas llamadas “sagradas”, vale decir, sonoridades y expresiones que enlazan con los más profundos sentimientos religiosos (y muchas veces profanos) del individuo de cualquier parte del planeta.

Edición de transición, sin duda, no tanto por la escasez de primerísimas figuras del panorama global, cuanto por la dispersión de actos, la ausencia de una adecuada información y promoción de los conciertos y, sobre todo, la distancia elitista y separadora que sigue existiendo entre el “festival rico” (los grandes espectáculos en el impresionante palacio Bab Makina) y el “festival para la plebe”, en las abigarradas y multitudinarias plazas y zocos de la maravillosa ciudad antigua.

 

Jardines de Fes – Foto realizada por Alvaro Feito

 

Por fortuna, un nuevo espacio logró establecerse este año como idílico y paradisiaco lugar de encuentro para propuestas estéticas diversas, casi siempre atractivas. Se trata de los maravillosos jardines de Jnan Sbil, dignos de figurar en una antología de cuentos de las Mil y una noches. Recientemente rehabilitados, se trata de un conjunto de nueve jardines reputados por la variedad de sus especies botánicas y sus infraestructuras hidráulicas (molinos de rio, juegos de agua, canales, etc.). Un verdadero oasis de verdor y fragancias que vale por si solo la visita a la ciudad santa (si no tuviera ya de por si otra gran cantidad de reclamos naturales).

El agua y lo sagrado

El lema, o leit motiv de esta edición del FèsFest, giraba en torno a “el agua y lo sagrado”, sin duda en sintonía con la conciencia cada vez más arraigada de la importancia del líquido elemento en nuestra sociedad, especialmente aquellas más desfavorecidas y olvidadas de los mundos marginados y parias. Por otra parte, el agua, con sus connotaciones bíblicas de limpieza y regeneración, era un elemento particularmente atractivo en un certamen diferente como este.

Diversos espectáculos giraron en torno a esta idea, algunos, eso sí, cogidos por los pelos o solo tangencialmente relacionados. El entorno verdeante fue un símbolo otra vez más y se convirtió en verdadero protagonista por encima de sonidos más o menos exóticos.

 


Stelios Petrakis en Fes – Foto realizada por Alvaro Feito

 

La perfecta fusión de cuerpo y espíritu la proporcionó, por ejemplo, el cuarteto cretense Stelios Petrakis, procedente de la legendaria cultura clásica que iluminó con esplendor toda una civilización eterna. Intérprete de la ancestral lira, así como actual lutier, Stelios evoca una sonoridad majestuosa y un tiempo a la medida del hombre. El bailarín Thanassis Mavrokostas sale a la palestra de vez en cuando para transportarnos a un mundo más feliz, allí donde el cosmos se funde en un puñado de melodías y ritmos endiablados.

Sin duda, uno de los mayores descubrimientos de este año, el cd-dvd “Live in Heraklion Walls” se debería colocar en el frontispicio de la mejor música del mundo. Un prodigio de poesía cantada, de amor por la vida y de sensibilidad popular elevada a categoría de arte mayor.

Flamencos Varios

A priori, una de las propuestas más inquietantes del certamen de este año, era la recuperación del proyecto Songhai, que ya hace más de 30 años reunió al grupo andaluz Ketama y al maliense Toumani Diabate, “griot” y virtuoso de uno de los artilugios sonoros más especiales del acervo tradicional, esa kora, arpa laúd de 21 cuerdas y caja de resonancia de calabaza pura y dura.

Con la presencia de los tocaores y cantaores José Miguel Carmona y Juan Carmona, y del excelente bajista Javier Colina, así como voces femeninas de “jaleo” y animación, el concierto vino lastrado por algunas deficiencias técnicas de sonido, que no estuvo a la altura de lo deseado. En especial en esos momentos de “fusión”, que no merecieron el nombre de tal. Por encima de todo, la maestría, la humildad y el buen hacer de Toumani se elevó muy por encima del resto. Improvisaciones rocambolescas, arabescos preciosistas, escalas de gran dificultad: en las manos prodigiosas de Toumani todo brilla; fuera de ellas todo languidece.

 

Vicente Amigo en Fes – Foto realizada por Alvaro Feito

 

No se acabó aquí la contribución andaluza al legado “fasi”, del que tan orgullosos se sienten los actuales habitantes de la más prodigiosa Medina del mundo islámico. El guitarrista Vicente Amigo, ya proclamado el más directo sucesor del inigualable Paco de Lucía, entregó su candidatura al efecto. Tiene todas las condiciones artísticas necesarias para lograrlo, aunque humanamente parece estar aun lejos del Maestro. Comprometido con la prensa a realizar una pequeña entrevista tras el recital, y en especial con este corresponsal, Amigo no hizo honor a su apellido y se pegó la gran espantada, dejándonos con las ganas de conocerlo un poco mejor (aunque con tal proceder también se retrató).

Su recital fue bastante interesante, en especial en su primera parte solista: “Córdoba”, “Tangos del arco bajo”, “Autorretrato”, “Estación primavera”, “Siguirilla”, “Bulería”. La segunda mitad, acompañado por gran Orquesta Sinfónica, adoleció de los defectos habituales de tal fórmula, muy propicia para lo enfático, lo “trascendente” y lo híbrido. Planteada como homenaje al excelso poeta gaditano desaparecido, Rafael Alberti, no faltaron momentos de rara intensidad y sensibilidad a flor de piel. Fragmentos de libros como “Pleamar”, “Entre el clavel y la espada”…y homenajes del músico al vate: “Guajira”, “Poeta en el viento”, “El mar de tu sentir”… Sin duda un triunfo para el maestro de excelsas cualidades y regulares modales. (Gracias a Sylvie Publikart por su amable ayuda en desentrañar este complejo “set” de canciones).

Festival Afriques 100 % (parte II), Destellos, Fulgores y Decepciones

Tras el clamoroso éxito de Oumou Sangaré en la segunda edición del festival Afriques 100 %, parecería que el resto de artistas y grupos presentes quedaron en segundo plano. Sin embargo, también hubo otras presencias muy destacadas, momentos puntuales de real interés y algún que otro descubrimiento, lo que enriqueció sin duda el certamen, hasta hacer de él uno de los más notables eventos musicales de la primavera parisina.

 

Ibibio Sound Machine – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Ibibio Sound Machine – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Ibibio Sound Machine

Fue la verdadera sorpresa del festival, por imprevista e inesperada. Prácticamente desconocido hasta ahora “fuera de un pequeño círculo de amigos” (Phil Ochs dixit), aunque ya haya logrado notables éxitos de ventas, el grupo comandado, alentado y dirigido por Eno Williams, nigeriana de origen, aunque londinense de nacimiento, demostró ser capaz de encandilar al personal con sus ritmos vibrantes, su exposición visual y el carisma de su personalidad, en una línea estética directamente procedente de la gran diva de los años 80, Grace Jones.

Formulación estilizada y futurista, decimos, que Eno Williams tiene bien aprendida. En sus bailes estratosféricos, sustentados en un par de inacabables e hiper-flexibles extremidades inferiores (nunca se sabrá por qué se les denomina de tal guisa), la Ibibio Sound Machine ofreció canciones de sus dos únicos álbumes publicados hasta el momento, ISM (2014) y “Uyai” (2017).

Desfilaron temas como “The talking fish”, “Let´s dance” y “Uwa the peacock”, todos ellos de su primer CD, mientras que las canciones más recientes encontraron acomodo destacado al comienzo y al final del concierto. En todo caso, un éxito notable para esta banda de futuro más que prometedor. Con su síntesis de ritmos africanos autóctonos y electrónica pura y dura, la Ibibio sin duda sabe captar el espíritu de los tiempos y ambientes “dance”.

Bassekou Kouyaté & Ngoni Ba – Foto realizada por Eva Feito Casado

Bassekou Kouyaté & Ngoni Ba

Nacido en Bamako, capital de Mali, Bassekou Kouyaté (1966) está considerado uno de los mejores intérpretes del “ngoni”, el instrumento de cuatro cuerdas de procedencia ancestral y que de alguna manera puede considerarse el equivalente de la guitarra eléctrica en la música africana occidental.

Saludado en su propio país por el maestro desaparecido Ali Farka Touré como el “diamante negro” de la música maliense actual, Kouyaté posee ya un amplio curriculum, que incluye colaboraciones, grabaciones y conciertos al lado de los más preclaros artistas africanos y no africanos, de Salif Keita a Taj Mahal, de Amadou y Mariam a Toumani Diabaté. Su abuelo fue el legendario griot ciego Banzoumana Sissoko y su sonoridad evoca los márgenes del río Niger, en cuyas orillas nació y vivió su adolescencia.

En unión de la fuerza y expresividad vocal de su esposa, Amy Sacko, Kouyaté y su orquesta afrecieron en La Vallette un “set” impecable de orden y ritmo, aunque sin dejar demasiado espacio para las improvisaciones. Extractos de sus álbumes “Segu blue” (2006) y “I speak fula” (2009) se unieron a los más recientes “Jama ko” (2013) y “Ba power” (2015). Títulos como “Siran fen” y “Jonkoloni” levantaron al público de sus asientos.

Seun Kuti & Egypt 80

Seun Kuti & Egypt 80

Seun Kuti cerró el certamen Afriques 100%, pero la Ibibio Sound Machien le robó el protagonismo de esa jornada final. Quizás precisamente por ello, proceder al finiquito musical de esta edición, encontró al personal un tanto de vuelta de tanto baile y danza, y más si su prestación se limitó a la implacable descarga de un “afrobeat” más que recurrente y previsible.

Nacido el 11 de febrero de 1983 en Lagos, capital de Nigeria, Seun es el más joven hijo musical del inolvidable Fela Anikulapo Kuti (por citar su nombre de descendiente de esclavos). Su disco “A long way to the beginning” (2014) constituyó la base de su recital, aunque también aparecieron destellos de sus trabajos anteriores, “Mosquito song” (2008) y de aquel cd de título inequívoco y confesional: “From Africa with fury” (2011).

En compañía de su habitual banda, Egypt 80, Kuti Jr. se limitó a cubrir el expediente con un “set” un tanto desvaído, aunque con pequeños fogonazos de real fulgor “funk”, siempre alimentado por el flamígero carburante de su potente sección de iluminadores vientos.

Foto de cabecera: Bassekou Kouyaté & Ngoni Ba – Foto realizada por Eva Feito Casado

La maliense Oumou Sangaré, gran estrella del Festival Afriques 100 %

Festival Afriques 100 %. Parque de La Villette. París. Días 30 y 31 de marzo y 1 de abril de 2017.

Tres apasionantes días de músicas negras enmarcaron el amplio festival multidisciplinar Afriques 100 % en su segunda edición, celebrada en el muy cuidado, atractivo y acogedor Parque de La Villette, al noreste de la ciudad del Sena. Un entorno realmente sugerente para un cartel, a priori, no menos prometedor.

No se vieron defraudadas las expectativas. El programa anunciado se cumplió al pie de la letra, a rajatabla. El numeroso público asistente disfrutó de lo lindo, bailó sin desmayo y gozó de todos y cada uno de los espectáculos propuestos, incluida la magnífica exposición de 42 instalaciones de tantos otros artistas, titulada “Afriques capitales”, situada en una amplísima nave dentro del mismo recinto.

Oumou Sangaré

Oumou Sangaré – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Pero, sin duda alguna la gran triunfadora del festival de este año fue la veterana, pero aún muy resplandeciente estrella femenina de la música “wassulu”, Oumou Sangaré (Bamako, Malí, febrero de 1968).

Una de las mejores voces de las sonoridades contemporáneas, Oumou, originaria de la zona sureña del país, Wasulu, presentó temas de su próximo, inminente, sexto álbum de estudio, tras el aclamado “Seya” (“Alegría”), editado mundialmente por World Circuit en 2009.

“Única y poderosa, la voz de Sangaré se impone inmediatamente con su gracia sutil”, escribía su mentor e introductor en Europa, Florent Mazzoleni, en la carátula del disco doble colectivo “Mali All Stars. Bogolan music” (Wrasserecords, 2013).

No solo la voz, sino también la imponente y magnífica presencia escénica de Oumou se impusieron en La Villette, en un recital que fue de menos a más, explotando casi al final con una celebración global de júbilo y empatía con el joven público asistente, mucho del cual se subió al estrado para bailar al lado de la diva. Un momento mágico, colorista y cercano al trance colectivo.

La figura de Oumou Sangaré habrá que situarla ya en el Panteón (viviente, en su caso, por fortuna, y por muchos años) de las más preclaras y queridas voces femeninas de todos los tiempos en el continente, al lado de la egipcia Om Kalzoum, las sudafricanas Miriam Makeba y Brenda Fassie, la argelina Cheikha Remitti, la saharaui Miriam Hassan (recientemente fallecida), la zimbabuense Chinowiso (DEP, igualmente) y algunas más (Angelique Kidjó, Rokia Traoré, Cesaria Evora, Souad Massi…).

Dominadora total del tablado, Oumou desplegó una gama de registros vocales realmente notable, una expresividad corporal prodigiosa (pasos de baile incluidos) y, lo que es aún más esencial, canciones tan emotivas como la dedicada a su mamá / y a todas las madres del mundo), que se incluirá en su próximo cd.

Apoyada vocalmente en otras dos apreciables voces coristas (de gran belleza física, además) y sustentada en todo momento por una amplia orquesta de músicos de muchos quilates, Oumou desplegó fuerza, creatividad, sabiduría musical por los cuatro costados. Un éxito, el suyo, total y conmovedor.

Desde su primer álbum, “Moussoulou” (“Mujeres”, que vendió decenas de miles de copias, World Circuit, 1990) hasta su madurez absoluta actual, Oumou ha transitado el camino hacia la gloria que ya el inolvidable folk-singer norteamericano Woody Guthrie proyectó para su vida (de forma bien irónica, en su caso).

 

Oumou Sangaré – Moussoulou

 

“Sensual y profunda, la voz de Oumou congrega emociones profundas” (Mazzoleni). Marcada por una infancia más bien infeliz (su padre abandonó a su esposa, emigrando a Costa de Marfil), Oumou ha superado en su vida altas barreras afectivas y vivenciales, llegando a convertirse en embajadora de Buena Voluntad de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Su discografía incluye también títulos como “Ko sira” (1993), “Worotan” (1996), “Oumou” (2003”) y los ya citados “Mousoulou” (1990) y “Seya” (2009). Ahora, esperamos impacientes la edición de su nuevo trabajo.

Mbogwana Star & Afrotonix

Mbogwana Star & Afrotonix – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Las jornadas musicales de La Villette se iniciaron con la aparición del grupo congoleño M.Star & Afrotronix, surgido de una de las escisiones de los ya consagrados y conocidos Staff Benda Bilili.

Conservando lo mejor de estos últimos, esa hipnótica imagen visual que parte de la discapacidad física (que no mental, ni extrovertida) de algunos de sus integrantes, el grupo calentó los motores, caldeó el ambiente de la sesión inaugural, con un “set” donde brillaron el ritmo arrollador, el jolgorio contagioso del repertorio y la sorprendente sonoridad, un tanto paródica e irónica, de algunos instrumentos de fabricación doméstica, ideados por la banda o asumidos de la herencia anterior.

Un concierto no por reiterativo y recurrente en sus formulaciones sonoras, planteado desde la diversión de cara a una audiencia dispuesta a perdonarlo todo, menos la carencia de frenesí bailongo.

Foto de cabecera: Oumou Sangaré, realizada por Eva Feito Casado

Éxito fenomenal de Vicente Amigo en el estreno de la XI Edición de Suma Flamenca

Vicente Amigo en Suma Flamenca 2016
Vicente Amigo en Suma Flamenca 2016

El gran guitarrista, compositor y productor Vicente Amigo llenó la Sala Roja de Teatros del Canal el 15 de junio de 2016 en el inicio de la XI edición del festival Suma Flamenca de la Comunidad de Madrid.

Vicente Amigo, hizo un recorrido por sus 25 años de carrera, a través de la interpretación de sus mejores temas, acompañado de Añil Fernández (segunda guitarra), Paquito González (percusión), Ewen Vernal (bajo) y Rafael de Utrera (cante).

Amigo ha ganado numerosos premios desde que se subió a los escenarios, incluyendo la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas y un Latin Grammy por Ciudad de las Ideas.

Los diversos sonidos de la Peninsula Ibérica y Cuba en las muestras del segundo día de EXIB 2016

La primera artista del segundo día de la muestra EXIB 2016 fue la cautivadora cantante y compositora española Lara Bello. Lara nació en Granada y reside en Nueva York desde hace unos 6 años. El concierto de Lara en la Plaza de Giraldo (Praça do Giraldo) en el centro de la ciudad de Évora fue una de las actuaciones más destacados de la jornada. La artista granadina presentó una mezcla fascinante de los sonidos del Mediterráneo como el flamenco y la música del Norte de África junto con influencias de América Latina y el jazz.

Lara Bello en Exib 2016 - Foto realizada por Angel Romero
Lara Bello en Exib 2016 – Foto realizada por Angel Romero

 

El canto de Lara Bello mezcla técnicas del flamenco y el jazz. En esta ocasión le acompañaron dos instrumentistas españoles magníficos, el guitarrista David Minguillón y el percusionista David Gadea.

La discografía de Lara Bello incluye Niña Pez (2009) y Primero Amarillo Después Malva (2012).

 

Jaqueline en Exib 2016 - Foto realizada por Angel Romero
Jaqueline en Exib 2016 – Foto realizada por Angel Romero

 

La segunda artista fue la galardonada cantante de fado Jaqueline, que ofreció una de las actuaciones más populares de esa noche. Su presencia carismática en el escenario y su pasión, con su voz poderosa, atrajo a una gran multitud. A pesar de que se nos ha dado una imagen de la cantante de fado melancólica, no hubo melancolía. Jaqueline interpretó varias canciones conocidas por los miembros dea público portugués que corearon varios de los temas.

A Jaqueline le acompañaron tres músicos virtuosos, quienes tuvieron la oportunidad de mostrar su talento con una composición instrumental. La formación: Paulo Ferreira en la guitarra portuguesa, Jerónimo Mendes en la guitarra de fado y Miguel Silva en el bajo.

Jaqueline Carvalho nació en Lisboa en una familia de músicos y cantantes de Madeira y Lisboa. Fue miembro de “Como Miudas Mem Martins”, un grupo de artistas de fado portugués que realizó giras a lo largo de Portugal y en el extranjero. En 2009 Jaqueline lanzó su primer álbum, titulado “fado”.

 

Mel Seme en Exib 2016 - Foto realizada por Angel Romero
Mel Seme en Exib 2016 – Foto realizada por Angel Romero

 

El multi-instrumentista cubano Mel Seme fue el tercer artista que apareció en el escenario. Se le unió la cantante y guitarrista invitada Iraquíes del Valle. El concierto mostró el lado acústico de Mel Seme con canciones de jazz y pop arraigadas en las tradiciones cubanas.

Mel Seme nació en La Habana, Cuba. Después de graduarse de la Universidad de La Habana de la música y formar parte de la orquesta sinfónica de La Habana y la Orquesta Sinfónica de Camagüey vivió por un tiempo en Suiza, donde dio cursos de percusión. Ahora vive en España y es el líder del grupo de reggae y funk, Black Gandhi. Su último disco es “Naturaleza”.

 

Projeto Alma - Foto por cortesía de 2016 Exib
Projeto Alma – Foto por cortesía de 2016 Exib

 

El cuarto acto de la muestra oficial fue el grupo de músicas del mundo portugués, Projeto Alma. El conjunto cruza varias fronteras musicales y geográficas, que incluyen los géneros de la Península Ibérica, como el fado de Portugal y el tango flamenco de España, así como la bossa nova afrobrasileña, boleros latinoamericanos, morna caboverdiana y el tango argentino.

“O Outro Lado da Rua” (al otro lado de la calle) es el primer álbum de la banda.

Los miembros del Proyecto Alma son Teresa Macedo en la voz; Júlio Vilela en la guitarra; Zeca Neves en el bajo; Vitor Apolo en el acordeón; y João Abreu en la percusión.

 

La Corrala en Exib 2016 - Foto realizada por Angel Romero
La Corrala en Exib 2016 – Foto realizada por Angel Romero

 

El último artista de las muestras oficiales fue La Corrala de Granada, España. El grupo cuenta con músicos de diversas partes de España que tienen su base en Granada y vienen del reggae y la escena de la música mestiza. Granada se ha convertido en un lugar muy atractivo y asequible para los músicos de España y en el extranjero. La Corrala toca flamenco mezclado con la música latina y ritmos de reggae, jazz, tango argentino, blues, bossa nova y el pop, con letras originales del cantante del grupo. Fueron uno de los artistas más destacados de la noche.

La Corrala ha publicado un EP de estudio y temas en directo. Miembros de la banda incluyen Manuel Jesús Herrera Afanador en la voz; Juan María García Navia en el piano, flauta y coros; Eduardo Tomás del Ciotto en el bajo eléctrico; Jesús Santiago Rubia en la percusión; Juan Peralta Torrecilla en la trompeta, fiscorno y coros; y Rubens García Real en la guitarra.

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Tres continentes representados en las muestras del primer día de EXIB 2016

Enlaces:

Lara Bello
Mel Semé
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EXIB Música

Foto de la cabecera: Lara Bello en Exib 2016, realizada por Angel Romero

Tres continentes representados en las muestras del primer día de EXIB 2016

La amenaza de lluvia cambió los planes de los organizadores de la Expo de Música Iberoamericana (EXIB). Las muestras del primer día se trasladaron del Templo Romano de Évora (Templo de Diana) a la Plaza de Giraldo (Praça do Giraldo) en el centro de Évora. El primer artista en aparecer en escena fue el cantautor chileno Nano Stern. Armado con sólo una guitarra y su voz, el artista sudamericano ofreció una presentación muy animada. Nano está claramente influenciado por la Nueva Canción Chilena, especialmente artistas como Víctor Jara e Inti Illimani.

A medida que soy capaz de vibrar fuerte, otras personas sentirán esa resonancia, si es intensa, vibrará todo junto a su alrededor. Al final, eso es la música, dejando de lado las palabras, los géneros y las tradiciones, todo se trata de esas vibraciones en el aire que nos hacen mover el cuerpo. Es uno de los más grandes misterios”, dice Nano sobre su trabajo.

Su discografía incluye los discos Live in Concert; Las Torres de Sal; Los Espejos; Nano Stern; Mil 500 Vueltas; y Voy y Vuelvo.

Las letras de Nano están cargadas de mensajes políticos y anti-sistema. A diferencia de otros cantautores en el pasado, rasga fuertemente y toca algunos solos con su guitarra acústica con estilo mas parecido a un rockero que a un cantautor. Su presentación en la muestra fue muy entretenida.

 

Mariola Membrives en Exib 2016 - Foto realizada por Angel Romero
Mariola Membrives Masa Kamaguchi en Exib 2016 – Foto realizada por Angel Romero

 

La siguiente artista programado para actuar en la muesta era la cantante ecuatoriana Mariela Condo. Desafortunadamente, Mariela no pudo viajar hasta Portugal debido al terremoto catastrófico que ocurró recientemente en Ecuador. Mariela fue reemplazada por la cantante, bailarina y docente española Mariola Membrives.

Membrives interpretó parte de su espectáculo “La Llorona”. Es una mezcla de flamenco,con influencias de América Latina y el jazz. Mariola se presentó ante el público en directo acompañada por el bajista Masa Kamaguchi. Mientras que Membrives cantaba con estilo que mezclaba el flamenco con técnicas vocales del jazz, Masa Kamaguchi realizaba escalas y solos serpentinos de jazz. Era una mezcla inesperada que daba la sensación de ver dos actuaciones simultáneas sobre el escenario, pero la interacción entre los dos artistas funcionó.

 

Duarte en Exib 2016 - Foto realizada por Angel Romero
Duarte en Exib 2016 – Foto realizada por Angel Romero

 

La tercera muestra fue la del cantante portugués Duarte, que trajo la pasión y el carisma del fado al centro de Évora. Duarte comenzó el show diciendo “Bienvenidos a mi plaza, bienvenidos a nuestra plaza. Es bueno estar de vuelta a casa después de tantos viajes. “Duarte es natural de Évora y a lo largo de su carrera ha interpretado fado, pop y rock.

Duarte ha investigado las canciones tradicionales de fado y la música también y después ha compuesto sus propias canciones que forman parte de su repertorio. En 2006, la Fundación Amalia Rodrigues le otorgó el premio “Fadista Revelação Masculina” (fadista revelación masculino)..

Al público le encantó la actuación fascinante de Duarte. Le acompañaron dos instrumentistas, Pedro Amendoeira en la guitarra portuguesa y Rogério Ferreira en la guitarra de fado (viola de fado).

Duarte ha publicado tres discos “Fados Meus” (2004), “Aquelas Coisas da Gente” (2009) y “Sem dor nem piedade” (2015).

 

Karyna Gomes con Ivan Gomes - Foto realizada por Angel Romero
Karyna Gomes con Ivan Gomes – Foto realizada por Angel Romero

 

La cantante y percusionista Karyna Gomes trajo los sonidos de Guinea Bissau a Exib 2016. Karyna creció en Guinea Bissau y fue miembro de uno de los grupos clave de su país, la Super Mama Djombo. Actualmente vive en Portugal.

Durante su espectáculo, Karyna introdujo el tambor de agua hecho con calabaza que sólo lo tocan las mujeres. A pesar de contar con un batería, Karyna entregó un conjunto de temas relajados.

 

tambor de agua - Foto realizada por Angel Romero
tambor de agua – Foto realizada por Angel Romero

 

Karyna Gomes lanzó hace poco su primer disco en solitario, titulado “Mindjer”, producido por Paulo Borges. “Mindjer” es un homenaje a la fuerza, determinación y coraje de las mujeres de Guinea Bissau.

El grupo de Karyna Gomes lo integraban José Afonso en los teclados; Hugo Aly en el bajo; Nir París en la batería; Ivan Gomes en la guitarra; e Ibrahima Galissa en la kora.

 

Kalakan en Exib 2016 - Foto por cortesía de Exib Música
Kalakan en Exib 2016 – Foto por cortesía de Exib Música

 

El grupo del País Vasco francés, Kalakan dio un espectáculo bastante popular esa noche. Utilizó tambores, la alboka, la chalaparta y canto tradicional vasco. El trío canta en idioma vasco y su actuación dinámica fue muy bien recibida por el público.

Kalakan tiene un disco nuevo titulado Elementuak que cuenta con temas instrumentales y a capela, que combina los sonidos tradicionales con material de nueva composición.

Los miembros del trio son Thierry Biscary en voz y percusión; Jamixel Bereau en voz y percusión; y Xan Errotabehere en la voz, alboka, flauta y percusión.

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Foto de la cabecera: Nano Stern en EXIB 2016 – Foto realizada por Angel Romero