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17 Festival de Cine y Derechos Humanos. Una edición menor

“Nae pasaran”, de Felipe Bustos, sobre la solidaridad escocesa con Salvador Allende, documental ganador.
5-12 de Abril de 2019. San Sebastián

Nueva edición de un festival tan necesario como meritorio (en todos los sentidos). La 17 edición de Cine y Derechos Humanos, de San Sebastián no pasará a la historia por la excelsa calidad cinematográfica de sus propuestas. Quizás sí lo haga en cuanto a lo esperada y preciada que es esta cita anual, situándose asi, en longevidad y apertura de miras, en la cabeza de los certámenes europeos en su género.

La cinta “triunfadora”, “Nae pasaran”, coproducción chilena-escocesa dirigida por Felipe Bustos, fue de lo más destacado de la programación oficial, pero, dejando al margen sus inmejorables intenciones y su canto a la solidaridad obrera de otro tiempo (¿nostalgias por lo que fue y ya no es?) no es precisamente la alegría del huerto de calidades fílmicas, acaso documentales. Realización plana y con tendencia a la reiteración de testimonios similares y redundantes, para enmarcar una historia de los obreros y técnicos de la fábrica de Rolls Royce en East Kilbride, cerca de Glasgow, que tuvieron la brillante idea de boicotear la reparación de los aviones Hawker Hunter, que muy probablemente actuaron en el criminal y belicoso ataque al Palacio de la Moneda, donde el presidente socialista Salvador Allende resistía, hasta el sacrificio personal, la embestidas de las hordas fascistas del general Infausto (sic) Pinochet. Cinta pelín dura de seguir y resistir en su metraje algo tedioso y premioso, que debemos considerar un sincero y cálido homenaje a un sindicalismo que existió y ya apenas se deja ver.

”La carga”, de Ognjen Glavonic (Serbia-Francia-Iran-Qatar), obtuvo el premio otorgado por Amnistía Internacional, un film emocionante, imprescindible y terrible, según las palabras de la portavoz de la organización. Con el telón de fondo de la nefasta guerra de los Balcanes en 1999, cuenta la historia de un camionero que debe realizar un misterioso transporte final entre Kosovo y Belgrado, durante un bombardeo de las prepotentes fuerzas de la OTAN. No hubo pase de prensa de esta película en el festival, con lo cual nos vemos impedidos de ofrecer un juicio crítico de la misma. El film tiene distribución comercial, y se podrá ver en las pantallas comerciales.

El cortometraje “Skin” (Guy Natitiv, USA) recibió el premio Jurado Joven al mejor trabajo en su apartado. Nada extraña decisión, pues se trata del trabajo que ya ha obtenido un Oscar en su género. Visualiza la recarga reaccionaria, filo nazi que se vive hoy en el mundo. “Dura historia en la que el odio, la cultura de la violencia, la venganza, la xenofobia y el racismo conducen al sufrimiento y a un trágico final”.

Galardones al margen, otras dos o tres cintas merecen res reseñadas: “El hijo del acordeonista”, del vasco Fernando Bernués, e inspirada en un texto del excelso escritor Bernardo Atxaga, habla de sentimientos de culpabilidad casi religiosa, reconstrucción más o menos idílica de un pasado reciente lleno de resentimientos y violencia, y necesidad de mirar al futuro sin poder desprenderse de un cierto (muchos) relatos del ayer. Notable factura cinematográfica, aunque excesiva dulcificación de paisajes, ambientes y situaciones no tan admirables.

“Hilos de sororidad” (?) estuvo a punto de alzarse como como gran triunfadora del festival. En cierta forma lo fue, en su gran aceptación popular y en su gran despliegue de entusiasmo circundante. Mujeres protagonistas del proyecto “Madejas contra la violencia sexista”, surgidas de la patria chica de la buena sidra vasca, Astigarraga, y proyectadas más tarde a distintos puntos del Estado español, e incluso europeos (Suecia, muy en especial). El director, Eneko Olasagasti y la nórdica Naria Permarker, representante de la organización sueca, defendieron en rueda de prensa este trabajo un tanto artesanal (como las propias bufandas creadas por las mujeres tejedoras) y un mucho auto-satisfecho y endogámico.

“The feminist”, también sueca, casi un biopic de la famosa feminista eurodiputada Gudrun Schyman, y “Behind India-Una mirada desde sus movimientos sociales”, del vasco Fernando Vera fueron otros dos ejemplos de valiosos testimonios de la lucha, tan eterna, tan actual, de las mujeres por conseguir, de un vez y por todas, abrirse voz y tener respaldo social en un mundo tan patriarcal y en muchas (demasiadas) ocasiones agresor de las mujeres, como es el presente.

Ismael Serrano, Javier Ruibal, Deacon Blue, 30 Años de actividades sonoras

Ismael Serrano

Dos cantautores hispanos con personalidad propia y banda escocesa que resiste el paso del tiempo.

Tres conciertos de envergadura en el plazo de diez días, y con el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián como escenario confortable y casi mágico, buena sonoridad y agradable acomodo. Dos cantautores españoles y un veterano, ya casi venerable, grupo británico de pop-rock: un menú para satisfacer (casi) todos los gustos.

Ismael Serrano, nacido en Vallecas (Madrid) y con una larga trayectoria cantautoril a sus espaldas, se ha reinventado últimamente en algo más que un vocalista. Ahora también ejerce de artes dramáticas y de cuentacuentos. Otra novedad en su último espectáculo: a través de cintas grabadas, realiza una suerte de interlocución con su otro yo, un invento teatral que actúa en favor del entretenimiento y de la ruptura de normas básicas de un recital de solista único. Hasta ahí, bien, vale; pero la fórmula, que le gusta y regusta a su inventor, corre un peligro del que no se sabe siempre cómo salir.

Ismael abusó de la retórica y del actor que lleva dentro de sí. Y aunque muchas de sus canciones siguen siendo notables ejercicios de estilo (con Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez siempre al fondo), el concierto, en conjunto, pecó de artificio y de distanciamiento brechtiano, en detrimento de lo mejor que sigue ofreciendo su figura : una bonita voz, evocadora de lugares, situaciones y vivencias cotidianas; y unas músicas resultonas y que no meten miedo a nadie. Todo ello sazonado con un turgente sentido del humor, en dura pelea con la mordacidad cáustica y un pelín desencantada de su “mensaje” (sic).

En resumen, un “show” que sus muchos seguidores (teatro lleno) disfrutaron a tope, y que sus más críticos hubieron de reconocer que tenía su aquel. Entre uno y otro punto, el que suscribe quedó algo insatisfecho del global, por más que se aprecie y valore en positivo la profesionalidad, prestancia y “savoir faire” del que comenzara como cantautor socio-político y ha llegado a transformarse en poeta inspirado de la relación amorosa-erótica en todas sus vertientes / variables. Algo limitado, pese a ello, o gracias a ello, pero siempre una voz que se hace notar, se deja sentir, y logra alcanzar un veredicto casi siempre favorable.

Javier Ruibal

Javier Ruibal, el gaditano, con otra obra personal de larguísima trayectoria a sus espaldas, se presentó en el club/teatro pequeño del V. Eugenia pocas fechas antes de obtener el Premio Nacional de Cantautores Contemporáneos, titulo largo y algo pomposo que solamente hace caso, reduciéndolo, a un autor, cantante e intérprete que siempre se ha movido, y sigue haciéndolo, por el fértil terreno de una poética personal, más allá de un cierto andalucismo militante, marino y fronterizo, y se acerca a una suerte de universalidad más abstracta y buceadora de preguntas muchas veces sin respuesta única y totalitaria.

Javier Ruibal – Paraísos mejores

Acompañado por el excelente pianista vitoriano Iñaki Salvador en buena parte del recital, Javier se plantó desnudo frente al escaso pero conocedor respetable y se batió como los grandes en circunstancias no muy favorables. Presentó su nuevo disco, “Paraísos mejores“, dentro del contexto de una amplia gira que le ha llevado a escenarios con pedigrí, como la sala Galileo Galilei de Madrid, el auditorio Pilar Bardem, de Rivas-Vaciamadrid, la sala Garcia Lorca (Casa Patas), el teatro Turina de Sevilla, o su más familiar por proximidad vital Puerto de Santa María, gira que finalizará en el Gran Teatro de su querida Cádiz. Época, pues, feliz y merecida en reconocimientos para el cantautor español de evolución nítida y sin dobleces que le hace ocupar un puesto distintivo y único en el panorama de la canción de raíz de los últimos tres o casi cuatro decenios.

Deacon Blue – foto realizada por Paul Cox

Como coda final de la semana musical donostiarra, Deacon Blue, una oferta bien diferente en lo formal, pero igualmente atractiva a priori. Treinta años contemplan igualmente a esta banda escocesa, comandada de alguna forma por la pareja de voces de Lorraine McIntosh y Ricky Ross. El “adult oriented rock” que practican no se queda en un mero “rock suave” y de todo terreno comercial, sino que se aventura a veces por parajes más seudo-heavys (no siempre felizmente resueltos). Alguna sorpresa agradable fue la rendición de un muy peculiar “Ain’t got no home”, del inmortal Woody Guthrie, adaptado a estos nefandos tiempos de Trump/tribulaciones. Pero el fuerte de su prestación, cómo no, fue la reedición de sus grandes éxitos, tipo “Real gone kid” (1989), aunque los guiños historicistas tuvieron otra vez eco con “Always on my mind”, del no menos glorioso (en lo musical) Elvis Presley”.

Así pues, el sentido del nombre de la gira, “30 años, y siguiendo…” estaba justificado, y entre “hits” propios y apropiaciones con homenaje (el soul de Chi-Lites o el pop-rock primigenio de “Twist and shout” de The Contours / The Beatles), éste recital tuvo un poco de todo, si bien cortado por un mismo patrón final de sonido uniformizante, con las estridencias justas y con un sentido del espectáculo muy british, ahora que el Brexit amenaza con un enrocamiento del antiguo Impero frente a encuadramientos globalizantes, como toda le economía occidental sugiere, por cierto.

Algunas de las estrellas que este año iluminarán el Jazzaldia: Joan Baez, Jamie Cullum, Joe Jackson, Joshua Redman, John Zorn, Diana Krall, Joe Lovano, Atomic, Toquinho

El Festival de Jazz de San Sebastián (Jazzaldia), que se celebrara este año entre el 24 y el 28 de julio ha anunciado ya su amplio y abigarrado programa. Un cartel, anticipémoslo ya, mas ecléctico, variado y aperturista que nunca, aunque ya en las últimas ediciones esas tendencias se hacían sentir sobre lo que anteriormente, durante casi cinco lustros, era un bastante previsible y unidimensional encuentro de puros (y a veces) duros jazzmen.

Para muestra, basta un botón. Joan Baez, la gran Joan Baez, la voz más pura y diáfana del folk femenino desde los primeros años 60 de la pesada década, abrirá este año el certamen donostiarra, con un concierto gratuito que tendrá lugar, como es habitual en la sesión inicial del festival, en el escenario Verde de la magnífica playa de la Zurriola.

Joan Baez estará realizando por las fechas citadas la gira de despedida de su larguísima y entrañable trayectoria, ya que ha anunciado que serán las últimas veces que se subirá a un escenario para cantar.

Joan Baez

Gracias a la vida, Joan, que nos ha permitido gozar durante varios decenios de tu voz prodigiosa, de tu talento musical y de tu incondicional compromiso político, desde tu super pacifismo militante, que te ha costado más de un arresto carcelario y más de un boicot de algunos “media” conservadores (antes nixonianos y ahora tramposos).

En el Jazzaldia aparecerán también estrellas como la joven luminaria del “new croonismo”, Jamie Cullum, muy querido y apreciado en San Sebastián después de sus varias presencias anteriores. Lo mismo podemos decir de la pianista y cantante, esposa de Elvis Costello, la versátil Diana Krall que tiene siempre la virtud de abarrotar los espacios donde actúa. En esta ocasión, estará acompañada por un peso pesado del jazz instrumental, el magnífico Joe Lovano.

Diana Krall

Una figura del pop-rock-swing-jazz vocal inglés, Joe Jackson, un “todo terreno”, estará en el escenario cerrado del Kursaal, un espléndido auditorio con excelente acústica, también el día inaugural del certamen, el 24 de julio. El mismo local donde, en días sucesivos, aparecerán figuras del jazz mas renovador y contemporáneo, como John Zorn (en dos veladas maratonianas) y el grupo de vanguardia Atomic.

La histórica e infaltable Plaza de la Trinidad, en “lo Viejo” de San Sebastián, testigo durante decenas de conciertos de los mejores nombres de “la músicas del siglo XX”, acogerá esta vez a artistas indiscutibles como Maria Schneider, acompañada por Donny McCaslin, el tremendo trompetista Joshua Redman, la ya citada Diana Krall, y en la sesión de clausura (domingo 28), una de las propuestas más curiosas y a priori atractivas de los cinco días: la colaboración entre la pro-tonadillera flamenca y olé, Martirio, que se cruzará con una de las voces más prometedoras de la escena femenina hispana, Silvia Pérez Cruz, acaparadora de distintos estilos populares. Ambas tendrán unos “secundarios” (sic) de lujo: el contrabajista navarro Javier Colina, técnica depurada al ciento por ciento y el cantante y guitarrista brasileño Toquinho, uno de los históricos de la gran época de la MPB (música popular brasilera) de los años 70 y sucesivos.

Bob Dylan: amplia gira española y nuevo film de Martin Scorsese

Ya se conocen los días, horas y escenarios, de la nueva gira española de Bob Dylan, repitiendo esta experiencia hace ya bastantes años acá, desde los años ochenta en que hizo su primera aparición en la (mal) llamada “piel de toro”. Mejor, aludir a su “Boots of Spanish leathers”, canción nada menos que de 1964.

Este es el calendario 25 de abril, Pamplona; 26 de abril, Bilbao; 28 de abril, Gijón; 29: Santiago de Compostela; 3 de mayo, Sevilla; 4 de mayo, Fuengirola; 5 de mayo, Murcia, y 7 de mayo, Valencia. A destacar que esta enésima rama de la inacabable “Never Ending Tour”, de Mr, Tambourine Man y su Banda, no se dejará ver esta vez por las mega urbes españolas Madrid y Barcelona.

A punto de editarse ya por la productora televisiva de moda, Netflix, el nuevo documental del cineasta neoyorquino Martin Scorsese, sobre la gira “Rolling Thunder Revue” de Bob Dylan y amigos (1975), segundo trabajo del autor de “The last waltz” y tantos otros célebres filmes en colaboración con Dylan (recordemos : “No direction home”, que sí se pudo ver en las pantallas grandes de cine, aparte del consabido DVD), “Rolling Thunder” cuenta con la presencia de una larga pléyade de amigos, músicos, escritores y advenedizos en aquella “troupe gitana” que animó una época bien convulsa en los USA.

Nada más y nada menos que: Joan Baez, Allen Gingsberg, Roger McGuinn, Scarlet Rivera, Ramblin´Jack Elliot, Joni Mitchell, Mick Ronson, Ronnie Blakely, Peter Orlovsky, el periodista Larry Sloman, que documentó literariamente aquella gira y…last but not least, el ya por entonces devastado y a punto de concluir su vida, el genuino Phil Ochs, el secreto mejor guardado del folk norteamericano (y mundial) de los años 60/70.

Bob Dylan, Fatoumata Diawara y Benito Lertxundi, discos destacados de 2018

He aquí la lista de mis discos favoritos (ni los mejores, ni los más escuchados, ni los más perfectos), simplemente mis preferidos del año que acaba de finalizar, 2018. Esos que nos han acompañado a lo largo de los últimos doce mes, y permanecerán en el recuerdo.

Bob Dylan – “More blood, more tracks

1.- Bob Dylan – “More blood, more tracks” (Bootleg Series, volumen 14) (Columbia Records). No se trata de descartes, ni de tomas falsas del LP de 1974 “Blood On The Tracks”. Se trata de nuevas versiones, completamente acústicas (voz, guitarra folk, armónica) de las memorables canciones de aquel año.

Desnudez total, magisterio absoluto. Vuelta al folk primigenio de “The freewheelin Bob Dylan”, “The times they are-a changin” o “Another side”. Sin trampa ni carton, Dylan “at his best” como folk-singer. Memorables versiones de “Tangled up in blue”; “Shelter from the storm”, “You.re a big girl now”, “Buckets of rain” o “Idiot wind”. Además un temas extra: “Up to me”. Indispensable para los “fans”, necesario para los desconocedores.

Fatoumata Diawara – Fenfo

2.- Fatoumata Diawara – “Fenfo”. Segundo disco de la joven cantante y bailarina de Mali, digna sucesora de la gran Oumou Sangare. “Mix” super-atractivo de funk, rock, jazz y músicas tradicionales de su país, “Fenfo” es “la voz de los niños…” y de las mujeres. Feminismo militante pero no atosigante, una celebración de la vida, del ritmo y del amor.

No una consagración como artista -ya estaba consagrada-, sino una reconfirmación de que Fatoumata es una estrella completa, a seguir de cerca. Además, brillante y colorista diseño del disco, con el rojo como color dominante.

Benito Lertxundi – “Ospakizun gauean” (“En la noche de la celebración”)

3.- Benito Lertxundi – “En la noche de la celebración” (Kantaita Enea). Magistral trabajo del ex-bardo de Orio, ahora ya para siempre “El genio de Orio” (Guipuzkoa, Euskal Herria). Entre la filosofía contemplativa (“Viendo el rio pasar”) y las aproximaciones al country-folk celta, con Leonard Cohen por medio en muchas canciones introspectivas y místicas, este es uno de los CDs más musicales, apasionantes y rotundos del creador de “Mauleko bidean” o “Pazko gaierdi ondua”.

Con un acompañamiento majestuoso de su banda “live” habitual (Xabier Zeberio, Anjel Unzu, Olatz Zugasti, Pello Ramirez…) el disco reproduce la atmósfera mágica y ensimismante de sus muchos conciertos en directo.

MOJO – The best of 2018

4.- Varios Intérpretes – “MOJO – The best of 2018”. Selección efectuada por la atractiva publicación inglesa “Mojo”, seguramente la mejor en su género rock y aledaños, con permiso de “Uncut”, “Songlines” y “Folk Roots”. CD que acompaña la edición de su número de diciembre. En ellas encontramos algunos nombres gloriosos: Kamasi Washington (el más notables jazzman del año), Elvis Costello, Ry Cooder, Spiritualized, Cat Power…y otros a descubrir. El sonido “mainstream” (cultura popular o dominante) contemporáneo anglosajón, en su mejor momento.

Varios Intérpretes – “Lo mejor de Cadena 100”

5.- Varios Intérpretes – “Lo mejor de Cadena 100” (Cadena 100 discos). La emisora musical triunfante en el dial español del año, prima hermana de Los 40, Kiss FM, Europa FM y otras de similar rango. Su sintonía ha estado presente en todo tipo de lugares y entornos. Artistas como Camila Cabello, Skahira, Kate Perry, Enrique Iglesias, Alejandro Sanz…y otros en edad de merecer, a veces con su chispa latina, rapera, hip hopera, etc.

Muchos textos de estos artistas dejan bastante que desear en su calidad poética e incorrección política y sexual, pero sus ritmos pegadizos, sus baladas húmedas y su alegría contagiosa (si no eres demasiado exigente) prevalecen.

Luminosa Luz

Luz Casal

La vocalista gallega Luz Casal demuestra estar en plena forma, tras adversas vicisitudes

Por Alvaro Feito y Kike González Badiola

Intérpretes: Luz Casal (voz), Baldo (teclados, acordeón), Jorge Ojea y Borja Montenegro (guitarras), Tino di Geraldo (batería).

Lugar: Auditorio Kursaal, San Sebastián

Fecha: 21 de noviembre de 2018

Muy valiente la propuesta de la nueva gira de Luz Casal. Pocos artistas se atreven a arrancar un concierto desgranando uno a uno los temas de un nuevo disco. Desde que, transcurridos unos minutos después de las diez de la noche se cerrase el telón rojo del escenario y empezara a sonar “Que corra el aire”, hasta “La única verdad”, fueron escuchándose hasta siete de sus más recientes creaciones. Un cambio de vestuario y los primeros acordes de “Entre mis recuerdos” anunciaban el fin de la primera parte del espectáculo, marcada por temas intimistas acerca de la lucha por la existencia, el paso del tiempo y las ganas de volver a vivir.

Después, uno a uno, comenzaron a sonar casi todos los clásicos de su repertorio. Comunión perfecta entre Luz y el público donostiarra que abarrotaba el Auditorio y que aplaudió con ganas títulos como “Y no me importa nada”, “Besaré el suelo” y “Un pedazo de cielo”. Con “Loca” y “Rufino” terminó la segunda parte del show, que tuvo un carácter muy rockero, y en el que destacaron las guitarras eléctricas de Jorge Ojea y Borja Montenegro.

Luz Casal

Sin apenas descansar un minuto, reapareció Luz para interpretar junto a su pianista “Lo eres todo”, esa preciosa canción de amor que le regalaron las añoradas chicas de Vainica Doble. La voz de Casal en esta canción rozó lo sublime. Tras la inevitable “Piensa en mí” (tiene mérito que una composición de Agustín Lara de 1953 siga cautivando a gentes de todas las generaciones), Luz volvió a demostrar que es una mujer valerosa que no vive de las rentas, atreviéndose de nuevo a encarar otras dos canciones de su nuevo CD: “Morna” (una hermosa música tradicional caboverdiana) y “Amores”, una relectura del clásico de la también desaparecida Mari Trini.

Finalizó el recital con “Te dejé marchar”, con todo el público del Auditorio puesto en pie. Fueron dos excelsas horas en las que Luz Casal demostró estar saboreando una segunda juventud.

Benito Lertxundi, el “bardo de Orio” publica un nuevo disco, “En la noche de la celebración”

San Sebastián/Hendaya.- Benito Lertxundi, “El bardo de Orio”, acaba de editar un nuevo disco de su ya larga trayectoria, “Ospakizun gauean” (“En la noche de la celebración”). Sin ánimo de exagerar, otra obra maestra que añadir al autor de discos tan sobresalientes como “Mauleko bidean” o “Altabizkar”, hace ya unos cuantos años.

Pregunta.- ¿Cómo te has planteado este trabajo y cuál es la impresión general que te deriva de él, una vez acabado y recién sacado a la luz pública?

Benito Lertxundi.- “Yo no soy un hombre al que le guste encerrarse en un estudio de grabación. Siento como si en él, no fuera realmente yo. Siempre he tenido esa sensación, y ahora ha ocurrido lo mismo. Parece como si fuese otra persona allí dentro. Luego, a la hora de las mezclas y de la compresión del disco, empieza a gustarme más. A veces, cuando escucho un tema mío en la radio, de manera insospechada o improvisada, me digo: Hombre, pues no está tan mal…”

P.- “En la noche de la celebración” retomas tus viejas ideas filosóficas, influidas por el pensador Krishnamurti, sobre la fugacidad de la existencia, las culturas impostadas, los caminos erróneos de la mente y el pensamiento. “La mente lacaya buscaba respuestas a preguntas erróneas / absorta por la confusión / en la noche de la celebración”, dice el texto del tema que da título al disco.

B.L.- “Nuestra mentalidad está condicionada por multitud de teorías equivocadas y confusas. Es necesario desaprender de todo eso que nos han legado. ‘Basta con desaprender, para desprenderse de hábitos impropios (…) Y para sentir el aroma del alma arcana’, se dice también en esa canción.

Benito Lertxundi – foto realizada por E. Moreno Esquibel

P.- En el tema “Munduak ez du bakerik” (“El mundo no conoce la paz”) se dice: “Sólo cuando ser pacífico / no sea necesario / habrá paz / emanada por el ámbito de libertad / La paz es esencial / nada ni nadie / puede crecer sin ella”. ¿No temes que esta letra pueda ser mal interpretada, por pacifistas y gentes de todo tipo?

B. L.- “Asumo que es un texto polémico y que a a alguna gente le pueda sentar mal. Pero es lo que pienso. “Pensar en la paz / emitir discursos complacientes / no consigue instaurarla”. ¿Qué se ha conseguido con proclamas bien intencionadas y posturas teóricas pero facilonas? No estoy en contra de los luchadores de la paz, pero creo que no es suficiente. Los sistemas son más poderosos.”

Grandes Canciones

Musicalmente, “Ospakizun…” ofrece grandes y notables alegrías y sorpresas. El piano inicial de “Nahiago Nuke”, sobre un texto de Fernando Pessoa (al igual que “Ibertzean”, donde el solo de guitarra eléctrica final a cargo de Gurutz Bikuña te deja sin palabras), las dobles voces de Olatz Zugasti e Intza Unanue, perfectamente integradas y audibles…la labor impagable de las cuerdas del Alos Quartet, la batería de David Gorospe por aquí y por allá, el “buzuki”, guitarra acústica y percusión del polifacético y virtuoso Angel Unzu (con sonido de “banjo” en “Belar nerabean”),…

El disco parece tener dos partes bien diferenciadas, aunque su unidad global es incuestionable. Tras cuatro canciones intimistas, introspectivas, degustables por su melancólica armonía, el tema “Kimu bat zuhaitzan”, con música del cantautor canadiense Allan Rankin y texto del bertsolari Jon Maia inaugura una nueva etapa en el cancionero de BL, próxima al sonido “country” como nunca antes, sin perder acentos célticos y muy “folkies”…

Benito Lertxundi – foto realizada por E. Moreno Esquibel

B.L.- “Parece que tiene aromas de Pete Seeger y Leonard Cohen. Descubrimos a este autor, Allan Rankin, en un concierto donde le vimos. Es un nombre muy conocido en su país. “Jon Maia formó parte de una expedición a Terra Nova, tras la estela de los balleneros vascos del siglo XVI… Jon escuchó una canción que hablaba de un árbol en medio de un lugar inhóspito, del cual nacía un brote. De ahí, el título de la canción. Jon tuvo el impulso de escribir esta letra en euskera”.

Canción lanzada como “single” del cd, sorprenderá sin duda a muchos y ofrece una perspectiva nueva, y quien sabe si futura, para el habitualmente reconcentrado y lírico Benito. El preludio de la canción es una breve, emocionante, introducción “a capella” a cargo de la Zaria Koru Eskola, voces juveniles de sabor clásico y eclesiástico, que no hacen presagiar lo que viene después. Un tema que engrosará la extensa lista de canciones coreables y recogidas por las audiencias como si fuera propio, en las futuras generaciones.

“Otzandu Herrian” (“Confuso parloteo”), con sus aromas lejanos (¿o no tanto?) del “Concierto de Aranjuez”, del maestro Joaquín Rodrigo, habla del euskera como lengua imprescindible, indispensable y necesaria para el pueblo vasco : “Sin impulso liberador / se puede contribuir a la liquidación / del pueblo sometido / y su lengua / en la propia lengua sometida”. Una vez más, la labor del violonchelo de Pello Ramírez, los teclados de Juantxo Zeberio y el bajo eléctrico de Amaiur Cajaraville se muestran implacables en su envolvente suntuosidad.

El disco se cierra con belleza total con el evocador y marino “Bizipen Margotuak”. Tras un breve recital del cantante, éste dice: “Vivencias pintadas / en el lienzo de la memoria / y en el corazón de las marismas / se adentran een el mar / cada alborada / bajo la niebla matutina”. Y así se cierra el diclo que comenzó, diez temas antes con estas palabras: “Ojalá fuera el polvo del camino / y que los pies del pobre me estuvieran pisando”.” Y también “Isil Isilik” (“Silenciosa, calladamente”) con su ritmo de plácido, sereno y evocador vals.

Benito Lertxundi – foto realizada por E. Moreno Esquibel

“En la noche de la celebración” no es un disco excesivo en minutos, pero su intensidad y su categoría alcanzan categorías máximas. No me importa que me llamen “jabonoso” o exaltado, pero estamos ante otra obra maestra en el “curriculum” del músico y autor de Orio (1942), al que lenguas viperinas y envidiosas de su absoluta madurez y creatividad, han querido achacar comienzos de la enfermedad de Alzheimer. No me importa abordar esta cuestión con el propio Benito, aunque sí me produce pudor y cierta vergüenza ajena.

B.L.- “Ja, ja, eso se viene diciendo de mí hace ya muchos años. Bueno, ¿qué voy a decir? Los que vienen a mis conciertos pueden comprobar mi estado de salud. ¿Quién se encargar de propagar estos bulos? No me quitan el sueño…ja ja.”.

Una nueva tanda de conciertos a lo largo y ancho del País Vasco servirán próximamente de presentación formal de este disco, aunque muchas de sus canciones ya han sido interpretadas desde hace algún tiempo en sus recitales. San Sebastián (Kursaal, 1 de diciembre), Bilbao (teatro Arriaga, 2 de diciembre), Pamplona, Donibane Garatze (Saint Jean Pied de Port), Vitoria, Bayona, etc. serán los escenarios, entre otros, de esta excelsa y exultante “noche de la celebración”.

Del Getxo Folk al Mercado de Música Viva de Vic. Olatz Zugasti marca la diferencia.

Coincidentes el mismo fin de semana en las Hispanias post-romanas, el Getxo Folk y el Mercado de la Música Viva de Vic (Barcelona) ofrecieron momentos para el regocijo y la fundamentada esperanza en el futuro.

En Las Arenas (Vizcaya), debajo del Puente Colgante -prodigio de ingeniería novecentista- el Getxo Folk Festival Internacional llegó a su 43 edición. Un cartel de lujo: Olatz Zugasti, la arpista, guitarrista, teclista, cantante, compositora, compañera del excelso Benito Lertxundi, abrió el certamen, y casi lo finalizó: no hubo, seguramente, nada mejor que ella en el fin de semana.

Acompañada de su hija Gratxina en las flautas (travesera, piccolo), en los teclados y las segundas voces, Olatz desgranó buena parte de su quinto y maravilloso disco, “Ur goiena, ur barrena”, así como dio paso a tres o cuatro nuevas composiciones que habrán de figurar en su próximo álbum (para el mes de noviembre).

Olatz Zugasti

Intimismo, delicadeza, belleza y también compromiso artístico, estético y social en la voz cada vez más ajustada y modulada de Olatz, en unión de un excelente, sobrio y a veces pelín pasota de su trío de instrumentistas acompañantes (en especial, el batería catalán Oriol) configuraron un recital mágico, ensoñador, evocador, como suelen ser los suyos. Esperamos con impaciencia su nueva grabación, que tiene eso, sí, una tarea difícil: superar el disco precedente, sin duda uno de los tres mejores del ámbito folk español en la temporada pasada.

Por cierto, Benito Lertxundi también anuncia nueva grabación, y conciertos de presentación de la misma (en el Kursaal de San Sebastián, y en teatro Arriaga de Bilbao para los primeros días del inminente mes de diciembre). Vitoria, Pamplona y otras citas están aún pendientes de fecha de confirmacion. Estaremos atentos a la jugada, cómo no.

Manuel Luna

En Guecho, por lo demás, el cartel restante era de lo más atractivo: el folclorista, antropólogo, cantante, líder musical Manuel Luna, desde su Cantabria natal a su región de Murcia adoptada, fue la figura central de la segunda jornada.

Eleftheria Arvanitaki

La excelente vocalista Eleftheria (“Libertad”) Arvanitaki y el legendario grupo folk-rock inglés Fairport Convention (51 años de actividad incesante les contemplan) redondearon un programa de primera línea, como corresponde a uno de los mejores certámenes anuales del Pais Vasco y de todo el entorno geográfico circundante.

En Vic, a casi 100 kilómetros de Barcelona, el Mercado de la Música Viva (MMVV) llegaba a su 30 aniversario, y lo quiso celebrar por todo lo alto. Invitados especiales, profusión de grupos y solistas famosos y/o en edad de merecer, se alternaron en los cuatro o cinco escenarios de la Atlántida (sede central del encuentro): Auditorio, Carpa Negra, Jazz Cava, Carpa Vermella, Teatre, Off Mercat. Todos los géneros musicales imaginables, todas las propuestas posibles, innovadoras mayoritariamente, todos los estilos y maneras de encarar el fenómeno sonoro contemporáneo.

Kiki_Morente – Foto: Alex Rademakers

Nombres ya célebres (Marc Parrot, Kiki Morente, Sr. Canario, Ko Ko Mo, Alma Afrobeat Ensemble, Niño de Elche, Toti Soler (sí, el mismo, fastuoso guitarrista acústico de larguísima trayectoria en el mundo de la canço y alrededores), Alba Carmona, Mercedes Peón, los vascos Korrontzi -que también estuvieron en Guecho, en magnífico doblete-, Sara Fontán….y el maravilloso estreno de la brasileña Larissa, una artista de Sao Paulo que habrá que atender y seguir en un futuro inmediato: entre Suzanne Vega y Bjork.

Aquí tenemos a una compositora de hermosa tesitura vocal y plasmación ultra moderna, entre muestreadores (samplers) y guitarra eléctrica, que viene directamente de una hermosa herencia (Hermeto Pascoal, Os Mutantes…). A descubrir y a disfrutar en un futuro muy próximo.

Ciento cuarenta mil espectadores dicen que siguieron el MMVV en directo. Más o menos, da igual. Lo importante fue el escaparate colectivo, común y solidario: buen rollo, excelente ambiente, a veces incluso agradablemente familiar, “ninots” incluidos… El Mercat sigue adelante, y se plantea nuevos horizontes para otros 30 años venideros. Que así sea, y que nosotros lo veamos.

Fatoumata Diawara: “´Fenfo´Es La Voz De Los Niños”

Hace 7 años, la cantante de Mali, Fatoumata Diawara se presentaba en los mercados internacionales con su primer disco, “Fatou” (World Circuit). “Con un pasado turbulento y familiar emigrante en París, en la tradición ´wassulu´del pueblo ´peul´, Fatou reaviva sus raíces musicales con una fórmula limpia y actual: canciones dignas, serenas y repletas de fuerza interior. Seguro que la gran Oumou Sangaré, reina del género, estará orgullosa de ella”, escribí en su momento en la revista Metrópoli.

Así saludábamos en su día la grata aparición de Fatou D. Ahora, su segundo vinilo/CD/single, ´Fenfo, ha confirmado, reafirmado y ampliado todas las expectativas.

Fatoumata Diawara – Fenfo

¿Qué aproximaciones, parecidos y diferencias encuentra la artista entre esas dos grabaciones, con el intervalo temporal de casi una década?

En el primer disco -contesta la maliense- quería presentarme al gran público internacional; con este segundo, quiero mostrar la persona que soy ahora y compartir todo mi aprendizaje y evolución, tanto a nivel artístico como personal“.

Usted está siempre en la primera línea de combate por la emancipación de la mujer universal y, especialmente, de la mujer africana. ´Fenfo´ es una prueba de ello, ¿no es así?

Absolutamente, eso mismo es lo que yo pienso“, corrobora y enfatiza la estilizada y extrovertida artista.

Ha hecho usted una muy interesante, casi apoteósica, síntesis entre la música tradicional de su pueblo y las sonoridades de rock-jazz a la manera occidental y contemporánea. ¿Qué le parece esta apreciación?

Desde siempre, he mezclado esos dos estilos de música”, asegura. “He realizado esa fusión con temáticas que me han preocupado y que son importantes para mí: con melodías adecuadas y con mucho amor“.

¿Qué significan para usted las figuras legendarias de Miriam Makeba, Nina Simone, y Oumou Sangaré?

Fatoumata contesta con total convicción: “Todas esas mujeres han sido un ejemplo y un modelo para mí, porque, a pesar de la dificultad que requiere imponerse a nivel internacional, ellas lo consiguieron…Stevie Wonder, David Bowie, The Beatles, Billie Holliday y otr@s much@s son artistas que me gustan también extraordinariamente“.

¿Habla de la incomunicación entre padres e hijos en el seno de la familia?

Fatou es escueta en este momento, precisa y rotunda: “´Fenfo´es la voz de los niños“.

Ahora mismo, usted es número uno de muchas listas de la ´world music´, en distintas revista de prestigio. “Songlines”, el estupendo magazine británico, es uno de los principales valedores de su trabajo. “Folk Roots”, “Mojo”, lo mismo de lo mismo. Eso le hará feliz, a buen seguro…

Me produce mucha alegría esa reacción y espero que esto pueda ayudar a las nuevas generaciones de cantantes africanas“.

¿Cuáles son sus proyectos inmediatos? Viene de triunfar recientemente en el festival español La Mar de Músicas, de Cartagena, y también en una jornada especial, veraniega, del afamado Celtic Connections de Glasgow, así como una presentación en el siempre difícil y competitivo ambiente musical de Londres. ¿Volverá usted a España?

Mi proyecto número uno en este preciso momento es defender este último disco mío; esa es mi prioridad absoluta ahora mismo. Y sí, claro que volveré España el año que viene“.

Buena suerte siempre, Fatoumata y gracias por su gentileza. Y también, gracias por su voz, sus canciones, sus palabras, su música, su presencia escénica. Contamos con usted en el futuro.

Bidasoa Folk 2018 ¿La Mejor Edición De Su Historia?

Los Sabandeños, Sharon Shannon y Dyaa Zniber: un gran cartel.

Por Alvaro Feito

Si no la mejor edición de su ya larga historia, el Bidasoa Folk 2018 se aproxima al primer puesto del ranking, con toda seguridad. Ya han pasado muchos y grandes artistas por la preciosa Bahía de Chingudi y su entorno (Fuenterrabía, Irún, Hendaya), nombres gloriosos como los de María del Mar Bonet, Benito Lertxundi, l’Ham de Foc, Paco Ibáñez, Vieux Farka Touré…y tantos otros, pero este año la selección ha sido rotunda y quizás más completa que nuca, no tanto por la fama a priori de los participantes, como por las excelentes prestaciones que han ofrecido todos ellos.

La medieval y entrañable Plaza de Armas, con el Parador Nacional al lado, agrietados aún sus muros por las salvas de los cañonazos guerreros de antaño, recibió la presencia de uno de los grupos más veteranos e ilustres del panorama español (Islas Canarias incluidas, como no podía ser menos). El grupo fundado por el infatigable Elfidio Alonso hace algo así como 50 años (Elfidio posee aún unos juveniles 83) demostró no solo estar en buena forma, sino exhibir una de las mejores formas de toda su vida.

Con la dirección musical de otro grande insular, Benito Cabrera, y con sus 29 músicos/cantantes en escena, Los Sabandeños son institución viva aquí y allá, allá y acullá (Latinoamérica incluida) del folk canario, valga decir también universal. Ahí es nada su trayectoria, y ahí es nada su plasmación actual, demostrada con creces en Fuenterrabía, separada de Hendaya por la isla de los Faisanes, de raigambre histórica sin cuento.

 

Los Sabandeños

 

Actuando en todo momento como maestro de ceremonias, y didáctico presentador de todos y cada uno de los temas interpretados, E. Alonso dio toda una lección erudita y sabihonda, sin artificio ni pretenciosidad alguna, de su “set” de canciones. Primera parte dedicada al folklore canario más profundo, desconocido, oscuro a veces (isas o jotas, folías o fandangos, seguidillas o boleros), fue una parte del recital necesaria y saludable, si bien a veces un tanto ardua y difícil para el público no ducho en la materia (entre el que me cuento).

La segunda mitad fue otra cosa : una sucesión de “grandes éxitos” (sic) de las canciones más reconocibles y cantadas del repertorio sudamericano : “Amapola”, “Alma Llanera”, “Guantanamera”, “La flor de la canela” (recuerdos imborrables de María Dolores Pradera), hasta completar un “set” repleto de bellas armonías, hermosas vivencias, temas eternos, boleros, incluso cuecas chilenas o sones montunos : un recorrido vital y entrañable por la geografía del llamado (hace tiempo) Nuevo Mundo.

Ahora, más nuevo que nunca. Los Sabandeños lo bordaron en sus increíbles voces -por encima de algunos gorgoritos tenores operísticos, mas propios del clasicismo musical que de lo popular ancestral.- Ni siquiera esos momentos consiguieron borrar la impresión general : el mucho público asistente lo disfrutó de lo lindo, y era hermoso ver cómo, al final de la actuación, el respetable se abalanzaba hacia Elfidio dándole abrazos, pidiéndole su firma, felicitando en su persona a toda esa antigua rondalla convertida ahora en majestuosa formación de folk contemporáneo, batería y percusiones varias incluidas.

A eso, de alguna forma, se le llama estar en la vanguardia. Musicalmente, uno de los conciertos más perfectos de toda la historia del Bidasoa: ni un solo fallo, ni un solo desajuste, ni un solo desafine. Eso tiene mucho mérito. Y tiene toda nuestra admiración, por más que este género musical no sea el preferido de quien suscribe. Eso no importa: importa lo demás.

 

Sharon Shannon

 

La acordeonista irlandesa Sharon Shannon (El famoso “Diario Vasco” se lució al mencionarla como “una de las mejores cantantes de su país”) nos regaló un concierto tan admirable como breve. Quizás presionada por los horarios de su vuelo de retorno a casa, su entrega no llegó a la hora y media de exhibición (bises incluidos). Lo bueno, si breve… Pero uno dice: lo bueno, cuanto más largo, mejor. Jigs, reels, baladas cantadas por uno de los miembros masculinos de su cuarteto acompañante, homenajes a quién sino Bob Dylan en “Don’t think twice, it’s all right”…el “set” de la simpatiquísima Sharon (que ha perdido ya su rostro aniñado y se aprecia el paso del tiempo, como no podía por menos de ocurrir, por su agraciado porte) estuvo marcado por la precisión técnica, la profesionalidad continua y la belleza y vitalidad de unas melodías y ritmos imperecederos. No pudo faltar, y no faltó, la “Music for a found harmonium”, tema original del Kronos Quartet, que Sharon ha hecho también suyo.

Finalmente, la tercera jornada, desarrollada en el ambiente lujoso y “chic” de la terraza Sokoburu de Hendaya, al ladito mismo de la Grand Plage, acogió la presencia del grupo marroquí de la vocalista Dyaa Zniber (nacida en Salé-Rabat, pero residente en Cannes, Francia) y su Conjunto Patrimonio de la Musique Andalusí Marocaine. Quizás no fue el marco más adecuado para este recital, donde se esperaba más presencia de gente magrebí. Así y todo, el quinteto supo ganarse el favor del público resistente, y logró momentos de máxima intensidad expresiva, sobre todo en temas reconocibles para la colonia andaluza-hispánica: “La Tarara” fue un buen ejemplo de ello. Ecos del recordado/añorado conjunto Radio Tarifa también aparecieron en su repertorio, repleto de melismas orientalistas, requiebros casi jondos y aromas mediterráneos, sin perder nunca de vista su arabismo connatural: extensas piezas instrumentales y vocales que persiguen y logran a veces el paroxismo, también llamado “trance”.

Las piezas de procedencia sefardita (judío-española) nuclearon la actuación de este joven grupo que, vestidos con sus típicas “shellabas” parecían esconder personajes más veteranos, y que, pese a ciertas limitaciones vocales de su líder (femenina) -difícil para ella acceder a las notas más agudas-, completaron una actuación más que correcta, con momentos de rara intensidad lírica y poética, para finalizar así con esmero y gracia unas jornadas del Bidasoa Folk que, si no pasará a la Historia Grande del certamen, estará muy, muy cerca de ella.