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Las músicas “gnauas” de Esauira cumplen 20 años

Hindi Zahra, una estrella en ciernes

Veinte años son muchos para cualquier clase de acontecimiento cultural, y si se trata de un festival de músicas llamémoslas minoritarias tiene aún mucho más mérito. El certamen autotitulado de “las músicas gnauas y sonidos del mundo”, que se celebra en la preciosa localidad marroquí de Esauira, en la costa atlántica, a escasos 200 kilómetros de la gran ciudad imperial e histórica de Marrakech, ha logrado acceder a tal cifra mágica, esa que solamente cumplen las convocatorias más célebres del mundo cultural (por ejemplo, los festivales de jazz de Montreux, La Haya o San Sebastián; los de sonidos “folk” de Cambridge, Lorient o Glasgow-Celtic Connections; o los de cine de Berlín, Cannes y Venecia (por no citar una vez más al de San Sebastián).

Nueva edición, pues, en la mítica Esauira (el enclave legendario encontrado por marinos, pescadores y comerciantes portugueses y conocido entonces con el nombre de Mogador). Y, como siempre, un desparrame de vitalidad, coloridos y buenas músicas del alma y del corazón, esas que a veces no requieren de grandes alardes técnicos, pero que beben en las fuentes de la autenticidad y la tradición bien entendida.

Entre los cuatro días de celebraciones colectivas, manifestaciones callejeras de ritmo, percusión y baile, conciertos aquí y allá (desde el miércoles 31 de junio hasta el sábado 1 de julio), un espectacular recital de la marroquí-francesa Hindi Zahra sirvió para revelarnos que estamos en la presencia de una gran estrella internacional, superado ya con creces el “status” de figura local.

 

 

Con una tesitura vocal tan sutil a veces como enérgica en otras, con su admirable puesta en escena, con marchamo de diva, Hindi, habitual rockera sin tapujos, se acercó en esta ocasión a la sonoridad y compañía de los “maâlem”, colectivos “gnaua” por excelencia, sin perder por ello un ápice de su personalidad, a caballo entre Amy Winehouse, Edith Piaf, Billie Holiday e incluso la magrebí de leyenda (argelina) Cheikha Rimitti. Om Kalzum, la recordada diosa egipcia, tampoco anda espiritualmente muy lejos. O, por citar referencias más actuales, la maliense Oumou Sangaré, luminaria del año, o Fatoumata Diawara.

Si todo ello parece acrítico y desmesurado, esperemos a que pasen tres, cinco o diez años, y así podremos comprobar si Zahra alcanza el mismo limbo prodigioso de las leyendas que hemos citado. Dentro del mundo marroquí, Zahra es una voz de poderosa personalidad, a pesar de su insultante juventud. En ella se depositan las esencias ancestrales de una expresión sonora que viene de muy lejos y se proyecta al firmamento de un futuro providencial y exquisito. Hacía falta una figura así en el contexto musical nor-africano.

 

Ismael Lô

 

El resto de nombres de Esauira 2017 no es que desentonase, sino que se situó en un discreto segundo nivel. El mejor de todos ellos fue el senegalés Ismael Lô, con su canción honda y a veces “jonda”, su espíritu universalista, solidario y combativo, su estilo sobrio, humanista, sencillo, atractivo e impactante. Ismael siempre es un valor seguro.

El zaireño Ray Lema nos tuvo en vilo, por si venía o no venía. Al final, lo hizo y resolvió su actuación con una faena de aliño, siempre bordeando los límites de un ritmo desenfrenado y las habituales referencias “funk” y orquestales de la música congoleña y aledaños.

La banda Gnawa Difusion se marcó un concierto de más de tres horas de duración, terminando a las tantas de la madrugada, en uno de los cinco escenarios del festival, situado éste al borde de la mar, y, por tanto, con una brisa acariciante de fondo, que se agradecía bastante en las calurosas jornadas veraniegas del Marruecos-costa. Buen grupo, sin duda, que abrió y cerró su “set” con su grito de salutación, guerra de paz y despedida fraternal: “Salam Alekum!!! “. Entrega sin desmayo y comunicación a tope con el joven personal asistente son siempre sus señas de identidad (recuerdo emocionado a Juan Goytisolo).

 

Lucky Peterson

 

El norteamericano Lucky Peterson y el brasileño Carlinhos Brown fueron, para quien desliza esta crónica, las pequeñas / grandes decepciones del abigarrado, largo fin de semana. Uno por su recurrente y nada imprevista sesión de jazz-blues, y el segundo por su ya excesivamente cansino despliegue de abalorios extra musicales. Sin duda, Carlinhos tiene su público, y sabe alentarlo, pero parece ya un tanto fuera de la onda vanguardista que pretendía representar no hace aún tanto tiempo.

Pero el gran atractivo de este festival de Esauira, que reivindica el aspecto más negro, místico y misterioso de la música africana actual, procedente de las antiguas caravanas de esclavos de Mali, Niger y Sudán, se aprecia en las calles y plazas de esta mágica ciudad. Allí se vive todos los años, y ya van 20 seguidos, un evento que congrega a una minoría, punta de lanza intelectual europea, que sigue los pasos mitificados que en si día trazaron, más o menos cerca de aquí, gentes como el escritor y musicólogo recolector estadounidense Paul Bowles (“El cielo protector”), el guitarrista sublime Jimi Hendrix o el también desgarrado Rolling Stone, Brian Jones, fallecido tras investigar las músicas bereberes de Yayuka (Jajouka) y las montañas del Atlas.

En resumen, un hermoso y entrañable encuentro que, temporada tras temporada, ha ido manteniendo la llama (a veces un tanto corrompida y comercializada) de la Gran Música Negra Africana, esa que utilizó después Lester Bowie para sus excelsos inventos en el Art Ensemble of Chicago.

Olatz Zugasti: Disco, recital, confesiones “estoy buscando una canción…”

Olatz Zugasti

La compañera de Benito Lertxundi edita su quinto disco y da el gran salto en los escenarios vascos

Intérpretes: Olatz Zugasti (voz, arpa, teclados, guitarra acústica, letras, músicas, programación); Ander Ederra (guitarras acústica y eléctrica); Joanes Ederra (bajo eléctrico); David Gorospe (batería).
Escenario: Teatro Leidor, Tolosa (Guipúzcoa)
Fecha: 24 de marzo, 2017.

Olatz Zugasti (Hernani, 1965) ha dado el gran salto. Conocida ya por sus cuatro discos anteriores (1), y, sobre todo, por el acompañamiento fiel, dedicado y decidido al “Bardo de Orio”, Benito Lertxundi, desde hace muchos, muchos años, trabajos discográficos y decenas de recitales en directo, ahora, empujada por su propia vocación y alentada por su hija Gratxina, ha emprendido el camino de la emancipación artística y de la madurez absoluta como creadora, compositora, letrista e intérprete en directo. “Si no las canto al público, ¿para qué hago estas canciones?”, se ha preguntado Olatz a sí misma con toda propiedad.

El resultado ha sido, es y será fascinante. Estrenó su quinto disco, este “Ur goiena, ur barrena…” en el teatro de los Campos Elíseos, de Bilbao, en noviembre de 2015, seguido de otros recitales en el Victoria Eugenia donostiarra, en Durango, Bayona, y su propia localidad natal, en diciembre del citado año.

Ahora, una segunda tanda de presentaciones, le ha llevado a Tolosa y a Urretxu, en sendos recitales similares y en cierta forma diferentes, por la propia personalidad de los entornos: el más urbano de una gran ciudad, y el más rural de una pequeña localidad próxima a Zumárraga y a la hermosísima región del Goierri, repleta de bellezas naturales.

En Tolosa, cuatro o cinco centenares de espectadores pudieron asistir a una suerte de embrujo colectivo, presidido por una pequeña “sorcière” de alto alcance. La cantante/arpista se ha transformado, por arte de pura alquimia, en una figura de primera magnitud en el panorama de la música popular vasca, valga decir igualmente universal, en el sentido en que el buen arte atraviesa fronteras y límites materiales.

Varias sorpresas ofrece ahora Olatz Zugasti en directo sobre un escenario: la primera, la presencia absolutamente fascinante de su figura, en principio apegada a su arpa céltica, pero pronto ampliada en otros formatos sonoros : teclados (ya consabidos) y…oh, maravilla, la guitarra acústica, de la que no conocíamos su maestría. Así, Olatz amplia su paleta de recursos y colores, siempre sustentada por una voz tan personal y rica como (nuevamente) embrujadora, y por el apoyo de un trío instrumental de preciso sonido, eclécticas formas y formulaciones altamente estéticas.

Y, por momentos, recordamos sus muchos pinitos anteriores en las sendas de las tradiciones sonoras célticas, ancestrales o modernizantes (el arpa es el símbolo de esa Irlanda tan querida por la intérprete, y, por otra parte, la influencia positiva de la excelsa Enya ha estado bien presente en su obra en los pasados años).

Pero ahora añadimos nuevas referencias: con su acústica bien afinada y de orientación folk, Olatz se acerca a las creaciones de dos figuras tan admiradas y solventes de los últimos 30 o 40 años como Suzanne Vega (la autora de “Luka” y otra docena de maravillas, a quien Olatz admira profundamente) y de toda una leyenda como la canadiense Joni Mitchell, la creadora de “Both sides now”, “Blue” y tantas piezas de inspiración “californiana”. Y a través de ellas, Olatz llega incluso a las proximidades de un sonido folk-rock que le viene como anillo al dedo en las ocasiones necesarias en que un recital debe abrir nuevas perspectivas. Incluso en la pose semi-rockera, se aprecia un gran cambio en su entrega.

Con los recitales, Zugasti da buena cuenta de su repertorio actual, basado en el material del cd citado. Tras una introducción al arpa, y bajo los focos de una envolvente, sugerente atmósfera de luces, que hacen más atractiva aún su figura, comienza el rosario de canciones, todas ellas destacables por un motivo u otro, cuando no por varios.

“Agur eta ohore”, letra de Olatz, música sobre una melodía tradicional irlandesa adaptada por Brendan Graham, se estrenó en Orio, 2014, con motivo de la fiesta-carrera popular Kilometroak, organizada por la ikastola de la localidad. Es un tema de salutación al público que se ha acercado al recital: “Bienvenidos a nuestra orilla”, se dice en el texto. La canción tradicional fue utilizada como sintonía en el programa “Big music week”, de la Irish RTV. “Una canción de amor a la isla Esmeralda, en tiempos de dificultades”.

“Bizitza ederra da”, también del ultimo cd, dice así, en palabras de su autora : “Aún escucho tus bonitas palabras que, como un eco, intentan ensordecerme…La vida es bella, déjame llegar a la fuente de mis deseos…La naturaleza me enseña a tomar conciencia de lo que soy, y que cada uno vive en su propia actitud”.

“Mezularia” es otra música de B. Graham: “Inspirada en mi hija Gratxina, la letra surgió cuando la escuché a ella interpretar al piano el “Nocturno”, de Chopin”, confiesa O.Z. “La referencia al “vuelo del aguilucho es porque anteriormente Gratxina pertenecía al club de remo de Orio y ese es el apodo que se les da a los remeros: los “aguiluchos”. También Benito Lertxundi les ofreció un homenaje en el tema “Mirotzak:”Escucho que llevas la semilla del todo, que en tí habitan las estrellas, el sur y el mediodía…”

“Ur goiena, ur barrera…”, que da título al disco, está basada en un tema tradicional, arreglado por Olatz. “Es una canción recogida en Urdiáin, Navarra, por el antropólogo y folklorista Resurrección María de Azkue, y que se sigue cantando para dar la bienvenida al Nuevo Año. Es como un un rito ancestral en torno al agua como elemento purificador y sanador. Hay bellas imágenes literarias de la naturaleza en invierno en este bucólico paraje vasco”, dice Zugasti. “El Año Nuevo nos hará mejores…En las heladas, repletas de nieve, largas noches del invierno, mientras la gente duerme calentita en sus camas, pobres de nosotros, vamos descalzos…Que la paz entre en esta casa, trayendo quietud y fuerza, bienestar y salud…El Nuevo Año nos hará mejores”…Uno, en este punto, no puede dejar de recordar a la también canadiense en su gran álbum “(Canciones) para ahuyentar el crudo invierno” (2)

“Gau Hotzenean ere”, letra popular, música de Olatz, viene inspirada en la narración histórica “Pedro Mari”, del escritor Arturo Campion. “El prota de la historia decide huir a América, ante la perspectiva de la guerra entre Francia y España (guerra de la “Independencia”, sic), puesto que está obligado a luchar contra familiares y amigos, que viven al otro lado del monte Izpegui. En el viaje hasta Cádiz, donde espera embarcar, el objetor es apresado durante una redada y aunque es navarro y está legalmente exento de participar en la contienda, es reclutado…por la fuerza, claro está”. Una historia aleccionadora, tan vieja y tan actual como el propio mundo.

“Bakean ala otzandua” es una contribución poética al disco y una pincelada de cotidianeidad “Como los sueños en tu memoria / cae la lluvia por la ventana / Tratas de sonreír mientras te maquillas delante del espejo /como todas las mañanas…”. Una melodía envolvente, acariciante embellece y ennoblece un texto no por sencillo menos evocador.

“Americara noa” pertenece al terreno de las grandes creaciones nostálgicas y emotivas. Olatz la ha interpretado decenas de veces al lado de B. Lertxundi, quien la incluyó en su “Pazko gaierdi ondua”, disco crepuscular donde los haya. Son unos versos de Pello Mari Otaño, que intenta describir el dolor infinito de la separación familiar, de la emigración no deseada (“I pity the poor inmigrant”, dijo el oráculo en “Johnn Wesley Harding”). “Un hijo marcha a América en busca de un mundo mejor y se despide de sus padres…”· La música, de una tristeza cósmica, no hace sino remarcar la angustia del momento.
“Sena”. La faceta más lírica: “Saber que vaya donde vaya tu estás ahí / sentir que mi espíritu se fortalece a cada paso… Podré conocer ríos, montañas, grandes ciudades con puertos, pero eres tú quien camina conmigo / el que me enriquece aún cuando se pierda la luz… ¿cómo no detectar las trampas, estando tú ahí…”. El feminismo militante anti hombre queda denunciado aquí en toda su amplitud. El enfoque de esta nueva mujer (que, por fortuna, se va imponiendo cada vez más) es el de un humanismo femenino, uno que comparte, alimenta, apoya la relación de dos, manteniendo su integridad, su combate, la autonomía de mujer violentada, despreciada y objetualizada por los siglos de los siglos.

“Itxaropen kantua”, letra tradicional, música de O. “Es un tema para grabar en un próximo disco, seguramente” -señala su autora-. “No embrujarás mi mente con palabras vacías, ni ocultarás tu violencia con cantos de paz…”. Aviso para navegantes, y advertencia para quien quiera escuchar. El armisticio con un pueblo no se hace a base de “concesiones”, sino reconociendo su identidad propia, respetándola, incluso alentándola. Lo demás son cuentos.

“Bat, biga, hirun…”, o sea, “Uno, dos, tres…” se incluye en el nuevo álbum. Hermosa melodía, poema delicado, texto revelador y escéptico una vez más: “(Asistimos a)una competición a ver quién dice la frase más hermosa, en la alegre fiesta del absurdo, cercados por lo mismo de siempre…hasta hacer entrar a todos en una densa niebla de vana esperanza…”

“Azkenean Kaymandu” pertenece a un álbum anterior de Olatz, concretamente al de 2002, “Elearen Lainoa”. Es un texto de Zugasti inspirado en un escrito del alpinista Juanjo San Sebastián, quien cayó en una grieta escalando el Himalaya y pasó varias horas allí dentro, antes de ser rescatado por su amigo Atxo Apellániz. Habla de los pensamientos que le vinieron a la mente en esa dramática situación, la imagen de su amiga Miriam García, aventurera y deportista, que había fallecido a causa de una avalancha montañera…

De ese mismo trabajo discográfico, se ha recuperado “Serriketan Barna”, texto del mítico vate Itxaro Borda musicado por la polifacética artista. Es, simplemente, una canción de amor. Nada más, nada menos.
Volvemos al contenido de “Ur goiena…” con “Joko Arauan”.Fluye así : “Todas las pequeñas agresiones no son más que parte de una agresión principal… ¿acaso el reglamento impuesto -léase, las leyes- y la agresión no son la misma cosa para nosotros?…Cuando quieran debatir de derechos, de cantos de sirenas, aléjate y disfruta de nuestro hermoso paisaje”. Olatz en su faceta más política, alegórica, descreída de las verdades oficiales para Euskal Herria (País Vasco).

“Isilpeko atea” cierra el disco y abre una nueva ventana a la reflexión amorosa : “Déjame ahora decir adiós a cada beso que no me diste, déjame decir adiós a lo que fue y pudo haber sido, y a lo que pasó…Apareciste como un duende ante mis ojos, que nada esperaban; ahora eres un regalo que me ha sido arrebatado, el recuerdo del querer y no poder…Descansaríamos al calor del fuego y en el embrujo de nuestros viejos cuentos y canciones, y nos daríamos cuenta de qué difícil es hacer historia mirando al pasado…”. No más comentarios; a buen entendedor…

“Itoiz” es una música popular a la que ha añadido la poetisa un texto bastante desgarrador: “Las manos de Itoiz / heridas por la injuria / nubes negras en el cielo / y una plegaria en los labios… Ay, nuestra higuera / tu generosa sombra /lecho de dolor / ahogada en la negación… Ay nuestro viejo huerto / alce el vuelo / junto con el halcón / Tu llanto que emerge de lo más profundo / Nubes negras en el cielo / Y una plegaria en los labios”. Para quien no quiera recordar, para quien quiera olvidar…

El escritor y periodista Pako Aristi es el autor de las palabras de “Biizitzaren baitatik”, a las que Olatz ha puesto cauce melódico. Prosiguen las ofensas y las reivindicaciones terrenales: “Ningún dios nos eligió / no hemos tenido que ganarnos su compasión…No es la vida la que pasa a diario / sino nosotros los que pasamos a través de la vida / sin provocar ningún espasmo a la eternidad / buscando el día en el que olvidamos que, en nuestra Nada, somos el Universo”.

El recital de Olatz Zugasti en Tolosa finalizó con “Sorgikeran galdu”, nueva creación sobre base tradicional. “Figurará seguramente en mi próxima grabación -atestigua-. Es un estilo musical muy “swing manuche” que me sirve para presentar a los músicos durante mis conciertos en directo… Esperas algo (el amor, sin ir más lejos, y por ejemplo) y acabas embrujado por algo diferente, que también está bien; lo importante es la actitud”.

En los consabidos y reclamados “bises”, OZ encara “Bizirik Gaudelako”, letra y música gentileza del “irish man” Brendan Graham. El poema “Isle of hope, isle of tears” es adaptado al euskara por Olatz, quien lo incluyó en su cd “Gau hotzenean ere”. Es una canción de amor de la escuela pública vasca (ikastola) al pueblo de donde surgió, el mismo pueblo, la misma gente que, con gran esfuerzo, posibilitó en el pasado su aparición. “Aunque el principal objetivo, preservar la lengua propia, se ha alcanzado, permanecen otros objetivos que también deben ser logrados”.

Y “Kantu baten bila nabil”, del disco del mismo nombre, supone el segundo “bis” y echa el cierre a la hora y cuarenta minutos de magia. Declaración de principios final : “Explorando mi curiosidad adolescente, y mi naturaleza amable, ellos me enseñan a diferenciar lo correcto de lo equivocado…Estoy buscando un tesoro, estyo buscando un tesoro…En mis pasos, en mis palabras, en mi soledad…todo lo que tengo es limitado…Revelo lo que está escondido…estoy buscando una canción, estoy buscando una canción”.

La has encontrado, Olatz. Has encontrado muchas canciones. Tú, que vienes persiguiéndolas, y buscándolas con tenacidad inacabable, de curiosa adolescente, como dices tú misma. Has perseguido, descubierto canciones desde hace muchos años. Durante doce perseguiste canciones en tu programa radiofónico “Radio Kantuita” (Irratia Radio, 1994-2006), que tenía una sintonía (al menos, durante un largo tiempo, que uno sepa) a cargo del grupo femenino finés Värttina. Ya demostraste tener inquietudes, amplitud de miras, desde aquel ya lejano día. Después, tu vida al lado de tu mentor y maestro Benito Lertxundi te llevó al seno de su amplio y normalmente excelente grupo de acompañamiento. Allí te curtiste, allí te forjaste, allí aprendiste con el mejor catedrático.

Ahora (desde hace ya veinte años) todo eso sale a flote. Lo demostraste en Tolosa y en Urretxu (Urrechu) estos pasados días. Lo seguirás demostrando en el futuro. La nueva canción femenina (que no feminista combatiente) en euskera tiene en tí una adalid. El futuro te pertenece, nos pertenece a nosotros contigo, con vosotros. ¡Vamos a por él!.

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(1). Discografía de Olatz Zugasti : “Kantu baten bila nabil” (Elkar, 1991).”Bulun bulunka” (Elkar, 1998) disco dedicado a canciones y juegos infantiles, o, mejor dicho, con los niños como protagonistas centrales, incluido el coro infantil de la ikastola de Orio con el que finaliza el disco (ausente, ay, de los recitales actuales de Olatz). “Elearen Lainoa” (Elkar, 2002). “Gau Hotzenean ere (Elkar, 2010). “Ur goiena, ur barrena…” (Elkar, 2015)

(2) Loreena McKennitt. “To drive the cold winter away”(Quinlan Road Productions, 1987)

Borrachera de amor

Ficha técnica:

Bob Dylan – Triplicate (Columbia Records, 2017)

Intérpretes: Bob Dylan (voz), Tony Garnier (bajo), Charlie Sexton (guitarra), Donnie Herron (steel guitar), Dean Parks (guitarra), George Receli (batería). Producido por Jack Frost (alias Bob Dylan).

No uno sino tres discos, de una sola tacada, de parte de Mr. Tambourine Man para demostrarnos una vez más, por si hacía falta, que no solo es uno de los mejores cantantes de todos los tiempos (sí, señores escandalicensen, sí), sino que toda su obra, ya extensa de 76 años de edad, 55 de actividad artística, doscientos conciertos al año, cuarenta discos originales, otros tantos (o muchos más) de los llamados “piratas”, cientos y cientos de versiones de canciones propias o ajenas…en fin, con Dylan todo es desmesurado. Y por si fuera poco, para escarnio de ignorantes y advenedizos, Premio Nobel de Literatura. Ahí queda eso.

Pero datos y datos palidecen frente a la auténtica realidad. Todo la obra de Mr.Zimmermann, desde el primer surco de su primer disco hasta la última estría de este triple “Triplicate” (que quede claro) está recorrida por un solo sentimiento (eso sí, en sus múltiples, inacabables variantes): el amor. Amor por la vida, amor por la raza humana, amor por las mujeres, amor por su país y, sobre todo, amor por la música.

No de otra forma se puede entender esta borrachera de sentimientos desplegada en este álbum triple. Después de pasearse con genio y figura por todos los géneros de la música popular estadounidense, desde el folk primigenio y esencial de Woody Guthrie, hasta el “blues” de Robert Johnson y tantos otros, pasando por el gospel/espiritual de los Staple Singers (Mavis, uno de sus grandes amores), la “topical song”, la canción denuncia, el primer rock and roll, la generación “beat” de su amigo Allen Gingsberg, su complicidad complicada con la Queen Joan Baez, su magisterio folk-country con The Band…Blind Boy Grunt viene a decirnos que las grandes voces clásicas, los “crooners”(Bing Crosby, Frank Sinatra, Hoagey Carmichael, Mel Tormé, Tony Bennet, Jack Jones) también le pertenecen, son también su patrimonio.

 

Bob Dylan – Triplicate (vinilo)

 

Disco 1

“Til the sun goes down” marca la pauta de estas 30 nuevas canciones, porque, aun siendo viejas, D. las hace suyas, frescas, propias. Es un Dylan taciturno, romántico, nostálgico. Voz frágil, quebradiza, rota por momentos, que dará pábulo para que algunos listillos digan que a) no tiene voz, o b) que este señor no sabe cantar. Benditas sean las orejas de algunos. Títulos que lo dicen todo : “I could have told you” (arrepentido), “Once upon a time” (curioso…”like a rolling stone”), sereno, rememorativo, puro sonido años 30), el famoso “Stormy weather”, emoción a punto de estallar, “That old feeling” (te ví la pasada noche…cuando viniste, tuve ese viejo sentimiento), “My one and only one” (“pensar realmente en ti, me hace sentir bien), para acabar con un toque ligero, algo optimista y con la alegria del “swing” : “Trade Winds”

 

 

Disco 2

“Devil dolls”. Los peligros de la gloria, la belleza marchita, las luminarias engañosas. Muñecas diablesas, sean reales, imaginadas o ficticias. No puede faltar “As time goes by”, himno para “lovers” donde los haya. “P.S.I love you” (nada que ver con la canción del mismo nombre de The Beatles) : “toma de nuevo la pluma, y escribe…”, promesa de nuevas canciones que habrán de llegar, porque “lo mejor está aún por venir” -ya lo dijo también allá por 1969 en “New morning”-, “But beatiful”, “Here´s that rainy day”..fogonazos del lado más soleado de la calle, que también haylos…Algunos de estos temas, como “Braggin'” podian haber tenido cobijo también en “Love and theft”, álbum premonitorio del actual, al tiempo que “Xmas in the heart”.

Disco 3

“Comin´home late”. Quinto y último disco, por el momento, dedicado a la era pre-industrial, pre-voracidad capitalista, esos tiempos felices de la inocencia, de la sencilla vida familiar alrededor de una vieja Victrola. “Shadows in the night” y “Fallen angels”, los dos anteriores álbumes del aspirante a Carusso enseñaban ya la senda. Nadie puede llamarse a engaño con este Traveling Wilbury. “Day in, day out” es pura explosión de júbilo, mientras “Sentimental journey” habla del olvido; “Somewhere along the way” y “When the world was young” insisten en la nostalgia creativa, mientras la voz se desvanece. “These foolish things” nos recuerda eso, las cosas tontas y absurdas de la vida, a la que damos tanta importancia. “Stardust” es un clásico donde los haya, de Nino Tempo y April Stevens a las pelis del no menos romántcio Woody Allen. “Tiene gracia para todo el mundo, pero no para mí” marca el territorio que va de lo frívolo a lo grave, nuestro amigo no está para bromas. Para el último tema de la saga queda una pregunta : “Why I was born?”

Tú ¿qué crees, amigo. ? ¿Naciste para ser salvaje? (Steppenwolf). O ¿naciste para estar conmigo? O simplemente, naciste destinado a la gloria (de nuevo, Woody). Creo, Bob, que naciste para confundir a unos cuantos, arremeter contra otros tantos impíos, señores de la guerra, incurrir en contradicciones (humano al fin y al cabo). Y sobre todo, naciste para hacernos felices a otros muchos privilegiados.

 

Compra Triplicate

23 Edición del Festival “Musiques Sacrées Du Monde” De Fes (Marruecos)

Toumani Diabate, Vicente Amigo y Stelios Petrakis, puntos álgidos de un festival en transición.

Del 12 al 20 del pasado mes de mayo tuvo lugar en Fes, la capital espiritual y mística del Islam, una nueva celebración colectiva de las músicas llamadas “sagradas”, vale decir, sonoridades y expresiones que enlazan con los más profundos sentimientos religiosos (y muchas veces profanos) del individuo de cualquier parte del planeta.

Edición de transición, sin duda, no tanto por la escasez de primerísimas figuras del panorama global, cuanto por la dispersión de actos, la ausencia de una adecuada información y promoción de los conciertos y, sobre todo, la distancia elitista y separadora que sigue existiendo entre el “festival rico” (los grandes espectáculos en el impresionante palacio Bab Makina) y el “festival para la plebe”, en las abigarradas y multitudinarias plazas y zocos de la maravillosa ciudad antigua.

 

Jardines de Fes – Foto realizada por Alvaro Feito

 

Por fortuna, un nuevo espacio logró establecerse este año como idílico y paradisiaco lugar de encuentro para propuestas estéticas diversas, casi siempre atractivas. Se trata de los maravillosos jardines de Jnan Sbil, dignos de figurar en una antología de cuentos de las Mil y una noches. Recientemente rehabilitados, se trata de un conjunto de nueve jardines reputados por la variedad de sus especies botánicas y sus infraestructuras hidráulicas (molinos de rio, juegos de agua, canales, etc.). Un verdadero oasis de verdor y fragancias que vale por si solo la visita a la ciudad santa (si no tuviera ya de por si otra gran cantidad de reclamos naturales).

El agua y lo sagrado

El lema, o leit motiv de esta edición del FèsFest, giraba en torno a “el agua y lo sagrado”, sin duda en sintonía con la conciencia cada vez más arraigada de la importancia del líquido elemento en nuestra sociedad, especialmente aquellas más desfavorecidas y olvidadas de los mundos marginados y parias. Por otra parte, el agua, con sus connotaciones bíblicas de limpieza y regeneración, era un elemento particularmente atractivo en un certamen diferente como este.

Diversos espectáculos giraron en torno a esta idea, algunos, eso sí, cogidos por los pelos o solo tangencialmente relacionados. El entorno verdeante fue un símbolo otra vez más y se convirtió en verdadero protagonista por encima de sonidos más o menos exóticos.

 


Stelios Petrakis en Fes – Foto realizada por Alvaro Feito

 

La perfecta fusión de cuerpo y espíritu la proporcionó, por ejemplo, el cuarteto cretense Stelios Petrakis, procedente de la legendaria cultura clásica que iluminó con esplendor toda una civilización eterna. Intérprete de la ancestral lira, así como actual lutier, Stelios evoca una sonoridad majestuosa y un tiempo a la medida del hombre. El bailarín Thanassis Mavrokostas sale a la palestra de vez en cuando para transportarnos a un mundo más feliz, allí donde el cosmos se funde en un puñado de melodías y ritmos endiablados.

Sin duda, uno de los mayores descubrimientos de este año, el cd-dvd “Live in Heraklion Walls” se debería colocar en el frontispicio de la mejor música del mundo. Un prodigio de poesía cantada, de amor por la vida y de sensibilidad popular elevada a categoría de arte mayor.

Flamencos Varios

A priori, una de las propuestas más inquietantes del certamen de este año, era la recuperación del proyecto Songhai, que ya hace más de 30 años reunió al grupo andaluz Ketama y al maliense Toumani Diabate, “griot” y virtuoso de uno de los artilugios sonoros más especiales del acervo tradicional, esa kora, arpa laúd de 21 cuerdas y caja de resonancia de calabaza pura y dura.

Con la presencia de los tocaores y cantaores José Miguel Carmona y Juan Carmona, y del excelente bajista Javier Colina, así como voces femeninas de “jaleo” y animación, el concierto vino lastrado por algunas deficiencias técnicas de sonido, que no estuvo a la altura de lo deseado. En especial en esos momentos de “fusión”, que no merecieron el nombre de tal. Por encima de todo, la maestría, la humildad y el buen hacer de Toumani se elevó muy por encima del resto. Improvisaciones rocambolescas, arabescos preciosistas, escalas de gran dificultad: en las manos prodigiosas de Toumani todo brilla; fuera de ellas todo languidece.

 

Vicente Amigo en Fes – Foto realizada por Alvaro Feito

 

No se acabó aquí la contribución andaluza al legado “fasi”, del que tan orgullosos se sienten los actuales habitantes de la más prodigiosa Medina del mundo islámico. El guitarrista Vicente Amigo, ya proclamado el más directo sucesor del inigualable Paco de Lucía, entregó su candidatura al efecto. Tiene todas las condiciones artísticas necesarias para lograrlo, aunque humanamente parece estar aun lejos del Maestro. Comprometido con la prensa a realizar una pequeña entrevista tras el recital, y en especial con este corresponsal, Amigo no hizo honor a su apellido y se pegó la gran espantada, dejándonos con las ganas de conocerlo un poco mejor (aunque con tal proceder también se retrató).

Su recital fue bastante interesante, en especial en su primera parte solista: “Córdoba”, “Tangos del arco bajo”, “Autorretrato”, “Estación primavera”, “Siguirilla”, “Bulería”. La segunda mitad, acompañado por gran Orquesta Sinfónica, adoleció de los defectos habituales de tal fórmula, muy propicia para lo enfático, lo “trascendente” y lo híbrido. Planteada como homenaje al excelso poeta gaditano desaparecido, Rafael Alberti, no faltaron momentos de rara intensidad y sensibilidad a flor de piel. Fragmentos de libros como “Pleamar”, “Entre el clavel y la espada”…y homenajes del músico al vate: “Guajira”, “Poeta en el viento”, “El mar de tu sentir”… Sin duda un triunfo para el maestro de excelsas cualidades y regulares modales. (Gracias a Sylvie Publikart por su amable ayuda en desentrañar este complejo “set” de canciones).

“Soy autodidacta, y eso marca mucho”. Entrevista a Kepa Junkera

Uno de los artistas musicales más conocidos y aclamados tanto dentro como fuera de las fronteras ibéricas, Kepa Junkera es un intérprete sin parangón Tras editar álbumes de recorrido internacional (“Bilbao 00:00”, el más trascendente), Junkera viene de realizar una incursión por el mundo del folk español, partiendo de su propia identidad vasca, hasta enlazar y comunicarse con otras sonoridades tradicionales del Estado. Al mismo tiempo su gira en unión del juvenil grupo femenino de voces y percusiones Sorginak, promete tener eco allende sus propias fronteras nacionales, convirtiéndose en referencia indispensable del año.

Kepa Junkera habló de su dimensión más viajera y cosmopolita con Músicas Del Mundo. En sus respuestas, no deja lugar a la duda: la suya es una vocación al mismo tiempo tradicionalista y contemporánea, respetuosa con el pasado y comprometida con el futuro, abierta a mil y una sugerencias y encontronazos foráneos, así como recorrida por el amor a su patria vasca.

Músicas Del Mundo – Sigues recorriendo el mundo con tus “trikitixas” al hombro. Gozas descubriendo sonoridades del folk universal. ¿Cómo crees que se debe plantear hoy día el acercamiento a las músicas populares/tradicionales? Y, ¿hasta dónde es posible la inter-acción con otras culturas ajenas, lo que hasta hace bien poco se denominaba “fusión”?

Kepa Junkera.- Por suerte, sigo haciendo algo que me llena, que me motiva mucho….me siento muy a gusto y seguramente estoy en uno de los momentos más creativos de mi carrera…Para mí, lo interesante es partir de lo que tenemos en la Península y, a partir de ahí, crear. Me encanta arreglar, pensar en nuevos caminos, componer… Todo eso me apasiona.

Justo ahora acabo de terminar una producción que le he realizado a Josep Maria Ribelles, uno de los grandes arpistas catalanes, y he utilizado el mundo de la percusión en los dos proyectos con las Sorginak… También este año grabamos con “Samurai accordion”, que es un proyecto super interesante donde somos cinco acordeonistas de diatónico: Riccardo Tesi, Simone Bottaso, Markku Lepisto, Dave Munnelly…dos italianos un finlandés, un irlandés, y servidor…

También estoy con la tercera parte de Sorginak y otro proyecto que sacaré sobre “Los paisos catalans”…Dedico tiempo a estas actividades, donde la creatividad y la búsqueda de emociones es el hilo conductor. También hago colaboraciones tanto para discos como para directos, y esto es algo de lo que estoy muy orgulloso.

Kepa Junkera con Sorginak

Músicas Del Mundo – Te iniciaste muy joven en el mundo musical de las romerías, popular, de las expresiones sonoras más ancestrales y genuinas de Euskal Herria, Y hoy día, sin embargo, te has convertido en una referencia no tan local sino prácticamente universal. ¿Ha sido esta una evolución artística perseguida y deseada desde el principio de tu carrera, premeditada, o ha ido surgiendo por si sola, como una trayectoria natural y por otra parte, inevitable?

K.J.- Soy autodidacta y esto marca mucho…tuve la suerte de tener en mi familia esa transmisión…Le he metido muchas horas y mucha pasión a mi trabajo, vocación….no me han importado las modas ni el qué dirán…he tenido mucha suerte en escuchar a los grandes del acordeón. Que un grupo mítico como Oskorri se fijara en mí para colaborar con ellos, fue esencial.

Enseguida me di cuenta de que tenía que trabajar muy duro y no tener miedo a avanzar…por encima de críticas y alabanzas he sentido lo que me ocurría de una forma más personal…llevo casi 40 años en esto, que se dice pronto. Los sueños son parte fundamental de mi carácter.

Músicas Del Mundo – Kepa Junkera en 2017, en plena forma. ¿Cuál es tu agenda para los próximos meses? ¿Tienes algún otro proyecto discográfico en mente?

K.J,- Proyectos, un montón e ideas también, espero poder realizarlas todas y seguir contando con equipos tan maravillosos como los que he disfrutado en los pasados años.

Músicas Del Mundo – Finalmente, han entregado recientemente el premio Nobel de literatura a Bob Dylan, músico y cantante. ¿Cómo has visto esta concesión, la primera de su género a la música popular?¿Qué puede aportar la entrega de este premio a un poeta, músico, hombre de un millón de conciertos como Dylan?

K.J.- Ha sido una noticia que se ha comentado mucho. No me pareced bien ni mal, Bob Dylan será el mismo con premios Nobel o sin ellos.

Astor Piazzolla, por ejemplo, no sé si tiene premios de ese calibre o no, pero no creo que todo gire en torno a ellos. Con galardones o sin ellos, me sigue pareciendo un genio único.

Festival Afriques 100 % (parte II), Destellos, Fulgores y Decepciones

Tras el clamoroso éxito de Oumou Sangaré en la segunda edición del festival Afriques 100 %, parecería que el resto de artistas y grupos presentes quedaron en segundo plano. Sin embargo, también hubo otras presencias muy destacadas, momentos puntuales de real interés y algún que otro descubrimiento, lo que enriqueció sin duda el certamen, hasta hacer de él uno de los más notables eventos musicales de la primavera parisina.

 

Ibibio Sound Machine – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Ibibio Sound Machine – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Ibibio Sound Machine

Fue la verdadera sorpresa del festival, por imprevista e inesperada. Prácticamente desconocido hasta ahora “fuera de un pequeño círculo de amigos” (Phil Ochs dixit), aunque ya haya logrado notables éxitos de ventas, el grupo comandado, alentado y dirigido por Eno Williams, nigeriana de origen, aunque londinense de nacimiento, demostró ser capaz de encandilar al personal con sus ritmos vibrantes, su exposición visual y el carisma de su personalidad, en una línea estética directamente procedente de la gran diva de los años 80, Grace Jones.

Formulación estilizada y futurista, decimos, que Eno Williams tiene bien aprendida. En sus bailes estratosféricos, sustentados en un par de inacabables e hiper-flexibles extremidades inferiores (nunca se sabrá por qué se les denomina de tal guisa), la Ibibio Sound Machine ofreció canciones de sus dos únicos álbumes publicados hasta el momento, ISM (2014) y “Uyai” (2017).

Desfilaron temas como “The talking fish”, “Let´s dance” y “Uwa the peacock”, todos ellos de su primer CD, mientras que las canciones más recientes encontraron acomodo destacado al comienzo y al final del concierto. En todo caso, un éxito notable para esta banda de futuro más que prometedor. Con su síntesis de ritmos africanos autóctonos y electrónica pura y dura, la Ibibio sin duda sabe captar el espíritu de los tiempos y ambientes “dance”.

Bassekou Kouyaté & Ngoni Ba – Foto realizada por Eva Feito Casado

Bassekou Kouyaté & Ngoni Ba

Nacido en Bamako, capital de Mali, Bassekou Kouyaté (1966) está considerado uno de los mejores intérpretes del “ngoni”, el instrumento de cuatro cuerdas de procedencia ancestral y que de alguna manera puede considerarse el equivalente de la guitarra eléctrica en la música africana occidental.

Saludado en su propio país por el maestro desaparecido Ali Farka Touré como el “diamante negro” de la música maliense actual, Kouyaté posee ya un amplio curriculum, que incluye colaboraciones, grabaciones y conciertos al lado de los más preclaros artistas africanos y no africanos, de Salif Keita a Taj Mahal, de Amadou y Mariam a Toumani Diabaté. Su abuelo fue el legendario griot ciego Banzoumana Sissoko y su sonoridad evoca los márgenes del río Niger, en cuyas orillas nació y vivió su adolescencia.

En unión de la fuerza y expresividad vocal de su esposa, Amy Sacko, Kouyaté y su orquesta afrecieron en La Vallette un “set” impecable de orden y ritmo, aunque sin dejar demasiado espacio para las improvisaciones. Extractos de sus álbumes “Segu blue” (2006) y “I speak fula” (2009) se unieron a los más recientes “Jama ko” (2013) y “Ba power” (2015). Títulos como “Siran fen” y “Jonkoloni” levantaron al público de sus asientos.

Seun Kuti & Egypt 80

Seun Kuti & Egypt 80

Seun Kuti cerró el certamen Afriques 100%, pero la Ibibio Sound Machien le robó el protagonismo de esa jornada final. Quizás precisamente por ello, proceder al finiquito musical de esta edición, encontró al personal un tanto de vuelta de tanto baile y danza, y más si su prestación se limitó a la implacable descarga de un “afrobeat” más que recurrente y previsible.

Nacido el 11 de febrero de 1983 en Lagos, capital de Nigeria, Seun es el más joven hijo musical del inolvidable Fela Anikulapo Kuti (por citar su nombre de descendiente de esclavos). Su disco “A long way to the beginning” (2014) constituyó la base de su recital, aunque también aparecieron destellos de sus trabajos anteriores, “Mosquito song” (2008) y de aquel cd de título inequívoco y confesional: “From Africa with fury” (2011).

En compañía de su habitual banda, Egypt 80, Kuti Jr. se limitó a cubrir el expediente con un “set” un tanto desvaído, aunque con pequeños fogonazos de real fulgor “funk”, siempre alimentado por el flamígero carburante de su potente sección de iluminadores vientos.

Foto de cabecera: Bassekou Kouyaté & Ngoni Ba – Foto realizada por Eva Feito Casado

15 Festival De Cine y Derechos Humanos en San Sebastián, Buena Selección General, Deplorable Elección Final

La 15 ª edición del “Festival de Cine y Derechos Humanos”, celebrada en el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián como sede central, y con numerosas ramificaciones en barrios, pueblos cercanos, centros culturales y otros espacios (sala de exposiciones de la FNAC, recinto de Tabacalera, Museo San Telmo, etc.) animó la oferta culta de la Bella Easo (tópico al canto), con una propuesta de cine adulto, serio, comprometido, como lo ha venido haciendo a los largo de sus tres lustros de trayectoria anterior.

Sin embargo, el regusto del balance final de esta edición es más bien agridulce: buena selección inicial de películas, sí, pero malas elecciones finales en cuanto a premios y galardones de parte de los distintos jurados.

El más llamativo, por ser precisamente el galardón otorgado a toda una trayectoria profesional por el propio festival, fue la concesión al film canadiense “Anatomy of violence”, dirigido por la realizadora hindú Deepa Mahta del máximo galardón del festival. Una película que pretendiendo denunciar los gravísimos casos de violación (y en ocasiones, como la presente) homicidio de las niñas y adolescentes indias, cae en el extraño, infantil y gravísimo error de mostrar más empatía por los violadores que por las chicas violadas.

Hasta el punto de conceder la palabra final del film a uno de los máximos responsables de tales execrables actos, que quedan justificados en su voz y en testimonio directo en primer plano -en mensaje postrero del film, y, por tanto definitivo- con argumentos del tipo “son cosas que pasan en la sociedad india…todos tenemos que morir, incluso los más jóvenes…no somos culpables de la educación sexual en nuestro país, etc., etc.”

Película políticamente muy incorrecta, como reconoció la propia directora en rueda de prensa posterior a la proyección del filme. Pero, además de eso, película simplemente incorrecta desde cualquier punto de vista. La animosa y simpática Deepa Mehta se ha metido, en unión de su esposo, el productor del trabajo en un jardín de espinas, que no de rosas.

Poco favor le hace a un festival de derechos humanos como éste la adjudicación de un premio estelar a semejante bodrio intelectual, fílmicamente dotado, además, de profundas imperfecciones formales.

Palmarés Oficial

El Premio del Público al mejor largometraje recayó en la película “La cazadora del águila” (“The Eagle Huntress”) del director Otto Bell, una cinta con tan poca relación con los derechos humanos como sugiere su argumento: “Una adolescente lucha contra la tradición en este documental, ambientado en el macizo de Altai, al este de Mongolia, donde, desde hace centenares de años reside una comunidad kazaja que mantiene una especial relación con las águilas reales”. Paisajes espectaculares y planos majestuosos y enfáticos parecen haber sido las razones esenciales, extra-cinematográficas, para conseguir este premio.

 

 

El “Jurado Jóven” concedió el premio al mejor largometraje a “Watu Wote” (Alemania), de Katja Benrath, el único mini-film del certamen de temática realmente política: “Durante la última década, Kenia ha sido objeto de ataques terroristas por parte del grupo islamista Al-Shabaab. “La desconfianza entre las confesiones musulmana y cristiana ha ido en aumento desde entonces” (notas del programa).

 

 

Finalmente, el premio Amnistía Internacional otorgado por un jurado compuesto por militantes de la organización humanitaria y profesionales del medio audiovisual, recayó en “Jackson”, de Maisie Crow (Estados Unido), un documental, o, más bien, un falso-documental, que pretende lanzar una mirada objetiva a los dos bandos, abortista / anti abortista, en la América profunda del racista estado de Misisipi. Pero hay ciertas cuestiones sociales -y la legalización del aborto es una de ellas- que son demasiado importantes como para dejarlas en manos de vociferantes manifestantes, como refleja el film, con más pena que gloria.

 

 

Tres Películas Realmente Salvables.

Un trío de filmes merecieron realmente la pena. Sobre todas ellas, “Land of the Gods” (“La tierra de los dioses”), del gran director serbio Goran Paskaljevic, una fulgurante y humanista mirada al mundo místico del zen inspirado en el hinduismo, el Tíbet milenario y el inabordable Himalaya.

Deslumbrante estética y fotográficamente, la peli es un canto de amor a una cultura no occidental que, sin embargo, también muestra sus violentas debilidades interiores. Pero finalmente, prevalece la pasión contemplativa de unas vidas -especialmente, las femeninas- repletas de candor, ternura y sensibilidad. Una película fuera de este tiempo y de este lugar, y que no encontrará fácil acomodo en pantallas comerciales, pero que su director reivindica como gran éxito de ventas en DVD a través de la gigantesca empresa de ventas on line, Amazon.

 

 

“Boling point” (Finlandia), de Elina Hirvonen, nos enseña una sociedad finesa que desconocíamos: los numerosos brotes ultras y nazis en el mundo confortable y satisfecho de una sociedad adelantada en casi todo, menos en la solidaridad con los más desfavorecidos. Película triste en cuanto nos revela unos comportamientos sociales que parecían corresponder a otros pueblos más primitivos. Elina Hirvonen no evita las confrontaciones entre bandos racistas / anti racistas, pero su postura como artista y cineasta permanece clara y nítida en todo momento. “Hay que tomar partido hasta mancharse”, dijo el poeta. Y Elina lo toma.

 

“Ama, nora goaz”, de Ibán González (Pais Vasco) fue prácticamente la única película representante del Estado español en el festival. Presentada fuera de concurso, se trata de un documental donde “las mujeres memorables y valientes son las grandes protagonistas de la Historia, esa historia que suelen marcar los hombres con sus guerras, sus inventos maléficos, sus agresiones mortales a poblaciones civiles indefensas, y sus disputas de todo tipo por cuestiones de raza, sexo y dinero.

 

 

En esta necesaria y difícil película, son las abnegadas mujeres que hubieron de emigrar y partir sin rumbo fijo hacia lugares ignotos y/o lejanos, a raíz del más sangriento, cruel, cruento e incivil conflicto bélico, desencadenado por las fuerzas de la anti-historia, del triste siglo XX en la llamada “piel de toro”, nación de naciones, crisol de culturas y lenguas diferentes.

La maliense Oumou Sangaré, gran estrella del Festival Afriques 100 %

Festival Afriques 100 %. Parque de La Villette. París. Días 30 y 31 de marzo y 1 de abril de 2017.

Tres apasionantes días de músicas negras enmarcaron el amplio festival multidisciplinar Afriques 100 % en su segunda edición, celebrada en el muy cuidado, atractivo y acogedor Parque de La Villette, al noreste de la ciudad del Sena. Un entorno realmente sugerente para un cartel, a priori, no menos prometedor.

No se vieron defraudadas las expectativas. El programa anunciado se cumplió al pie de la letra, a rajatabla. El numeroso público asistente disfrutó de lo lindo, bailó sin desmayo y gozó de todos y cada uno de los espectáculos propuestos, incluida la magnífica exposición de 42 instalaciones de tantos otros artistas, titulada “Afriques capitales”, situada en una amplísima nave dentro del mismo recinto.

Oumou Sangaré

Oumou Sangaré – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Pero, sin duda alguna la gran triunfadora del festival de este año fue la veterana, pero aún muy resplandeciente estrella femenina de la música “wassulu”, Oumou Sangaré (Bamako, Malí, febrero de 1968).

Una de las mejores voces de las sonoridades contemporáneas, Oumou, originaria de la zona sureña del país, Wasulu, presentó temas de su próximo, inminente, sexto álbum de estudio, tras el aclamado “Seya” (“Alegría”), editado mundialmente por World Circuit en 2009.

“Única y poderosa, la voz de Sangaré se impone inmediatamente con su gracia sutil”, escribía su mentor e introductor en Europa, Florent Mazzoleni, en la carátula del disco doble colectivo “Mali All Stars. Bogolan music” (Wrasserecords, 2013).

No solo la voz, sino también la imponente y magnífica presencia escénica de Oumou se impusieron en La Villette, en un recital que fue de menos a más, explotando casi al final con una celebración global de júbilo y empatía con el joven público asistente, mucho del cual se subió al estrado para bailar al lado de la diva. Un momento mágico, colorista y cercano al trance colectivo.

La figura de Oumou Sangaré habrá que situarla ya en el Panteón (viviente, en su caso, por fortuna, y por muchos años) de las más preclaras y queridas voces femeninas de todos los tiempos en el continente, al lado de la egipcia Om Kalzoum, las sudafricanas Miriam Makeba y Brenda Fassie, la argelina Cheikha Remitti, la saharaui Miriam Hassan (recientemente fallecida), la zimbabuense Chinowiso (DEP, igualmente) y algunas más (Angelique Kidjó, Rokia Traoré, Cesaria Evora, Souad Massi…).

Dominadora total del tablado, Oumou desplegó una gama de registros vocales realmente notable, una expresividad corporal prodigiosa (pasos de baile incluidos) y, lo que es aún más esencial, canciones tan emotivas como la dedicada a su mamá / y a todas las madres del mundo), que se incluirá en su próximo cd.

Apoyada vocalmente en otras dos apreciables voces coristas (de gran belleza física, además) y sustentada en todo momento por una amplia orquesta de músicos de muchos quilates, Oumou desplegó fuerza, creatividad, sabiduría musical por los cuatro costados. Un éxito, el suyo, total y conmovedor.

Desde su primer álbum, “Moussoulou” (“Mujeres”, que vendió decenas de miles de copias, World Circuit, 1990) hasta su madurez absoluta actual, Oumou ha transitado el camino hacia la gloria que ya el inolvidable folk-singer norteamericano Woody Guthrie proyectó para su vida (de forma bien irónica, en su caso).

 

Oumou Sangaré – Moussoulou

 

“Sensual y profunda, la voz de Oumou congrega emociones profundas” (Mazzoleni). Marcada por una infancia más bien infeliz (su padre abandonó a su esposa, emigrando a Costa de Marfil), Oumou ha superado en su vida altas barreras afectivas y vivenciales, llegando a convertirse en embajadora de Buena Voluntad de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Su discografía incluye también títulos como “Ko sira” (1993), “Worotan” (1996), “Oumou” (2003”) y los ya citados “Mousoulou” (1990) y “Seya” (2009). Ahora, esperamos impacientes la edición de su nuevo trabajo.

Mbogwana Star & Afrotonix

Mbogwana Star & Afrotonix – Foto realizada por Eva Feito Casado

 

Las jornadas musicales de La Villette se iniciaron con la aparición del grupo congoleño M.Star & Afrotronix, surgido de una de las escisiones de los ya consagrados y conocidos Staff Benda Bilili.

Conservando lo mejor de estos últimos, esa hipnótica imagen visual que parte de la discapacidad física (que no mental, ni extrovertida) de algunos de sus integrantes, el grupo calentó los motores, caldeó el ambiente de la sesión inaugural, con un “set” donde brillaron el ritmo arrollador, el jolgorio contagioso del repertorio y la sorprendente sonoridad, un tanto paródica e irónica, de algunos instrumentos de fabricación doméstica, ideados por la banda o asumidos de la herencia anterior.

Un concierto no por reiterativo y recurrente en sus formulaciones sonoras, planteado desde la diversión de cara a una audiencia dispuesta a perdonarlo todo, menos la carencia de frenesí bailongo.

Foto de cabecera: Oumou Sangaré, realizada por Eva Feito Casado